Hipoteca y quiebra

Autor:Miguel Iribarren Blanco
Páginas:338-380
Cargo del Autor:Universidad de Oviedo
RESUMEN

I. Planteamiento. II. Hipotecas constituidas durante el período sospechoso. 1. Régimen de ineficacia. 2. Protección registral de los adquirentes. 3. Valor del artículo 37 de la Ley Hipotecaria. III. Retroacción de la quiebra e hipoteca. 1. Concepto de retroacción. 2. Régimen de ineficacia.

 
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IPlanteamiento del tema

El Derecho mercantil es el sector del Derecho que regula la actividad de la empresa como organización dedicada a la producción de bienes y servicios dirigidos al mercado con ánimo de obtener beneficios. El Derecho concursal, como una de las ramas del Derecho mercantil, tiene su aplicación en situaciones patológicas y entra enjuego cuando la empresa entra en crisis y, como consecuencia, el empresario deja de atender sus obligaciones pero no de una forma aislada y puntual sino general y continuada. Dos son los expedientes que se prevén: la suspensión de pagos, cuando se considera que la situación aún no es irremediable y se opta por un sistema de acuerdos entre el deudor y sus acreedores acerca del pago de las obligaciones pendientes; y la quiebra, que es un procedimiento colectivo de ejecución universal, a través del cual se liquida el patrimonio del deudor, repartiéndolo entre los acreedores. El objeto de este trabajo es el estudio de la quiebra en conexión con el derecho real de hipoteca.

Configurándose la hipoteca como un derecho real que sujeta directa e inmediatamente los bienes sobre los que se impone, cualquiera que sea su poseedor, al cumplimiento de la obligación para la cual fue constituida de acuerdo con el artículo 104 de la Ley Hipotecaria, se hace necesario separar, desde un primer momento, dos aspectos diferenciados.

Por un lado, es menester considerar las hipotecas como actos jurídicos mediante los que el deudor dispone de sus bienes; y, en particular, cuando lo hace en determinados períodos de tiempo (período sospechoso y de retroacción), inmediatamente anteriores al momento en que se produce la declaración de quiebra, ante lo cual, el Derecho reaccionará previendo distintos mecanismos que desembocarán en la ineficacia de tales negocios. Por otro lado, interesa también examinar la peculiar posición que ocupan los acreedores hipotecarios ante el procedimiento de quiebra.

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En lo que concierne al primer aspecto1, siguiendo un orden temporal, trataré primero de las hipotecas constituidas durante el llamado período sospechoso, que precede al de la retroacción de la quiebra y que varía dependiendo de la naturaleza del negocio jurídico de que se trate; para atacar esos negocios realizados por el quebrado durante el mismo, la ley mercantil regula una serie de acciones de rescisión que podrán ser ejercitadas por los síndicos de la quiebra. Habrá que tener en cuenta asimismo, la protección que la legislación hipotecaria otorga a los titulares regístrales que hayan adquirido su derecho cumpliendo determinados requisitos.

La retroacción de la quiebra plantea, antes que nada, el problema de fijar el régimen de ineficacia que afecta a los actos realizados por el quebrado durante el tiempo que media entre la fecha a la que se retrotraen los efectos de la quiebra y la fecha en que efectivamente se produce la declaración. Y para ello habrá que acudir a nuestro CCom, especialmente a su artículo 878.2 que va a ser el precepto clave y sobre el cual la doctrina ha debatido incesantemente desde su entrada en vigor hace ya mas de cien años. No está de mas resaltar en este punto, como ha hecho la doctrina en múltiples ocasiones, la necesidad de una nueva Ley Concursal que clarifique la situación y que acomode la regulación a las circunstancias de nuestro tiempo. Una vez decidido el sistema de ineficacia, es necesario proceder al examen de la protección registral de los adquirentes, distinguiendo entre el primero de ellos, que adquiere directamente del quebrado, y los posteriores o subadquirentes, siendo de capital importancia a esos efectos el principio de fe pública registral. Se verá como no existe contradicción alguna entre la legislación hipotecaria que ampara a los titulares de derechos inscritos en el Registro de la Propiedad y la legislación mercantil que reacciona contra los actos realizados por el quebrado durante el período de retroacción de la quiebra.

No se pasará por alto, de ningún modo, el problema práctico que se suscita cuando una hipoteca afectada por la retroacción está siendo ejecutada al declararse la quiebra puesto que conviene a los acreedores obtener la paralización del procedimiento de ejecución hipotecaria lo mas rápidamente posible; sin embargo, la exigencia ineludible de la cancelación previa del asiento en el que consta la inscripción y la necesidad de un declarativo ordinario paraPage 340 alcanzar ésta hacen que sea aconsejable encontrar una solución menos gravosa para los intereses de la masa de acreedores.

IIHipotecas constituidas durante el período sospechoso
1. Régimen de ineficacia

Las hipotecas constituidas antes del inicio del período de retroacción de la quiebra no se ven, lógicamente, afectadas por sus efectos y son tan válidas como cualquier negocio que una persona con plena capacidad pueda llevar a cabo. Por consiguiente, si se dan los presupuestos que la ley exige para ello, son negocios rescindibles, siendo de plena aplicación aquí las normas de Derecho común que regulan la rescisión de los actos y contratos, en particular, los artículos 1111 y 1290 CC. La rescisión es una figura jurídica que constituye un remedio jurídico para la reparación de un perjuicio económico que el negocio jurídico origina a determinadas personas, cuya esencia consiste en hacer cesar su eficacia2. El negocio es perfectamente válido, pero en razón a aquel perjuicio, y siempre que no haya otro remedio de repararlo/se concede a las personas perjudicadas la acción de impugnación, llamada aquí rescisoria3.

La legislación mercantil, como legislación especial, establece, a su vez, un conjunto de acciones rescisorias4 aplicables a determinados actos y contratosPage 341 realizados por el quebrado en el llamado período sospechoso o mejor, en los períodos sospechosos, cuya duración depende de la naturaleza del acto que se trate de impugnar, que preceden al período retroacción, a pesar de que de la literalidad de la ley pueda desprenderse la superposición de ambos períodos5. Pudiendo ejercitar los síndicos estas acciones de impugnación especiales, deben hacerlo antes que la acción rescisoria general de derecho común, teniendo en cuenta la condición del derecho común como derecho supletorio; además, como se desprende del artículo 1294 CC: "La acción de rescisión es subsidiaria; no podrá ejercitarse sino cuando el perjudicado carezca de todo otro recurso legal para obtener la reparación del perjuicio"6.

En lo que respecta al derecho de hipoteca, el artículo 880 CCom dispone que "se reputarán fraudulentos y serán ineficaces respecto a los acreedoresPage 342 del quebrado los contratos celebrados por éste en los treinta días precedentes a su quiebra, si pertenecen a alguna de las clases siguientes: ^.-Hipotecas convencionales sobre obligaciones de fecha anterior que no tuvieren esta calidad, o por préstamos de dinero o mercaderías cuya entrega no se verificase de presente al tiempo de otorgarse la obligación ante el Notario y testigos que intervinieran en ella". Hay que hacer notar, en primer término, que la hipoteca convencional no es un contrato sino un derecho real que nace con la inscripción de la escritura pública en el Registro. Por otra parte, la referencia a hipotecas convencionales se debe tomar como referida a las hipotecas voluntarias7 con exclusión de las legales y según RIVES Y MARTÍ de las llamadas impropiamente judiciales "a diferencia de las legislaciones francesa y belga que hacen extensiva la nulidad a las aludidas hipotecas judiciales"8. En segundo lugar, la acción rescisoria del artículo 880 CCom incluye, a diferencia de la acción de derecho común, una presunción de fraude iures et de iure que exime a la Sindicatura (que es la única legitimada para entablar esa acción en virtud del artículo 1366 LEC) de la prueba de éste. En tercer lugar, la acción rescisoria mercantil está supeditada a que el acto haya tenido lugar dentro del plazo de los treinta días anteriores a la fecha a la que se retrotraen los efectos de la quiebra (en el supuesto particular de la hipoteca, ésta se debe haber inscrito en el Registro de la Propiedad durante ese término9). En cuarto lugar, parece razonable la aplicación del plazo de caducidad de cuatro años contados, no desde que se produce la enajenación fraudulenta, sino a partir del momento en que se comprueba la carencia de bienes con que satisfacer el crédito10. Por último, el procedimiento que la LEC, en su artículo 1375, prevé para el ejercicio de este tipo dePage 343 acciones es el interdicto de recobrar, si bien convengo con BELTRÁN en que será necesario entablar un procedimiento declarativo ordinario para obtener la cancelación de la hipoteca11.

El artículo 882 CCom regula una acción de revocación que afecta a "toda donación o contrato celebrado en los dos años anteriores a la quiebra, si llegare a probarse cualquier especie de suposición o simulación hecha en fraude de aquellos". A pesar de que la hipoteca es un derecho real cuya constitución no deriva de un contrato, la mayoría de los autores estima que el acto de constitución de la hipoteca se encuentra sujeto, si concurren los requisitos que la ley exige, a la acción regulada en este artículo 882 CCom. A diferencia de las acciones ya analizadas mas arriba, no existe aquí la presunción de fraude que eximía a la Sindicatura de la carga de la prueba sin permitir ni siquiera prueba en contrario (presunción absoluta o inris et de iure). Ello aproxima, sin duda, la acción del artículo 882 a la rescisoria de carácter general...

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