Las formas políticas

Autor:Antonio M. García Cuadrado
Cargo del Autor:Profesor Titular de Derecho constitucional
Páginas:206-237
RESUMEN

5.1. Los regímenes políticos - 5.2. Las formas de estado - 5.3. Las formas de jefatura de estado - 5.4. Los sistemas políticos

 
ÍNDICE
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135. Concepto y clases de formas políticas. Son formas políticas las diversas maneras típicas o modelos de organizarse y ejercerse el poder en un Estado. En efecto, aunque la libertad humana supone que no existen dos obras culturales idénticas, no cabe duda de que las sociedades políticas se organizan conforme a ciertos patrones o modelos a los que siguen con mayor o menor fidelidad y que, en consecuencia, es posible clasificar según determinados criterios todas las formas presentes o pasadas de organizarse y ejercerse el poder político. Se trata pues de tipos ideales, de los que hablara Max wEbEr, conforme a los cuales se organiza todo Estado.

Según el punto de vista que se considere, se puede distinguir principal-mente entre las formas de Estado, las formas de Jefatura de Estado, los sistemas de gobierno (también llamados sistemas políticos y por algunos formas de gobierno) y más ampliamente los regímenes políticos86. Sobre estas cuestiones, aunque no actualizado a la evolución de las últimas décadas véase AlzAGA, o.: Aproximación al pensamiento demócrata-cristiano. En “Revista de Estudios Sociales” n.º 8, 1973.

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mos las más relevantes de estas clasificaciones, en la medida en que sirven para explicar la realidad constitucional española actual87.

5.1. Los regímenes políticos

136. Concepto y clases de regímenes políticos. Con este nombre88se designa generalmente hoy en día a las formas principales de gobernarse las sociedades según la participación que tenga el pueblo en la toma de las decisiones políticas89. Se habla así de regímenes democráticos y de regímenes

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autocráticos. Esta distinción es básica y esencial en todo análisis políticoconstitucional y prácticamente no admite excepciones ni términos medios90.

En la Antigüedad, especialmente a partir de Platón, aristótElEs y plutarco y durante muchos siglos (prácticamente hasta el xIx), existió un acuerdo gene-ralizado en una división tripartita de los regímenes políticos: o se vivía en una monarquía (literalmente “gobierno de uno”) o en una aristocracia (gobierno de unos pocos, de una élite que debería ser la formada por “los mejores”, “los más virtuosos”: o en una democracia (“gobierno del pueblo”). los tres tipos de régimen pueden degenerar cuando no buscan el bien común (la monarquía se vuelve tiranía, la aristocracia oligarquía y la democracia demagogia: todo depende de si buscan el bien común de la sociedad o el propio interés de uno, de unos pocos o de todos respectivamente. De ahí que los grandes escritores políticos de todos los tiempos, desde platón y aristótElEs, polibio, san agustín, santo tomás dE aquino, marsilio dE padua, maquiavElo, bodino, hobbEs, locKE, roussEau, hasta Kant y hEgEl polemizasen sobre cuál debía considerarse el mejor régimen político. Todavía montEsquiEu propone, con su doctrina de la división de poderes, una forma de régimen mixto, que era lo que habían defendido la mayoría de los filósofos de la política desde aristótElEs hasta santo tomás como el mejor régimen posible en la práctica.

137. Regímenes democráticos. los regímenes políticos democráticos (llamados en ocasiones democracias pluralistas para distinguirlos de las llamadas democracias populares, que es el nombre que se han dado a sí mismos los regímenes comunistas) son aquellos en los que la soberanía es residenciada en el pueblo, de manera que las decisiones políticas, o son tomadas directamente por los ciudadanos, o bien, y esto es lo más normal, por aquellos que han sido elegidos por ellos, es decir, sus representantes políticos. Modernamente, la definición más conocida del régimen democrático la dio el Presidente norteamericano abraham lincoln en la inauguración del Cementerio de Gettysburg el 19 de noviembre de 1863 cuando dijo: “... that the government of the people, by the people, and for the people shall not perish from the earth” (“… que el gobierno del pueblo, por el pueblo y para el pueblo no desaparecerá de la faz

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de la Tierra”). los clásicos consideraban que la democracia era pura cuando el pueblo se gobernaba a sí mismo buscando el bien común, pero cuando cada cual busca su propio bien particular, contra el interés general, es porque la democracia ha degenerado en demagogia.

138. Democracia directa y democracia representativa. Existen dos formas de régimen democrático pluralista: la democracia directa y la democracia indirecta, llamada también representativa. Se conoce como democracia directa al régimen en que el propio pueblo, entendido como el conjunto de los ciudadanos, esto es, de individuos con derecho al voto, es quien toma las decisiones políticas y democracia representativa o indirecta aquel en que son los gobernantes elegidos por el pueblo quienes las toman. En la actualidad la democracia representativa se ha impuesto rotundamente sobre la directa91, de la que apenas quedan vestigios, como el referéndum y la iniciativa legislativa popular (aparte de algunos lugares muy concretos que la mantienen con mayor o menor pureza: las “asambleas de parroquia” de Inglaterra y Gales, las town meetings en Connecticut y Rhode Island, en los Estados Unidos, y sobre todo las Landsgemeinden de cinco cantones suizos92). Como la realidad social, demográfica y geográfica hace hoy ordinariamente imposible el ejercicio de la democracia directa, en los regímenes democráticos cobra una excepcional importancia la representación política y por tanto la regulación de las formas y procedimientos para la elección de los representantes del pueblo. Surge así un sector muy importante del Derecho público (constitucional, administrativo y judicial) que es el Derecho electoral.

139. Regímenes autocráticos. Son autocráticos todos aquellos regímenes en los que las decisiones políticas son tomadas por uno o varios gobernantes que no responden de sus actuaciones ante el pueblo, de manera que los ciudadanos no pueden ni impulsar ni impedir las decisiones tomadas por sus gobernantes, ni cambiarlos a su gusto, ni imponerles pautas o directrices de actuación. ordinariamente todas estas características se dan juntas, de manera que allí donde el gobernante no es elegido por el pueblo, tampoco puede ser destituido por él, ni acepta que el pueblo le imponga la línea política que debe

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seguir, ni directa ni indirectamente. Aunque en la historia de las civilizaciones exista una práctica unanimidad a favor de los regímenes autocráticos, en nuestra época es, por el contrario, aparentemente unánime su aborrecimiento, lo que lleva a los que aún perviven en la Tierra a disimular con retórica pseudodemocrática sus instituciones políticas.

Normalmente los regímenes totalitarios de raíz nacionalista, así como las dictaduras militares, suelen reconocer su naturaleza autocrática y no disimulan la concentración de poder y la negación del pluralismo y las libertades. Por el contrario, los sistemas de cesarismo carismático, los neopresidencialistas y los comunistas intentan frecuentemente adoptar, incluso en sus Constituciones y leyes, la terminología democrática, tratando de hacer creer que en efecto es una “auténtica democracia” lo que en ellos se practica.

140. Formas de autocracia. Estos regímenes pueden ser de dos tipos: los totalitarios y los autoritarios. Son regímenes totalitarios aquellos en los que los gobernantes pretenden modelar no solo la vida pública, sino incluso la vida privada y, hasta donde les sea posible, el pensamiento de los ciudadanos: el Estado defiende una cosmovisión (en alemán weltanschauung, es decir, una forma de entender la vida y la sociedad) y educa a sus ciudadanos para que la asuman, prohibiendo y persiguiendo cualquier otra93.

a) la expresión totalitarismo es relativamente reciente en las Ciencias políticas y el Derecho constitucional. Según parece se debe al autor germano-norteamericano Carl Joachim fiEdrich (1901-1984) y fue acuñada como forma de integrar en un mismo término los regímenes comunistas y los del fascismo y nacionalsocialismo. Según él y sus seguidores, seis características distinguen a los regímenes totalitarios: 1. una ideología oficial que abarca todos los aspectos de la vida humana; 2. un sistema de partido único dirigido por un dictador; 3. un sistema de control policiaco; 4. la concentración de todos los medios de propaganda; 5. la concentración de todos los medios militares; y 6. el control central y dirección de la economía nacional94. los regímenes totalitarios se han fundamentado en el siglo xx en lo que algunos autores han denominado “las ideas asesinas”95.

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B) Son en cambio regímenes autoritarios sin más aquellos en los que quienes gobiernan se conforman con el dominio completo de las instituciones y órganos que rigen la vida pública, pero toleran o no interfieren en la vida privada de las personas, ni obligan a los ciudadanos a asumir el ideario político que anima al régimen, con tal que la disidencia ideológica no se traduzca en resistencia al gobernante ni ponga en peligro la estabilidad del régimen96.

Desde otro punto de vista, los regímenes autocráticos pueden clasificarse en personalizados e institucionalizados. los primeros son aquellos en los que un gobernante asume el poder y lo ejerce hasta su muerte o hasta que es depuesto mediante un golpe de Estado o revolución; en cambio, son institucionalizados los regímenes autocráticos que se sustentan en una ideología política y sobreviven a la persona que los fundó, de modo que, desaparecida ésta, la ideología del régimen se mantiene más o menos intacta por sus sucesores. Normalmente, los regímenes autoritarios son personalizados y los totalitarios son institucionalizados, pero no siempre es así97.

Se ha dicho que la forma de distinguir un régimen democrático de otro autocrático no es el número de detentadores del poder (uno solo, unos pocos, una asamblea), sino...

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