"La garantía y protección de los derechos de las personas mayores".

Autor:Carlos Ganzenmüller Roig.
Cargo del Autor:Fiscal del Tribunal Supremo.
RESUMEN

1.- Planteamiento general. - 2.- Clases de garantía. - 2.- Garantías Institucionales. Defensor del Pueblo. - 3.- El M. Fiscal como Defensor del ciudadano en la protección de sus derechos fundamentales ante y en el proceso. -4.- La defensa y garantía de los derechos de las personas mayores, en la labor cotidiana de los notarios y fiscales. ¿Comienzo y fin de la protección?

 
ÍNDICE
EXTRACTO GRATUITO

Ilmo. Sr. Decano del Colegio Notarial de Sevilla, señoras y señores, compañeras y compañeros:

Quisiera agradecerles, en primer lugar, a todos ustedes, su asistencia, y a la Academia del Notariado de Sevilla y a su Presidente D. Javier Manrique Plaza, la invitación a participar en este curso. Doy también las gracias a D. Rafael Leña con quien comparto desde la Fundación Aequitas inquietudes y esperanzas, para que las personas que con capacidades diferentes afrontan en su día a día una realidad llena de dificultades, puedan tener desde el colectivo del Notariado y del Ministerio Fiscal la mejor garantía y protección de sus derechos.

Es para mi un honor dirigirme a ustedes para abordar un tema de actualidad como es la problemática jurídica y social de las personas mayores, y su incidencia en la labor profesional de nuestros respectivos colectivos.

1. - Planteamiento general

Los profundos cambios demográficos y sociales están produciendo en España, un incremento progresivo de la población de las personas mayores, duplicándose la población de más de 65 años, que ha pasado en los últimos 30 años, de 3,3 millones de personas en 1970 (un 9,7 por ciento de la población total) a más de 6,6 millones en 2000 (16,6 por ciento), manifestándose un nuevo fenómeno demográfico denominado envejecimiento del envejecimiento , es decir, el aumento del colectivo de población con edad superior a 80 años, que se ha duplicado en sólo veinte años.

Ambas cuestiones conforman una nueva realidad de la población mayor que conlleva problemas de dependencia en las últimas etapas de la vida para un colectivo de personas cada vez más amplio.

Estudios recientes1, ponen de manifiesto la clara correlación existente entre la edad y las situaciones de discapacidad, como muestra el hecho de que más del 32% de las personas mayores de 65 años tengan algún tipo de discapacidad, mientras que este porcentaje se reduce a un 5% para el resto de la población.

Debe añadirse a esta realidad, derivada del envejecimiento, la dependencia por razones de enfermedad y otras causas de discapacidad o limitación, que se ha incrementado en los últimos años por los cambios producidos en las tasas de supervivencia de determinadas enfermedades crónicas y alteraciones congénitas y, también, por las consecuencias derivadas de los índices de siniestralidad vial y laboral.

Sin embargo, años después de 2010 llegarán a edades posteriores a los 65 años las generaciones del baby-boom, lo que se traducirá en un fuerte crecimiento de la población mayor de 65 años.

Para esta fecha, las generaciones "más vacías , nacidas durante la guerra han superado los setenta años, y son las generaciones de mediados de los cuarenta, algo más llenas, las que están accediendo a las primeras edades de la vejez, comenzando nuevamente a ensanchar la pirámide de mayores por la base.

Este proceso es sólo un ligero aviso de lo que ocurrirá de forma mucho más notoria entre los años 2022 y 2041, años en los que accederán a la vejez y la irán llenando las generaciones más numerosas de nuestra historia.

Por eso, los años 2010 y 2041 pueden representar dos de los escenarios de vejez más alejados que nos vayamos a encontrar en el siglo XXI.

El primero, con las generaciones más vacías del siglo veinte ocupando las edades más jóvenes y generalmente más numerosas, representará una de las vejeces más vacías que vayamos a conocer en el futuro próximo. El segundo, con las últimas generaciones del baby-boom en las primeras edades tras los 65 años, y las primeras generaciones llenas de este proceso ya con noventa años de edad, presentará una de las vejeces más llenas y numerosas que nos esperen en el futuro.

Mirando todavía un poco mas allá, aunque sólo sea como ejercicio, llegado el año 2040 se pueden intuir situaciones mucho mas preocupantes, dado que en esa fecha empezarán a llegar a edades de jubilación las primeras generaciones de inmigrantes, lo que podría afectar de forma muy diversa a la futura población mayor, según el nivel de retorno que se produzca.

La ONU2 ha advertido recientemente a España de que en 35 años tendrá la población más envejecida del mundo y que el número de personas mayores de 60 años se triplicará en el planeta en 2050, superando por primera vez la de niños.

Sin embargo, las edades de la mujer y del hombre ya no son ni suponen lo que eran.

En la actualidad se suelen superan los 60 años en plenitud de facultades, se cuestiona la edad de jubilación y con la ayuda de la medicina, las fronteras impuestas por la edad se están difuminando.

Una de las razones evidentes de este cambio es el aumento de la esperanza de vida, que según un estudio de la Organización Mundial de la Salud (OMS) del 2004 3, se situaba para los varones españoles en los 77 años y para las mujeres en 83 años, señalando los expertos que en la actualidad, una persona de 60 años es lo que tiempo atrás era uno que tuviera entre 40 y 45 años, manteniendo una actividad que hace unos años no era propia de su edad.

Los jubilados españoles son considerados un grupo social muy activo, que reparte su tiempo en ayudas imprescindibles muchas veces para sus hijos, cuidando a sus nietos, y haciendo labores del hogar, como la comida y la compra, siendo las mujeres las que mayor carga soportan.

Las facultades en las que se encuentra una persona de 60 años son muy diferentes a las de hace unos años, pues la actual generación de sexagenarios tuvo una infancia dura, marcada por la guerra o por la posguerra, se enfrentó a una madurez complicada, con muchas privaciones y frustraciones y ahora goza de una vejez que considera muy confortable.

Las antiguas preocupaciones por las pensiones dignas y la asistencia médica, son un derecho que aunque en muchos casos es claramente insuficiente, sobre todo para las mujeres viudas, está reconocido. Cierto que la jubilación ideal debería ser progresiva y voluntaria, pero para los próximos lustros, se anuncian, paulatinas reducciones de horario y responsabilidades, que podrían tender un plácido puente entren la vida laboral y el retiro. De hecho muchos colectivos de profesionales y funcionarios lo han conseguido.

Otra actividad, cada vez más frecuente, incide en la intervención en la política, sobre todo autonómica y municipal, donde la cercanía a los problemas cotidianos y a las personas la hacen especialmente viable. Finalmente, en todas las actividades del día a día , mientras se tenga capacidad para ello.

Se va imponiendo la idea de que es fundamental participar, contribuyendo al desarrollo y la estabilidad social. Es una forma de tratar de devolver a la sociedad, parte de lo que de ella se ha recibido. ¿Qué incidencia electoral tiene y tendrá el voto de las personas mayores, año tras año en constante aumento?

La conclusión es obvia, hay más personas mayores y vivirán más años, disfrutando de un estado de salud mejor que el de sus padres a la misma edad.

Las personas mayores aspiran a mantenerse sanos y satisfechos tanto física como social y psicológicamente. Ya no se consideran ancianos , se cuidan más y mejor, evitando los vicios sociales del alcohol y el tabaco, controlando mejor sus malos hábitos, de forma que con anterioridad a su jubilación, han iniciado una vida más sana, apurando al máximo la medicina y la farmacología preventiva4. Tónica que se incrementará el futuro.

Sin embargo, existe un inmenso temor en este colectivo a la pérdida del control en la toma decisiones. Carecer de esta prorrogativa fundamental, es lo que les resulta mas penoso, lo que más temen las personas mayores. En nuestra terminología hablaríamos de no poder gobernarnos a nosotros mismos, de depender de otros en la formación y expresión de nuestra voluntad. En definitiva en la perdida de la libertad e independencia personal.

También desde el punto de vista legislativo, en este clima de optimismo, se consolida lo que se denomina el estatuto del jubilado. Derechos individuales. (la autotutela., las disposiciones de voluntades anticipadas, el testamento). Derechos socioeconómicos. (la pensión. Derechos patrimoniales. (el patrimonio protegido, hipoteca inversa, y otras análogas), innovaciones jurídicas que pretenden salvaguardar y garantizar sin fisuras, la permanencia en el tiempo de la capacidad de obrar, que tenemos en el presente.

Me temo que el optimismo es desmesurado.

Decía Oscar Wilde que el drama de la vejez no consistía en ser viejo, sino en haber sido joven. La persona mayor, puede todavía no vivir este drama...

Para continuar leyendo

SOLICITA TU PRUEBA