La Declaración de Fraude de Ley: un Supuesto de Imprescriptibilidad Vigente en nuestro Ordenamiento según el TEAC (Res. TEAC de 27 de junio de 2013 RG 5595/2011. Vocalía Segunda)

Autor:Clara Jiménez Jiménez
Cargo:Socia Área de Fiscal
Páginas:9-14
 
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9Artículos doctrinales Fiscal
Uno de los elementos claves de la seguridad jurídica en cualquier ordenamiento es la firmeza y solidez
de la institución de la prescripción. No vamos a entrar en un análisis histórico de la misma, pero,
cuando menos, hay que señalar que se trata de una institución clásica y que, si bien existía ya desde
el Derecho Romano, es en las Partidas cuando se encuentran presentes los elementos que la siguen
caracterizando hasta nuestros días: la extinción de un posición jurídica activa por la inactividad de su
titular durante un plazo establecido al efecto1.
Es cierto que el titular de un derecho no solo ostenta el mismo, sino que el ordenamiento le ha dotado
de una acción específica para reclamar/hacer efectivo tal derecho, pero no lo es menos que, aquél
frente a quien la acción puede ejercerse y que deberá sufrirla si tal ejercicio se realiza de manera
diligente (en el plazo establecido al efecto y cumpliendo los correspondientes requisitos), no puede
quedar absolutamente indefenso frente al ejercicio tardío de acciones y eso es justamente lo que
busca la institución de la prescripción: primar una manifestación de la justicia tributaria como es
la seguridad jurídica por encima de otra que, si bien es una manifestación más pura de la justicia
tributaria material, no puede entenderse de manera absoluta y excluyente: la de tributar por la deuda
debida aunque proceda de ejercicios prescritos.
En caso de que no existiera la figura de la prescripción, las situaciones jurídicas se mantendrían
siempre en un estado de pendencia e indefinición radicalmente incompatible con la imprescindible
seguridad jurídica y, consecuentemente, con la justicia tributaria.
En el ámbito tributario este tema se regula en los artículos 66 a 70 de la Ley 58/2003, de 17 de
diciembre, General Tributaria (en adelante la LGT) que de una manera ordenada regulan los plazos
de prescripción (artículo 66), su cómputo (artículo 67), los supuestos de interrupción del cómputo
(artículo 68) y los efectos de la interrupción (artículos 69 y 70).
No obstante, dada la imposibilidad de considerar los ejercicios fiscales como un compartimento
estanco porque muchos de los hechos, circunstancias, negocios jurídicos, etc., que acontecen
en uno de ellos prolongan sus efectos a los siguientes (por ejemplo hasta 18 años en el caso de
compensación de bases imponibles negativas en el Impuesto sobre Sociedades), la prescripción no
siempre resulta una institución sencilla de aplicar o cuando menos con unas reglas claras al efecto. En
esta línea se plantea la cuestión sobre la que el TEAC se pronuncia en la Resolución que comentamos:
la posibilidad de que la Administración entre a comprobar hechos y circunstancias que, acaecidos
en ejercicios prescritos tienen incidencia en la tributación de ejercicios que no lo están. Se trata en
nuestra opinión de una cuestión difícil de dilucidar y que ya desde antiguo ha planteado problemas.
Debemos empezar estas líneas reproduciendo el cuarto párrafo del Segundo Fundamento de Derecho
de la Resolución comentada:
“En primer término es claro que la normativa tributaria no establece en absoluto la prescripción de
la declaración de fraude de ley. Una cosa es que el derecho de la Administración a liquidar y cobrar la
deuda tributaria, así como a sancionar, esté sujeto a prescripción, estableciéndolo así expresamente
1 Estamos evitando entrar en el también muy interesante debate sobre si prescriben las acciones o derechos.
Clara Jiménez Jiménez
Socia
Área de Fiscal
cjimenez@perezllorca.com
T. (+34) 91 423 20 89
LA DECLARACIÓN DE FRAUDE DE LEY: UN SUPUESTO DE IMPRESCRIPTIBILIDAD VIGENTE
EN NUESTRO ORDENAMIENTO SEGÚN EL TEAC (RES. TEAC DE 27 DE JUNIO DE 2013
5595/2011. VOCALÍA SEGUNDA)

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