Francisco Javier Ansuátegui Roig, Razón y voluntad en el Estado de Derecho. Un enfoque filosófico-jurídico

Autor:Patricia Cuenca Gómez
Páginas:303-310
 
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La obra del profesor F. Javier Ansuátegui Razón y Voluntad en el Estado de Derecho es el resultado, como el propio autor explica en su Introducción, de años de trabajo y reflexión acerca de la relevancia del Estado de Derecho y del constitucionalismo para la Filosofía del Derecho. Una Filosofía del Derecho que, desde el inicio del trabajo, se reivindica como una Filosofía del Derecho positivo, como una Filosofía de la experiencia jurídica ocupada y preocupada por los problemas que tienen repercusión práctica en los Ordenamientos (p.12) en torno a cuya utilidad pueden, a mi modo de ver, suscitarse pocas dudas.

Partiendo de este presupuesto el presente libro aborda temas nucleares, clásicos y recurrentes en nuestra disciplina a la luz del nuevo paradigma normativo (aunque no tan novedoso para el profesor Ansuátegui como luego señalaré) que representa el Estado Constitucional. Ciertamente desde la visión manejada en esta obra, y que comparto plenamente, la Filosofía del Derecho debe estar atenta a la realidad de los sistemas jurídicos sobre los que reflexiona y en la actualidad resulta un dato incontestable que esta realidad está condicionada por la presencia de Constituciones “con rasgos y contenidos específicos” por lo que el Derecho el constitucionalismo se presenta como “un campo” en el que someten a “prueba” o cuestiones que tradicionalmente han centrado “el interés de la reflexión iusfilosófica” (p. 16).

Me parece importante subrayar que si bien el Derecho del constitucionalismo se presenta como el marco de reflexión del trabajo, el autor guarda

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cierta distancia en relación con las construcciones más habituales del movimiento neoconstitucionalista. En este sentido, se mantiene en la perspectiva esencialmente positivista de la separación conceptual entre el Derecho y la moral (si bien algunas consecuencias que se extraen en el trabajo en relación con el valor del imperio de la ley y la conexión cierta entre estos sistemas normativos en el Estado de Derecho puede resultar problemática en este punto); se matiza (quizá en exceso) la novedad o mutación que supone el Estado Constitucional en relación con el Estado de Derecho y se defiende (puede que con demasiada confianza) el papel del poder legislativo en el desenvolvimiento del Derecho del constitucionalismo. En todo caso, a mi modo de ver, esta distancia, razonada y justificada de manera exhaustiva a lo largo de la obra, la convierte en una aproximación novedosa y en un sano contrapunto a los excesos (iusnaturalistas, rupturistas y judicialistas) en los que incurren, a mi modo de ver, los planteamientos neoconstitucionalistas. Por otro lado, el trabajo se aparta también de la aproximación propia de la literatura neoconstitucionalista al no entrar en profundidad, aunque se toma en consideración en diferentes momentos y se menciona en la Introducción como uno de los temas clásicos con el que volvemos a toparnos en el constitucionalismo, en el análisis de la cuestión de la aplicación e interpretación del Derecho.

Asimismo considero obligado subrayar la variedad de propuestas y plan-teamientos que se analizan en este libro cuyo aparato analítico, argumental y bibliográfico resulta por momentos abrumador. Me atrevería a señalar que no hay ninguna posición relevante en relación con las cuestiones abordadas en el trabajo –que son, además, grandes y tradicionales temas de la filosofía del Derecho– con la que no se dialogue y discuta, lo que sumado a la novedad de la aproximación, hacen de este libro una obra de referencia imprescindible.

Pues bien, la reflexión desarrollada por Javier Ansuátegui en esta obra pretende analizar la paradigmática tensión entre razón y voluntad que constituye, en efecto, una de las grandes dialécticas que atraviesan el pensamiento iusfilosófico. Esta tensión se considera, siguiendo a Habermas, “inmanente” al Derecho mismo, en tanto realidad normativa que “constituye el escenario del encuentro o desencuentro entre la expresión de una voluntad y determinadas exigencias de racionalidad o de corrección” (p. 17)”. Desde esta perspectiva el Estado de Derecho se concibe como un modelo de articulación concreto de esta relación a partir del cual se desarrolla el Estado Constitucional.

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El análisis de la tensión entre voluntad y razón obliga al autor a pronunciarse sobre la relación existente entre el Derecho, la Moral y el Poder. Así, en el trabajo se encuentran valiosas reflexiones respecto de la configuración de esta conexión con carácter general, en relación con cualquier orden político-jurídico y con carácter particular respecto de la concreta fórmula del Estado de...

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