Horarios y sociedad: hacia una mejora de la productividad a través de políticas sobre horarios

Autor:María Jesús Prieto Laffargue
Cargo del Autor:Ex Presidenta del Instituto de la Ingeniería de España. Vicepresidenta de la Federación Mundial de Organizaciones de Ingenieros
Páginas:183-202
 
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La Sociedad Española de los primeros años del Siglo XXI ha evolucionado sustancialmente con respecto a aquella del segundo tercio del siglo XX.

La dinámica de una sociedad cuyo producto interior bruto se coloca hoy entre los catorce primeros de los países más desarrollados, sus altas, expectativas de vida y el propio vigor del mercado de trabajo contrastan con enormes desequilibrios en una Nación que se extiende por más de 500.000 Km2 y que hoy, gracias a la emigración alcanza una población cercana a los 44 millones de habitantes.

Horarios y Sociedad. Cuestión de nuestro tiempo, por su influencia en los ritmos de ocio, trabajo remunerado, armonización personal y familiar y que carece a nivel español, europeo y mundial de un tratamiento investigador integrado y sistematizado.

Temática de creciente interés por su proyección en la actividad económica (energía, transporte, dimensionamiento de redes de telecomunicación), laboral y comercial su análisis se había frecuentemente obviado desde una óptica de calidad de vida y salud. Sin que se considerasen sus repercusiones sobre la productividad y las ventajas competitivas de un territorio determinado.

En unos años en que España debe revisar sus parámetros de competitividad dado el estancamiento de la productividad y cuyo modelo económico de crecimiento y baja calidad no parece sostenible se hace oportuno hacer el esfuerzo de analizar -implicando un equipo multidisciplinar: Universidad, Escuelas de negocios, Sindicatos, expertos- la influencia de los horarios vigentes en la Sociedad Española, sistematizando y organizando los indicadores disponibles, para validar o

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refutar una hipótesis de partida que parece concluir en la incidencia negativa que los horarios que rigen en un porcentaje alto de actividades y en un porcentaje alto de las Comunidades Autónomas españolas, tienen en la salud, conciliación de la vida familiar y laboral, accidentes laborales y productividad.

Este aspecto, Productividad y Competitividad en España, reviste hoy el máximo interés, toda vez el retraso acumulado frente a Estados Unidos y a Europa en los índices de productividad y por tanto, de competitividad, siendo que los grandes indicadores nos dicen que en España se trabaja más mientras que nuestra competitividad cae estrepitosamente y nuestro déficit comercial se dispara.

¿Qué tienen que ver los factores determinantes de la productividad con los horarios? ¿Qué es la productividad y que son los horarios? ¿Existe alguna relación en este binomio?

El concepto de productividad en su acepción más simple lleva implícito el esfuerzo útil. En la actividad económica se suele entender como el producto interior bruto generado en un ámbito determinado, en un periodo de tiempo y por persona ocupada, midiéndose como valor añadido bruto por hora trabajada si se excluyen los servicios que no son de mercado.

En este sentido es obvio que a corto plazo la productividad está inexorablemente ligada al número de personas en activo en el mercado laboral por lo que parece inmediato argumentar que altas tasas de ocupación laboral traen bajos crecimientos de productividad, justificando incluso su descenso.

La salud de una Nación, el de su progreso social y económico, la riqueza y calidad de vida de sus habitantes son factores que se observan, se miden, se crean y se cuantifican a largo plazo, siendo que ciertos trabajos de investigación económica y social sobre la productividad (MARTIN HUFNER-Federación Bancaria Europea; OCDE- Factbook, 2005) concluyen, como es sabido, en que la productividad medida a largo plazo depende no tanto de factores coyunturales como estructurales.

Expertos españoles (Jordi Gual- IESE; Emilio Muñoz-CSIC; José Luis Feito-OCDE), recuerdan insistentemente que la productividad laboral depende en un determinado periodo de la suma de las tasas de crecimiento de tres componentes:

  1. La dotación de capital por unidad de trabajo

  2. La cualificación del factor trabajo

  3. La productividad total de los factores, es decir, la capacidad de una economía para producir más y mejor por unidad de capital y trabajo empleados en la producción.

Es este último componente el que interesa más en el esfuerzo por aportar un análisis sobre la interrelación "Horarios y Productividad".

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La variable última de productividad total de los factores hace referencia, por tanto, a la flexibilidad de los mercados, la inversión en tecnología y en investigación, la dotación de infraestructura, al equilibrio y salud de la fuerza laboral en una Nación y/o de un sector. Siendo que todas estas variables han arrojado una desaceleración en periodos de tiempo prolongados en la Nación Española.

Hay algunas razones que, sin duda y "a priori", justifican este comportamiento: los tipos de interés real, el tipo de cambio real, la inmigración, la asimilación de la tecnología disponible, el sistema de innovación, la deficiencia de los gestores públicos.

El aspecto que llama más la atención es que en España se trabaja, sin embargo, más que en el resto de la Unión Europea -una media de 39,6 horas a la semana frente a las 37,3 de la citada Unión- siendo que nuestra productividad es de las más bajas.

La investigación socioeconómica del estudio sobre "Horarios y Productividad" y se ha hecho asociando la productividad de una empresa y de una persona en particular a una dimensión cultural y a una dimensión social y aún cuando estas variables se hacen difíciles de objetivar si se ha podido concluir a través de búsqueda en internet, de trabajos de reflexión, debates presenciales con especialistas e intercambios de criterio, que la Economía en el último tercio del siglo XX empezó a hacerse más vulnerable a la disposición del individuo y a la gestión del talento.

El trabajo del Profesor García Echevarría (Competitividad y Productividad, Universidad de Alcalá) concibe la productividad, más que como un valor económico, como un valor ético-cultural, permitiendo despejar algunos interrogantes en términos de resultados de la actividad laboral en España. Él nos dice que "se dispone o no se dispone de una cultura de la competitividad".

Desmenuzando los intangibles que actúan sobre la competitividad aparece la importancia capital del uso y asimilación de la tecnología. Más aún y más concreto por su naturaleza transversal el uso y asimilación de las tecnologías de las que hoy se dispone para el tratamiento de la información.

En las Sociedades del último tercio del Siglo XX, del siglo XXI, la información es una capacidad organizacional de valor estratégico. La sociedad contemporánea es intensiva en información independiente o no de que se vuelva, como nos indicaba Drucker (2001), intensiva en tecnologías asociadas a ella.

Sin embargo, también en este campo de la tecnología, cuya efectividad sobre la competitividad parece tan inmediata, diversas investigaciones concluyen que es la forma en cómo los recursos de los sistemas de información y las tecnologías de la información y las comunicaciones (TIC) son usados,

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combinados y desplegados, lo que crea una capacidad única que impacta en el aumento de la productividad del negocio.

Siendo que en ese uso, combinación y aplicación, tienen mucho que ver las prácticas de trabajo y factores humanos tales como una mejor predisposición, voluntariedad o adecuación biológica a un ritmo determinado. En otras palabras no es la neta inversión y dotación en tecnología lo que incide sobre la productividad en la empresa sino la dinámica centrada en la persona la que crea valor al negocio

(T. Davenport y L. Prusak 1997, Marchand 2002, Mae 1999, 2004, Orero y Alfaro 2005)

El Profesor García Echevarría en el citado trabajo señala, asimismo, que la productividad constituye, en primer lugar, la referencia básica respecto al desarrollo de las personas "en la que puede reflejarse la eficiencia o ineficiencia en la utilización de las capacidades disponibles de los recursos". Constituye sin duda la expresión de la implicación de la persona a través de la razón, resaltando el hecho de que la Nación que quiera incrementar su productividad, tiene que desarrollar una "cultura de la productividad", incidiendo sobre la importancia de integrar en esta cultura el desarrollo de la persona.

La relación entre el producto, el resultado conseguido y el consumo de recursos realizado, esencia de la productividad, parece que tiene una estrecha correspondencia con las capacidades y los valores personales y sociales que afectan al individuo como persona.

Sobre estos valores, sí afecta la multifaceta que impregna la vida humana, con su dimensión personal, familiar.

Es notable, en el Siglo XXI, resaltar un entorno familiar donde pueden coexistir cuatro generaciones y es aquí donde la cuestión de los horarios que marcan pautas de obligado cumplimiento en el ámbito laboral afectan.

Los incrementos de productividad no sólo se producen por aumentos en los "stocks" de capital y por la integración de la tecnología disponible. En la sociedad del conocimiento, con abundancia de información y donde el valor añadido a la materia prima es el componente más valioso, el Marco Institucional en el que se desenvuelve las empresas y organizaciones resulta de vital importancia, siendo que su funcionamiento armónico no se logra por la mera vía contractual sino desde establecer una dimensión ética personal y un modelo de gestión orientado al desarrollo de ese recurso, la persona, como portador fundamental del conocimiento.

Es evidente que la productividad en cualquier sector, a largo plazo y como ya se ha indicado, depende no tanto de factores coyunturales como estructurales. En este sentido los condicionantes claros del espacio macroeconómico del año 2006 (Fondo Monetario Internacional -informe del 20 de abril) determinan que la flexibilidad de los mercados financieros y el precio de la energía, precio que ya no

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parece probable vuelva a los niveles de finales del Siglo XX, son algunos de los elementos...

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