Globalización, crecimiento y pobreza

Autor:Banco Mundial
Páginas:200 - 203
 
CONTENIDO

GLOBALIZACIÓN, CRECIMIENTO Y POBREZA

A World Bank Policy Research Report Banco Mundial, 2002

Esta investigación del Banco Mundial ofrece tres conclusiones que responden a cuestiones del debate político sobre globalización. Primera, países pobres con una población alrededor de tres mil millones han entrado al mercado mundial de la manufactura y los servicios; esta integración ha ayudado a mantener la reducción de la pobreza. Segunda, países con dos mil millones de personas están en peligro de ser marginados de la economía mundial; su pobreza está aumentando y participan cada vez menos en el comercio mundial. Tercera, encuestas de opinión en diversos países revelan cierta preocupación de que la integración económica lleve a una homogeneización cultural e institucional. Las tres conclusiones las resume Nicholas Stern, Vicepresidente senior y economista jefe del Banco Mundial, en que «la integración econó- mica global ha ayudado a la reducción de la pobreza y no debe ser revertida. Pero la economía mundial podría ser mucho más inclu- siva: el crecimiento de los mercados globales no debe continuar pasando por encima de países que acumulan una población de dos mil millones de personas».

El Informe del Banco Mundial evalúa los impactos de la globalización y examina estas preocupaciones. La integración global es una fuerza poderosa para la reducción de la pobreza, pero podría ser más efectiva. El Informe propone una «»Agenda»» de actividades para promover las potencias de la globalización, con el objetivo de ofrecer oportunidades para la población pobre y reducir y mitigar sus riesgos.

La globalización generalmente reduce la pobreza porque las economías más integradas tienden a crecer más rápido y este crecimiento se difunde ampliamente, pues la integración aumenta la productividad del trabajo. De aquí, que una actividad recomendada por el Informe sea una «ronda de negociaciones comerciales para el desarrollo».

La globalización produce ganadores y perdedores, tanto entre países como dentro de ellos. Entre países, la globalización reduce la desigualdad. Cerca de tres mil millones de personas viven en «nuevos países globalizados» en desarrollo. Sin embargo, muchos países pobres, con una población de dos mil millones, no han sido incluidos en el proceso de la globalización. Muchos son parte marginal de la economía mundial; su ingreso disminuye permanentemente y la pobreza aumenta. Para este enorme grupo de personas la globalización no está funcionando. Dentro de los países, la globalización no incrementa en promedio la desigualdad pero disfraza la realidad de que hay ganadores y perdedores en la sociedad.

La globalización genera cambios culturales. Puede haber mayor diversidad a medida que las culturas extranjeras y los pueblos se introducen en el proceso. Algunas veces, las culturas extranjeras o el ritmo del cambio económico, amenazan con desplazar las culturas locales, y las sociedades buscan legítimamente protegerlas. Por primera vez en la historia está emergiendo una sociedad civil global, la «globalización desde abajo». Esto puede convertirse en un fuerte ímpetu hacia una acción colectiva global; por ejemplo, para reducir la pobreza.

Del estudio se deduce que la globalización reduce la pobreza, pero no en todos los casos. La investigación contrasta esta nueva ola de globalización con dos olas previas y su retroceso. Analiza sus procesos y muestra cómo este movimiento está afectando a la pobreza y equidad. La primera ola de globalización moderna apareció entre 1870 y 1914. Durante este tiempo la renta per capita global aumentó a una tasa sin precedentes. Sin embargo, se amplió la brecha entre globalizadores y aquellos países que se retrasaron en el proceso, llevando a un incremento en la desigualdad mundial.

Entre 1950 y 1980 se presentó la segunda ola de globalización que se concentró en la integración de los países ricos de Europa, Norteamérica y Japón. Como grupo, las economías que formaron la Organización para la Cooperación y Desarrollo Económico (OCDE) surgieron con tasas de crecimiento económico sin precedentes. El crecimiento en los países en desarrollo también se recuperó, pero sin tanta fuerza, así que la brecha entre países ricos y pobres se hizo más grande. El número de personas pobres continuó creciendo a pesar de que había ganancias continuas en la expectativa de vida.

En la tercera ola de globalización, de 1980 hasta la actualidad, veinticuatro países en desarrollo, con tres mil millones de habitantes, han duplicado su relación entre comercio e ingreso en las últimas dos décadas. El resto del mundo en desarrollo hoy en día comercia menos de lo que lo hacía hace 20 años. En la actualidad, las tasas de crecimiento de los países en desarrollo más globalizados son mayores que las de los países ricos. Mientras los nuevos globalizados han comenzado a reducir su retraso, gran parte del resto del mundo en proceso de globalización, con cerca de dos mil millones de habitantes, muchos de ellos en Africa y en la antigua Unión Soviética, está siendo marginado del proceso. Su tasa de crecimiento agregado en los años noventa fue negativa. La preocupación gene- ralizada es que la creciente integración nos está llevando a mayores desigualdades dentro de los países. Sin embargo, desde 1980 el número total de personas pobres ha parado de crecer y ha caído en unos 200 millones. Esta tercera ola de globalización puede ser el punto decisivo en el cual la participación se ha incrementado para reducir la pobreza y la desigualdad.

El Informe apuesta por mejorar la arquitectura internacional para la integración mediante unas políticas comerciales, de flujo de capitales hacia países en desarrollo y de migración más abiertas. La liberalización comercial de los países globalizados en desarrollo se enfrenta al proteccionismo de los países ricos. Una «ronda de negociaciones comerciales para el desarrollo» de liberación comercial debería concentrarse en mejorar el acceso al mercado de los países en desarrollo hacia mercados de países ricos y entre los mercados de los países en desarrollo. Por otra parte, mientras las presiones económicas para la migración son fuertes, la migración legal es muy restringida. Los países de la OCDE son restrictivos sobre asuntos de migración, y tienden a discriminar a favor de los trabajadores más formados. Los flujos laborales contribuirían a la reducción de la pobreza si las políticas migratorias fuesen más neutrales.

La integración no es el único resultado de las políticas comerciales abiertas. La integración también se ve afectada por las instituciones y las políticas nacionales De estas dependen el clima de inversión, la protección social para los trabajadores, y el sistema educativo y de formación profesional, entre otras. El fortalecimiento de instituciones y políticas domésticas relacionadas con estos conceptos es fundamental para que las empresas instaladas en un país con economía abierta se enfrenten con éxito a una mayor competencia. La combinación de apertura a la inversión y una fuerza laboral bien formada produce resultados positivos para reducir la pobreza y aumentar el bienestar humano. Así, un buen sistema educativo y formativo, que ofrezca oportunidades para todos, es esencial para el éxito en el mundo globalizado.

Otra preocupación derivada de la globalización se refiere a problemas de poder, cultura y medio ambiente. De la globalización se esperan beneficios materiales pero también se temen amenazas culturales y de medio ambiente. Los beneficios materiales se resumen en combinar la prosperidad con equidad, que es la mejor vía para erradicar la pobreza. Por contra, en las negociaciones para alcanzar reglas justas para los problemas medioambientales, los países pobres están imposibilitados tanto por su pobreza como por su fragmentación. Algunos temas ambientales, tales como el calentamiento global, son intrínsecamente globales y requieren cooperación internacional. La cooperación es más fácil en un mundo integrado.

La globalización podría ser mucho más efectiva para la población pobre, y sus efectos adversos podrían reducirse sustancialmente. Para conseguir estas ventajas, el Informe del Banco Mundial presenta una «»Agenda para la acción»» que resume algunas actividades, tanto a escala local como global, que podría hacer que la globalización funcionara mejor y ayudara a los países y a la población marginada.

La participación en un mercado global en expansión ha sido una fuerza positiva para el crecimiento y la reducción de la pobreza en países pobres, pero aún existen barreras muy significativas al comercio. El primer programa de la «»Agenda»» es una «ronda de negociaciones comerciales para el desarrollo» con el objetivo de facilitar el acceso libre al mercado y a un comercio sin barreras. Los países en desarrollo tienen un buen argumento para defender este punto: los acuerdos comerciales no deben imponer estándares ambientales ni laborales en los países pobres. Por su parte, los países ricos pueden apoyar esto.

La segunda área clave de actividades es promover un clima de inversión adecuado en los países en desarrollo. Un clima de inversión atractivo se crea con un buen gobierno económico, control de la corrupción, funcionamiento adecuado de la burocracia, cumplimiento de los contratos y protección de los derechos de propiedad. También una buena infraestructura de telecomunicaciones y transporte es un elemento clave en la formación de un buen clima de inversión. Quedan atrás los tiempos en los que para fomentar la inversión extranjera eran suficientes las exenciones de impuestos y las subvenciones.

El tercer programa resalta la importancia de un buen sistema de educación, formación profesional y de servicios de salud, para que la población se beneficie del crecimiento generalizado de la integración. Con servicios sociales pobres, la globalización puede aumentar la desigualdad dentro de un país y hacer más persistente la pobreza extrema. La combinación de un buen sistema de educación y formación profesional universal y un clima de inversión favorable permite que los pobres participen de los beneficios de una economía en proceso de expansión.

La cuarta área de acción es ofrecer la protección social adecuada a los trabajadores que perderán su puesto de trabajo por la apertura de la economía y la nueva competitividad.

La quinta actividad se refiere al aumento de la ayuda extranjera y a una mejor administración de la misma. La ayuda a gran escala puede tener un gran impacto en el crecimiento económico y la reducción de la pobreza siempre que los países receptores la administren con acierto a escala nacional y local. La sexta área de acción de la «»Agenda»» está relacionada con la anterior y es la condonación de la deuda externa. Hay países pobres fuertemente endeudados a los que se les cobran deudas insostenibles, especialmente en África. El alivio de la deuda es muy positivo en aquellos países que llevan a cabo reformas políticas que mejoran el clima de inversión y la calidad de los servicios sociales. La reducción de la deuda aludida no debe salir de los paquetes existentes de ayuda, sino del aumento del volumen de la misma.

Hasta aquí, las actividades recomendadas son de tipo económico y están dirigidas a aumentar el ingreso y los estándares de vida de la población pobre. El Informe del Banco Mundial termina con una séptima medida que comprende un amplio conjunto de acciones específicas relacionadas con poder, cultura y medio ambiente, de las que resalta la importancia de hacer un seguimiento a los gases de invernadero y al calentamiento global del planeta para tomar medidas colectivas y correctivas. El Informa señala que éste es uno de los ejemplos de área crítica en la que falta una cooperación global efectiva que está afectando directamente a los países y a las poblaciones más pobres.

LUIS FERNÁNDEZ BRICEÑO