La lucha contra la trata de personas en Brasil: Desafíos para la cooperación hispano-brasileña

Autor:Verônica Maria Teresi
Cargo:Investigadora visitante en el Instituto Universitario de Desarrollo y Cooperación de la Universidad Complutense de Madrid y consultora del Proyecto Trama (Río de Janeiro-Brasil).
Páginas:184-194
RESUMEN

El presente artículo pretende analizar el trabajo de lucha contra la trata de personas, especialmente mujeres, en el contexto de las relaciones entre Brasil y España. La necesidad de desarrollar acciones en el ámbito de la prevención, de la responsabilidad y, principalmente, de la atención a las víctimas de trata proporciona una serie de desafíos a la cooperación hispano-brasileña. Entre ellos se puede destacar la necesidad de implementar las acciones previstas en el Plan Nacional de Enfrentamiento a... (ver resumen completo)

 
ÍNDICE
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Introducción

El presente artículo tiene por objetivo analizar el trabajo de lucha contra la trata de personas para fines de explotación sexual en Brasil, especialmente las mujeres, desde la perspectiva de los desafíos que presenta a la cooperación hispano-brasileña. Se pretende así comprobar las formas de cooperación en tres ámbitos: prevención, responsabilidad y atención a las víctimas, poniendo un mayor énfasis en el último punto. Dentro de esos ámbitos de cooperación, por la complejidad que el propio crimen de la trata conlleva, se presentan desafíos concretos que requieren una postura de realización de propuestas yPage 185 de compromiso por parte de los dos Estados. Estos desafíos serán planteados en el desarrollo del artículo.

La lucha contra la trata de personas en Brasil

La trata de personas debe ser analizada como un crimen organizado transnacional y supone un quebranto del papel de garante de los Estados ante la condición de sujeto portador de derechos fundamentales, derechos que deben ser garantizados en las legislaciones internas de cada Estado.

La Organización de las Naciones Unidas (ONU), preocupada por la necesidad de encontrar respuestas a esa problemática, promovió la creación de mecanismos dinámicos y flexibles de combate por medio de la Convención de Palermo contra la delincuencia transnacional organizada1, y de sus tres Protocolos adicionales: el relativo a la prevención, represión y sanción de la trata de personas, en especial mujeres y niñas; el relativo al tráfico ilícito de migrantes por vía terrestre, marítima y aérea; y el relativo a la fabricación y al tráfico ilícito de armas de fuego, sus piezas y componentes y municiones.

Para contextualizar el fenómeno de la trata de personas, es necesario realizar una rápida distinción entre migración internacional, contrabando de personas (smuggling) y la propia trata internacional de personas.

Se entiende por migración internacional el fenómeno social que ocurre cuando hay deslocalización (inter-países) voluntaria de personas y sin la intermediación de terceros. El contrabando de personas y la trata internacional son considerados especies del género migración.

El contrabando de personas, también llamado de tráfico de migrantes (o smuggling, en inglés), se configura cuando una persona es transportada de manera acordada por terceros a otro país, por medios ilegales, con la intención de obtener, directa o indirectamente, algún beneficio financiero. La utilización del “servicio” ofrecido por ese tercero se emplea por la imposibilidad de esa persona de ingresar en el país de destino por los medios normales, por no ser nacional o residente permanente y no cumplir los requisitos necesarios para obtener el visado exigido. En el tráfico de migrantes existe el consentimiento expreso de la persona que pretende ingresar en otro país, que pacta con un tercero el transporte hasta el destino pretendido2.

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Por su parte, la trata comprende la deslocalización de personas por medio de engaño, coacción y aprovechamiento de su condición de vulnerabilidad social, con la intención de explotarlas en el destino final, obteniendo así beneficio financiero. Esa explotación puede ser para fines sexuales, de trabajo forzado, para matrimonio forzado y/o para la extracción de órganos. En el fenómeno de la trata existe la comercialización de la persona3. La trata supone un crimen aunque la víctima lo consienta. Se asume que la voluntad de ésta se encuentra viciada y, por lo tanto, tiene derecho a una protección especial. En consecuencia, el consentimiento de la víctima es irrelevante para la caracterización de la trata de personas4.

En la trata, la no identificación y garantía efectiva de la condición de víctimas lleva a la creación de acciones equivocadas e ineficientes por parte de los Estados, no permitiendo la comprensión central del problema, y conduciendo, muchas veces, a la elaboración de acciones insuficientes e incluso, de acciones contrarias a los derechos de estas personas, que tendrían que ser sus principales beneficiarias.

Aunque la trata de personas se produce para diversos fines (por ejemplo, la trata de hombres para explotación laboral), dentro del contexto de las relaciones hispano-brasileñas existen sobre todo datos sistematizados sobre la trata para fines de explotación sexual. En este contexto son las mujeres y las transexuales5 los grupos más vulnerables. Así, el presente artículo se centrará en el análisis de estos colectivos.

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En el año 2002, la investigación titulada “Pesquisa sobre Tráfico de Mulheres, Meninas e Adolescentes para fins de exploração sexual no Brasil” (PESTRAF) identificó 241 rutas de trata6, de las cuales 131 eran internacionales, 78 interprovinciales y 32 intermunicipales. Las mujeres y adolescentes víctimas de trata internacional son llevadas a España (destino más frecuente, con 32 rutas), Holanda (11 rutas), Venezuela (10 rutas), Italia, Portugal, Paraguay, Suiza, Estados Unidos, Alemania y Surinam.

Desde la perspectiva española no existen datos sistematizados sobre las víctimas de trata. La dificultad de identificar a estas mujeres una vez que la trata de personas es considerada una actividad delictiva y la negativa de muchas de las víctimas a considerarse como tales, complican la labor analítica7. A esto se añade que los datos disponibles de la policía española no distinguen entre prostitución y trata de personas.

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Es importante destacar que, pese a que la prostitución no es considerada un crimen8 y no todas las mujeres que ejercen prostitución son víctimas de trata9, el elevado número de mujeres brasileñas ejerciendo esta actividad en España y, más recientemente, el aumento del número de transexuales brasileñas, puede indicar una mayor vulnerabilidad de esos colectivos, e incluso que parte de esos números se refieran a mujeres víctimas de trata.

Según datos del Informe de la Guardia Civil sobre el “Tráfico de Seres Humanos con fines de explotación sexual” (años 2004, 2005 y 2006)10, el contingente de mujeres brasileñas en el mercado del sexo español constituía el mayor colectivo por nacionalidad, salvo en el año 2004 en el que las rumanas fueron más numerosas.

Tabla 1. Mujeres ejerciendo la prostitución en España11


Nacionalidad 2004 2005 2006
Brasil 3.789 5.015 4.331
Rumania 3.900 4.175 4.303
Colombia 2.876 2.388 1.831
Rep. Dominicana 1.157 1.372 1.454
Rusia 1.003 849 648
Paraguay 1.391 1.296 1.891
Venezuela 378 779 331
Nigeria 537 578 356
Ecuador 581 558 390
Marruecos 465 360 439

Fuente: GUARDIA CIVIL ESPAÑOLA: Informe Criminológico. Tráfico de Seres Humanos con fines de explotación sexual, Madrid, 2005 y 2006.

Pese a que la PESTRAF sufrió innumerables críticas por la metodología utilizada12, debe reconocerse que fue la primera investigación nacional que identificó la problemática de la trata de mujeres, niñas y adolescentes13, promoviendoPage 189las políticas de combate e impulsando la ratificación del Protocolo de Palermo, como una de las primeras y principales medidas adoptadas por Brasil fruto de su compromiso internacional ante otros Estados en la lucha contra la trata, entre ellos España.

El hecho de que la trata de personas sea considerada un crimen transnacional permite la cooperación por parte de los Estados. Aunque los países deben desarrollar políticas internas de lucha, la efectividad de las acciones depende de medidas creadas en cooperación con otros países, principalmente aquellos que sean origen o destino de las víctimas.

En el caso de España y Brasil, se puede comprobar que este último es un país de origen de víctimas de trata. Por su parte España, aun siendo considerada...

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