Formación de pregrado en trabajo social: la carrera de trabajo social de la Universidad Católica Silva Henríquez (UCSH) Chile

Autor:María Angélica Rodríguez Llona/Verónica Verdugo Bonvallet
Páginas:173-210
RESUMEN

Este trabajo da cuenta de algunas reflexiones sobre la formación de pregrado en la Carrera de Trabajo social de la UCSH en Santiago de Chile. De acuerdo a los criterios establecidos para la presente publicación, sus contenidos se organizan en torno a cinco ejes. El primero de ellos se centra en una presentación de la unidad académica y del plan de estudios de la licenciatura en Trabajo Social en... (ver resumen completo)

 
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Introducción

En el presente documento se desarrolla algunas reflexiones sobre la formación de pregrado en la Carrera de Trabajo social de la UCSH en Santiago de Chile. Se da cuenta brevemente de las distintas etapas por las que ha transitado el proyecto a lo largo de sus 25 años de existencia, enfatizando en las características y desafíos del actual plan de estudios en el contexto de las demandas que plantean las marcadas desigualdades presentes en la sociedad chilena. Entre otros, en su elaboración se ha utilizado antecedentes del actual plan de estudios, que entró en vigencia el año 2016, en cuya elaboración ha participado el equipo de planta de la Escuela de Trabajo Social. Dado el poco tiempo de implementación de dicho plan y, consecuentemente, la ausencia de una evaluación global respecto de este, muchas de las reflexiones presentes en el documento corresponden a aspectos que se han venido trabajando a lo largo de estos años y que se han cristalizado en esta última propuesta. Es importante señalar también que parte de las reflexiones que se incluye en el documento, exceden la realidad de la UCSH y son pertinentes también para otros centros de formación dentro y fuera del país. Ello tiene relación particularmente con los aspectos relativos al perfil de los estudiantes que ingresa a las universidades en el contexto de masificación y universalización de la educación superior, así como aquellos referidos a los efectos del modelo neoliberal en la profundización de las desigualdades y los obstáculos que impone al desarrollo de un trabajo social transformador.

Sus contenidos se organizan en torno a cinco ejes. El primero de ellos se centra en una presentación de la unidad académica y del plan de estudios de la licenciatura en Trabajo Social en el contexto del proyecto institucional de la UCSH y del sistema de educación superior chileno, enfatizando en los avances, dificultades y proyecciones en su proceso de consolidación. En un segundo momento, se presenta el eje y las asignaturas vinculadas a la enseñanza del oficio, considerando aspectos tales como: tiempo, duración, tipo de centros de práctica; carácter de las asignaturas y carga horaria. En la tercera sección, se realiza una descripción del perfil de los estudiantes que ingresan a la carrera en virtud de la orientación social que está a la base de la universidad. A continuación, se desarrolla una reflexión sobre las dificultades y desafíos que enfrenta formación en trabajo social en la UCSH, teniendo presente el plan de estudios, el perfil de estudiantes que ingresa a la carrera y el escenario político, social, económico y cultural en que se implementa y donde tiene lugar la intervención de nuestros egresados. Finalmente, se realiza una reflexión sobre los desafíos que se plantean a la enseñanza de la profesión en el contexto del siglo XXI. Se concluye con la presentación

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de algunas tensiones y desafíos que presenta la formación de un Trabajo Social crítico en el contexto de un modelo de corte neoliberal y subsidiario que no garantiza derechos sociales.

1. - Presentación del plan de estudios de la carrera de trabajo social de la Universidad Católica Silva Henríquez en el contexto de la educación superior chilena

Escribir sobre la formación del Trabajo Social, en el caso de Chile, requiere obligatoriamente hacer referencia a las profundas transformaciones que ha vivido la educación superior chilena desde los años noventa en adelante, con los consecuentes impactos para la formación en Trabajo Social. Estos dos aspectos serán abordados en este punto previo a la presentación de la Universidad Católica Silva Henríquez, la Carrera de Trabajo Social y su actual plan de estudios.

1.1. Descripción general de las transformaciones de la educación superior chilena

En primer lugar, como señala Brunner (2009), se debe mencionar que el núcleo institucional básico del sistema de educación superior chileno se conformó en alrededor de un siglo, desde la creación de la Universidad de Chile (en 1842) hasta la creación de la Universidad Católica del Norte (en 1956). En esos ciento catorce años, el sistema estaba compuesto por un total de ocho universidades, dos de las cuales tenían carácter estatal (U. de Chile, 1842 y U. Técnica del Estado, 1947, la que a partir de 1980 pasó a llamarse Universidad de Santiago), mientras que el resto era de naturaleza privada. De éstas últimas, tres nacieron al alero de la acción de la Iglesia Católica (U. Católica de Chile, 1888; U. Católica de Valparaíso, 1928; y U. Católica del Norte, 1956), en circunstancias que las otras tres, desde su formación, tuvieron un perfil no confesional (U. de Concepción, 1919; U. Técnica Federico Santa María, 1926; y U. Austral de Chile, 1954). Según Fernández y Fernández (2005), en proporciones diversas, todas estas universidades recibían subsidios estatales y eran prácticamente gratuitas, asumiéndose la educación superior como una responsabilidad pública del Estado. Con el transcurso del tiempo, las universidades de carácter estatal amplían considerablemente su cobertura, extendiéndose por todo el territorio chileno, a través de la apertura de diversas sedes regionales. De la misma manera, éstas diversifican la oferta académica, creando nuevas facultades, carreras de distinta duración, centros de investigación y extensión, etc.

A pesar de la baja diferenciación interinstitucional respecto de otros países de la región que, hacia el año 1965 contaban ya con una mayor oferta educativa, las ocho universidades existentes en Chile pudieron abordar la demanda estudiantil sin mayores dificultades. La tasa de escolarización universitaria "fue creciendo mansamente, pasando de un 1,4% respecto al grupo de edad de 20 a 24 años en 1935, a un 2% en 1946, para alcanzar un 3,5% en 1957" (Brunner, 2009: 114). El mismo autor señala que, hacia 1955, entre tres y cuatro jóvenes de cada cien dentro del grupo de edad respectivo concurrían a la universidad, lo que permite caracterizarlas como universidades de élites y para las élites, independientemente del origen

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social del alumnado. La dependencia económica del Estado, que proporcionaba recursos sin mayor fiscalización sobre éstos, hizo que las universidades chilenas de mediados del siglo XX, como expresa Brunner, innovaran y se modernizaran a partir de sus propias dinámicas internas -y no de la competencia entre ellas-, en un ambiente altamente protegido, sin mayores presiones ni urgencias.

El sistema universitario fue sacudido por el proceso de reforma universitaria iniciado en la década de los sesenta, en un marco de politización significativa de la sociedad chilena, que se polarizó fuertemente luego del triunfo de la coalición de la Unidad Popular en 1970. La motivación central de dicho proceso fue democratizar el sistema y alcanzar a los menos privilegiados de la sociedad. Sus resultados se expresaron, entre otros aspectos, en una rápida expansión de la matrícula universitaria, la que pasó de 55 mil (antes de 1967) a 145 mil en los siete años restantes (1967-1973); "y en un aumento significativo de la tasa bruta de escolarización, que se incrementó de 7.1% a 16.8% en el mismo periodo" (Brunner, 2009: 128), lo que según el autor significó un tránsito desde un sistema elitista a uno en fase de masificación.

La interrupción del proceso democrático vivido por la sociedad chilena mediante el golpe militar de 1973 implicó que los militares se abocaran rápidamente al control de las diversas esferas e instituciones sociales, proceso del cual, por cierto, no escaparon las universidades. Al contrario, a menos de un mes del golpe, éstas fueron intervenidas, designándose en cada una de las ocho universidades existentes, en calidad de rectores delegados, a militares nombrados por la entonces Junta de Gobierno, los que asumieron íntegramente las diversas atribuciones de gobierno universitario. Las primeras medidas tomadas apuntaron a la expulsión de profesores, estudiantes y funcionarios asociados al gobierno del Presidente Salvador Allende y varios de ellos fueron posteriormente detenidos, ejecutados, torturados, exiliados o desaparecidos. Hubo unidades académicas, como bien consignan Bernasconi y Rojas (2003), que fueron completamente desmanteladas; disciplinas como la sociología, ciencias políticas, antropología, economía -y el propio trabajo social-, fueron prácticamente borradas o clausuradas de la universidad. Indudablemente, todas aquellas conquistas logradas luego del proceso de reforma universitaria, tales como la autonomía institucional, la libertad de expresión y de cátedra y el pluralismo ideológico, desaparecieron por completo. En su lugar, se instauró un régimen represivo, con un esquema de mando absolutamente vertical en el cual los rectores delegados tuvieron poderes y atribuciones totales.

A partir de 1980 se consolida en...

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