El fenómeno del yihadismo: especial mención a sus características en el medio penitenciario español

Autor:Esther Montero Pérez de Tudela
Páginas:291-323
RESUMEN

Actualmente el fenómeno yihadista constituye una de las principales preocupaciones de la sociedad. El potencial de captación de los grupos radicales islamistas aumenta vertiginosamente, siendo uno de los focos principales de captación el medio penitenciario. Por ello, en el presente artículo analizamos las características del yihadista en la sociedad actual, focalizándonos posteriormente en las... (ver resumen completo)

 
ÍNDICE
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I Introducción: la repercusión del fenómeno yihadista en la sociedad actual y la radicalización en prisión
1. La amenaza yihadista: una de las mayores preocupaciones de la sociedad actual

El islamismo radical o “yihadismo” –término éste que constituye un neologismo occidental empleado para hacer referencia a las ramas más violentas y radicales que dentro del islam político se caracterizan por su habitual recurso al terrorismo más atroz en post de su denominada “guerra santa” (“yihad”)–, constituye hoy en día uno de los principales temas de interés en los medios de comunicación y una de las grandes preocupaciones de las sociedades occidentales. La amenaza yihadista es actualmente un peligro real que deviene un fenómeno cada vez más preocupante, dado que tiende a endurecerse: prueba de ello son, entre otros

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muchos atentados terroristas, los atentados del 11 de septiembre de 2001 en Nueva York (el atentado a las Torres Gemelas), el 11 de marzo de 2004 en Atocha en Madrid, el 7 de julio de 2005 en el metro y en un autobús en Londres, el 7 y 9 de enero de 2015 en el semanario satírico Charlie Hebdo y un supermercado judío de París, los atentados simultáneos del viernes 26 de junio de 2015 en una mezquita de Kuwait, una empresa de gas en Saint-Quentin-Fallavier y en un hotel de Túnez, o los atentados simultáneos del 13 de Noviembre de 2015 en Paris (en Saint Denis, en los alrededores del estadio de Francia, en el restaurante ‘Le Petit Cambodge’, en el local ‘Belle Équipe’, en el bar ‘Le Carillon’, en el Boluevar Fontaine y la sala de espectáculos Bataclan) que dejaron una escalofriante cifra de 130 muertos y más de 350 heridos, ejemplos de actos terroristas a los que hay que añadir todas aquellas acciones violentas extremistas que continúan teniendo lugar y otras tantas que por suerte se han visto frustradas y han concluido en tentativa.

Según los datos arrojados por la investigación en la materia, entre ellos los estudios realizados por Pew Research Center1se estima que más del 20% de la población musulmana presenta algún grado de identificación con el yihadismo y que aproximadamente entre 300 y 500 millones de musulmanes, incluso más, apoyan en algún grado el terrorismo yihadista2. Esa popularidad que han adquirido los líderes yihadistas, traducida en ocasiones en fama y notoriedad en muchos sectores islamistas, y el aumento de seguidores de éste fenómeno, ha convertido el yihadismo en una de las mayores preocupaciones de nuestra sociedad. Un estudio realizado en 2015 por Pew Research Center3pone de manifiesto en efecto que el 61% de la sociedad española refiere estar muy preocupada por el islamismo radical, siguiendo de cerca a Francia, donde el 67% de la población mostró este alto grado de preocupación. En relación a este tema, el Barómetro de opinión del Real Instituto Elcano4realizado en junio de

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2015 muestra que, según la opinión de la sociedad española, combatir el terrorismo yihadista debería ser la prioridad para la política exterior española: los entrevistados otorgan a la lucha contra el terrorismo yihadista una importancia de 8,4 puntos en una escala de 0 a 10 como objetivo prioritario de la política exterior española5.

Para mayor inquietud, hay que tener en cuenta que muchos de esos nuevos “radicales islamistas”, adolescentes y jóvenes adultos, que actual-mente acuden a las filas de la “yihad” en Siria, son de nacionalidad europea y no tienen aparentemente una fuerte vinculación con el islam, y que incluso chicas de diversos países comunitarios sin ninguna vinculación con el mundo musulmán se han visto tentadas a abandonar sus casas para unirse a la “yihad” como esposas y “sirvientes” de yihadistas, llegando en muchos casos a ejecutar estas acciones.

2. Los medios de captación yihadista: la radicalización en prisión

Actualmente, podemos identificar varios focos de reclutamiento yihadista. Según las informaciones de las fuerzas y cuerpos de seguridad del estado presentadas por los medios de comunicación, aproximadamente entre el 80 y 90% de la captación yihadista actual se realiza a través de internet, a lo que podemos añadir tres categorías de espacios donde se lleva a cabo el reclutamiento yihadista, y que son, las mezquitas y oratorios, los establecimientos penitenciarios, y otro grupo de lugares, como deter-minadas zonas deterioradas y barrios desfavorecidos cuyas condiciones favorecen un entorno adecuado para la proliferación de grupos vulnerables a la captación6.

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En efecto, múltiples estudios llevados a cabo desde los acontecimientos de 2001 en Nueva York ponen de manifiesto como uno de los mayores “caldos de cultivo” de futuros yihadistas, tanto en Estados Unidos como en Europa, son las prisiones y establecimientos destinados a la privación de libertad. Existen numerosos precedentes de radicalización en contextos carcelarios; recordemos a estos efectos al ya difunto Abu Musab al-Zarqawi, militante musulmán salafista, terrorista, que se proclamó líder de AlQaeda en Irak, Richard Reid, ciudadano británico de 29 años más conocido como ‘el terrorista del zapato’ que intentó hacer estallar en pleno vuelo un avión de American Airlines que efectuaba la ruta entre París y Miami o Jamal Ahmidan, que se radicalizó durante su estancia en una cárcel marroquí y posteriormente desempeñó un papel clave en la financiación del 11-M7. Igualmente es frecuente que algunos de esos individuos que se radicalizan en prisión desarrollen actividades yihadistas tras su puesta en libertad. El sistema penitenciario español es igualmente un entorno propicio para los procesos de radicalización. Así, autores como José Antonio Gutierrez, Javier Jordán y Humberto Trujillo8recuerdan el conocido caso de la operación NOVA, llevada a cabo en octubre y noviembre de 2004 contra una red yihadista creada parcialmente en las prisiones españolas, red compuesta por antiguos militantes del GIA argelino que habían captado nuevos simpatizantes durante su estancia en la prisión española de Topas (en la ciudad de Salamanca) durante los años 2001 y 2003. En efecto, el líder del grupo llamado Abderrahman Tahiri reclutaba internos en prisión para utilizarlos una vez que alcanzaran la libertad.

Es necesario sin embargo señalar que estos datos y ejemplos deben interpretarse con cautela, pues aunque existe una relación entre la prisión y la eventual radicalización de algunos musulmanes, no siempre se da esa correlación, y algunos autores, entre ellos Luis de la Iglesia9, ponen

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de manifiesto que la radicalización sólo se da ocasionalmente en prisión. Ciertamente, y sin ánimo de exhaustividad (dada las distintas investigaciones en esta materia y las divergencias que pueden existir en los datos derivados de la investigación criminológica y de las distintas fuentes de información existentes), podemos calcular que aproximadamente uno de cada 5 o de cada 6 terroristas yihadistas se radicaliza en prisión o agudizan dicha radicalización, involucrándose en acciones terroristas10. Luego a pesar de no ser el medio penitenciario el foco principal de captación yihadista si constituye uno de los principales, pues deviene frecuentemente un entorno propicio para el reclutamiento, lo que nos obliga a tener que intervenir de manera tajante y eficaz en la prevención de la radicalización en este medio.

A la hora de analizar el fenómeno yihadista en España debemos tener en cuenta además que nuestra nación es un país de acogida de inmigrantes de origen magrebí, tanto dentro como fuera de las prisiones, lo que contribuye al problema de la radicalización, aunque debemos señalar que nuestra tasa de población musulmana es aún inferior a la media europea, siendo uno de los países con menor índice de población islámica (alrededor del 2’3%11). Esto es debido a que a pesar de nuestra localización geográfica y de ser España un país de inmigración, las grandes oleadas de inmigrantes hacia nuestro país son relativamente recientes, sobre todo durante las dos últimas décadas, mientras que otros países como Francia o Alemania iniciaron esos procesos de acogida de inmigrantes muchos antes que España12, por ello, la mayoría de nuestros inmigrantes son de “primera generación”, muchos son simplemente “extranjeros” (no inmi-

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grantes), lo cual tiene incidencia en el fenómeno delictivo, ya que como luego veremos, es la segunda generación de inmigrantes la que presenta una mayor tasa de delincuencia13y es ésta precisamente la que se hace más vulnerable al fenómeno yihadista. A pesar de ello, el volumen de extranjeros en España es alto (cerca del 11% de la población censada es extranjera14) y en prisiones ese volumen es aún mayor: aproximadamente el 30% de la población carcelaria es extranjera y dentro de ésta, más del 30% es de origen magrebí15.

A partir de 2003 y especialmente a partir de los atentados del 11-M en 2004, aumentó en España el número de internos procesados y condenados por delitos vinculados al terrorismo Islamista16, si bien, lo que verdaderamente resulta más preocupante, vista la enorme proliferación de seguidores de este fenómeno, son todos aquellos internos que se han convertido en radicales islamistas estando en prisión y que a pesar de no estar imputados o condenados por delitos de terrorismo devienen auténticos yihadistas tras su paso por el medio penitenciario, cuya...

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