Homenaje al profesor Juan Cruz Cruz.

Cargo:Biograf
 
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Con toda seguridad la persona a quien más debe la revista Anuario Filosófico en su ya dilatada historia a lo largo de cuarenta y tres años, es al profesor Juan Cruz Cruz, quien acaba de jubilarse tras cuarenta y seis años de servicios en la Universidad de Navarra. Con estas líneas el Consejo de Redacción de la revista desea expresar su más honda gratitud por su incansable trabajo en favor de Anuario, que fue decisivo para el reconocimiento de la revista tanto en España y los demás países de habla hispana como en el ámbito internacional.

Comenzó su colaboración como autor en el primer número de la revista en 1968 con un trabajo titulado "Simetría, estructura, dinamismo" (1968 (1), 37-66) [], inspirado según dice en su primera nota en los trabajos del profesor de Geología, Julio Rodríguez Martínez, y que incluye, además de abundante simbolismo científico, una hermosa lámina de la dislocación helicoidal de un cristal entre las páginas 46 y 47 y tres diagramas en las páginas 57 y 58 de la polarización de la luz y la asimetría molecular, en defensa de la tesis de que "la disimetría se enmascara bajo la simetría" (p. 66). En cada uno de los tres años siguientes publicó un nuevo trabajo. Se trata de estudios amplios: "Sobre el método en Antropología filosófica" (1969 (2), 27-111) [], "Entre el ocio y el juego. Los radicales de la cultura" (1970 (3), 9-92) [] y "Sentido antropológico del mito" (1971(4), 31-84) [http://hdl.handle.net/10171/1846>]. La simple enumeración de los títulos sugiere ya la amplitud filosófica de sus intereses.

En 1973 se incorporó a Anuario Filosófico como Secretario de Redacción y realmente hizo la revista desde entonces hasta el año 2001; como Secretario hasta 1991 y desde ese año como Director, con la eficaz ayuda de Idoya Zorroza en las tareas de la Secretaría de Redacción. Esta etapa abarca un arco temporal de veintiocho años, lo que significa para nuestra revista un total de catorce mil novecientas setenta y dos páginas. En este dilatado periodo quizá los hitos más relevantes para la difusión de la revista fueron su desdoblamiento en 1977 en dos fascículos semestrales y la introducción de una sección bibliográfica en cada número, y en 1992 el inicio de los números dedicados a temas monográficos y el paso a la periodicidad cuatrimestral (tres fascículos al año) que se mantiene en la actualidad. Este periodo es, sin duda, el de la definitiva consolidación de la revista en todos los órdenes, gracias al trabajo desinteresado, tenaz, inteligente y siempre optimista del profesor Juan Cruz Cruz.

El 29 de enero en el Aula Magna de la Universidad se celebró un sentido homenaje al profesor Juan Cruz con numerosa participación de colegas, antiguos alumnos, familiares y amigos. Hicieron uso de la palabra los profesores Ángel Luis González, de la Universidad de Navarra, Ignacio Falgueras, de la Universidad de Málaga (al no poder acudir leyó su emocionante discurso Idoya Zorroza), Laura Corso de Estrada, del CONICET argentino, el propio homenajeado y Santiago Aurell, Decano de la Facultad.

Como testimonio duradero del agradecimiento del Consejo de Redacción de Anuario y de todos los que a lo largo de tantos años han colaborado en la revista, reproducimos aquí las palabras del profesor Ángel Luis González en aquel acto y las del profesor Juan Cruz Cruz, tal como fueron impresas en la publicación del acto de homenaje. El Consejo de Redacción agradece en particular a Idoya Zorroza su colaboración a este respecto.

Intervención de D. Ángel Luis González, Catedrdtico de Metafísica. Profesor Ordinario de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Navarra

Ilmo. Sr. Decano de la Facultad de Filosofía y Letras. Queridos colegas de trabajo universitario. Señoras, señores. Muy querido profesor Juan Cruz Cruz. La celebración de actos académicos en homenaje a profesores que han servido con su trabajo en una Universidad constituyen actos de justicia y de gratitud. Comprendo bien la resistencia de algunos a ser objeto de reconocimiento, de elogio y de gratitud. El reconocimiento y la gratitud son intangibles que deben hacerse tangibles, al menos en algunas ocasiones. Así lo hemos aprendido y seguimos viviéndolo en la Universidad de Navarra.

A la noción clásica de Universidad pertenecían tres cosas: enseñanza de profesionales específicos, un ámbito o mundo de formación cultural y la investigación; como es notorio, así lo decía Jaspers en La idea de la Universidad. La docencia, la investigación y la formación y transmisión cultural constituyen tres fines que forman una unidad, o mejor son, como señala Jaspers, tres momentos de una totalidad viva. El profesor Cruz Cruz ha cumplido, más que sobradamente, con esos fines. En esta laudatio, que es la tarea que me ha correspondido en este acto, intentaré trazar un breve esbozo de cada uno de ellos.

La docencia del profesor Juan Cruz ha sido muy amplia, no sólo temporalmente (cuarenta y cuatro años entre 1964 y 2010), sino especialmente en la abundancia de encargos docentes que ha debido atender. Su tarea docente estable ciertamente ha correspondido a la Universidad de Navarra, en la que ha sido sucesivamente Ayudante, Adjunto, Agregado y Ordinario; ha impartido clases de licenciatura de primer y segundo ciclo, master y doctorado; pero además hay que recordar que ha sido profesor tutor de la Universidad Nacional de Educación a Distancia durante 14 años, y previamente profesor adjunto en la Escuela de Magisterio de Navarra. Y con nombramiento como profesor Visitante o Extraordinario ha impartido cursos especiales o de doctorado, entre otras, en las...

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