Feminismo y multiculturalismo. Una versión de ariadna en el laberinto de las identidades

Autor:Oscar Pérez de la Fuente
Cargo del Autor:Universidad Carlos III de Madrid
Páginas:123-151
RESUMEN

I. Sobre el laberinto de las identidades - II. Todos ahora somos multiculturalistas - III. Dueñas de su propio destino. Feminismo v. multiculturalismo - IV. Bajo ojos occidentales. Feminismo(s) las diferencias entre mujeres - 1. No existe una esencia de ser Mujer. Existen diferencias moralmente relevantes entre mujeres - V. El género en disputa. Antiesencialismo v. multiculturalismo - VI. Tras el ... (ver resumen completo)

 
ÍNDICE
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I Sobre el laberinto de las identidades

El mito cuenta que Ariadna le explicó a Teseo cómo derrotar al Minotauro y para no perderse en el laberinto le dio un hilo que ella sostendría a la entrada del recinto. Foucault fue más allá y dispuso que Ariadna se colgara del hilo de la identidad, de la memoria, del reconocimiento y Teseo, rotas las amarras, no regresó3.

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Mi intención es proponer una versión del mito de Ariadna donde es ella la que se introduce en el laberinto para derrotar al Minotauro y debe desarrollar una serie de estrategias para conseguir su objetivo. Los símbolos de esta versión serían que el Minotauro se corresponde con el sistema sexo/género de dominación, el laberinto y sus pasadizos son los problemas, dilemas y paradojas del discurso de la identidad, el género y el reconocimiento y Ariadna, que es una perspectiva feminista crítica, busca superar al Minotauro, sin perderse en el laberinto.

El laberinto de las identidades es particularmente difícil e intrincado para las mujeres en situaciones de especial vulnerabilidad. En este trabajo, en la primera parte, se expondrán algunas de las dimensiones del laberinto, que están en tensión entre sí, y en la segunda parte, se propondrán algunas estrategias para guiarse y salir de laberinto de las identidades.

II Todos ahora somos multiculturalistas

En mayo de 1994, el New York Times publicó una noticia, que no llamaba la atención, bajo el titular: "Junta escolar reconocerá otras culturas, pero como inferiores." La noticia explicaba que los miembros cristianos conservadores de la junta escolar del condado de Lake, respondiendo a un programa ordenado por el Estado para educar en otras culturas, había aprobado una resolución declarando que: "esta instrucción debe incluir e inculcar en nuestros estudiantes una apreciación de nuestra herencia y cultura americana tal como: nuestra forma republicana de gobierno, capitalismo, un sistema de libertad de empresa, patriotismo, fuertes valores familiares, libertad de religión y otros valores básicos que son superiores a otras culturas extranjeras o históricas"4.

Esta resolución provocó una fuerte polémica y estimuló una respuesta crítica. El sindicato de maestros dijo que esa instrucción violaba la intención de la Ley del Estado, aprobada en 1991, que declaraba, de acuerdo con Times, que los estudiantes necesitan apreciar otras culturas y "eliminar el etnocentrismo nacional y personal por tanto que comprendan que una cultura específica no es intrínsecamente superior o inferior a otra"5. A partir de esta historia, Glazer extrae una consecuencia: "el multiculturalismo en educación -tan fuertemente denunciado por demasiado voces poderosas en la vida americana, por historiadores, publicistas, intelectuales, la ocasión para demasiadas batallas en la educación americana durante los noventa, y lo más probable con el curso de

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la educación, sociedad y cultura americana al menos desde 1960- ha, en una palabra, ganado"6. Esto debe comprenderse, en los términos, afirma Glazer, de que todos ahora aceptamos un mayor grado de atención a las minorías y a las mujeres y su papel en la historia americana y los estudios sociales y las clases de literatura en las escuelas. Multiculturalismo es, en su propia forma, una demanda universalista: Todos los grupos deben ser reconocidos7.

El multiculturalismo no es un conjunto homogéneo de pensamiento8. Es más propio hablar de multiculturalismos, ya que más bien comprende una perspectiva filosófica que incide en reivindicar la importancia de la identidad cultural en la vida de los seres humanos9. Pese a esta variedad, podrían encontrarse algunas características comunes que, a grandes rasgos, definen esta visión10.

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Respecto a los fundamentos filosóficos, es relevante el influyente ensayo de Charles Taylor La política del reconocimiento. En esta obra, el autor explica que la Ilustración ha supuesto un doble tránsito en el que, en algunas ocasiones, sus consecuencias entran en colisión. El primero es el tránsito del honor a la igualdad dignidad que supuso la igualación de los derechos y los títulos, que está detrás del ideal de asimilación. El segundo tránsito es de la igualdad a la identidad, que supone la política de la diferencia que afirma que todo el mundo debería ser reconocido por su identidad única11. Es una exigencia universal que impulsa la admisión de la especificidad. Esto redefine las políticas de no discriminación, que deben de dejar de ser ciegas a la diferencia para acometer tratamientos diferenciados que promuevan la identidad de cada persona12.

La política de la diferencia afirma que la vía emancipadora para una demo-cracia más inclusiva está en la línea no de borrar las diferencias de la esfera pública, como propone la asimilación, sino precisamente de afirmar positivamente la especificidad de la diferencia. La eliminación de la esfera pública de las diferencias tuvo históricamente un valor emancipador para colectivos como las mujeres o las minorías raciales, que estaban excluidos. Lo que afirma la política de la diferencia es que la vía de la asimilación, que es considerada como neutral, discrimina de hecho a los grupos oprimidos. Por tanto, se debe promover un reconocimiento de la identidad a través de una política de la diferencia que valore la especificidad. En algunas ocasiones, esto produce un "encabalgamiento y confusión"13entre la política de la igual dignidad y la política de la diferencia, produciendo lo que Young denomina el dilema de la diferencia. Según este dilema, "las reglas y políticas formalmente neutrales que ignoran las diferencias de grupo a menudo perpetúan las desventajas de aquellas personas cuya diferencia se define como desviada; pero al centrarse en la diferencia se corre el riesgo de recrear el estigma con que se ha cargado

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la diferencia en el pasado"14. La diferencia que ha originado exclusiones en el pasado puede volver a convertirse en la causa del estigma de aquellos que la invocan en el presente. Young propone la solución del dilema al convertir la diferencia en un terreno para la lucha política que ofrece un significado emancipatorio y no excluyente15.

La idea es que precisamente es esa diferenciación lo que ha sido ignorado, encubierto, asimilado a la identidad dominante o mayoritaria. Taylor afirma que "sólo concedemos el debido reconocimiento a lo que está universalmente presente -todo el mundo tiene una identidad- mediante el reconocimiento de lo peculiar de cada uno. La exigencia universal impulsa la admisión de la especificidad"16. La política de la igual dignidad y la política de la diferencia parecen ir en direcciones opuestas. La igualdad dignidad supone una igual consideración de los ciudadanos y favorece que el Estado sea ciego a determinadas características. Sin embargo, la política de la diferencia precisamente se basa en afirmar la especificidad de esas diferencias y proponer un tratamiento diferenciado17.

Estas visiones son defendidas por algunos autores en el mundo académico y han tenido particular influencia desde los años noventa, donde la pregunta relevante, en el ámbito político, ha sido la cuestión de la identidad: "¿quién soy? ¿a qué grupos pertenezco?". El multiculturalismo es una posible concepción sobre la relevancia moral de la identidad cultural, pero existen otras, como el liberalismo igualitario o el culturalismo liberal. El debate de estas cuestiones es rico, variado y complejo. Para intentar sintetizar cuáles son las aportaciones del multiculturalismo y cuál es el perfil específico de su posición, a continuación se analizarán algunas tesis asociadas a las dicotomías 1.- Multiculturalismo v. Monoculturalismo; 2.- Multiculturalismo v. Individualismo;

  1. - Multiculturalismo v. Universalismo.

La primera dicotomía es entre Multiculturalismo v. Monoculturalismo, donde se presentan tres tesis:

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- T1.-a) Etnocentrismo: Mi cultura es superior moralmente a las demás

- T1.-b) Multiculturalismo relativista: Todas las culturas tienen igual valor moral

- T1.-c) Multiculturalismo pluralista: Todas las culturas están inherentemente limitadas, son mutuamente enriquecedoras y es positivo el diálogo intercultural

El etnocentrismo es un modo de relación entre identidad/alteridad que se basa en "un sentimiento injustificado, pero muy fuerte"18. Como explica Cavalli Sforza, "cuando se trata de diferencias de lenguaje, de color de la piel, de gustos (sobre todo culinarios), o de modo de saludarse, ahí están para convencernos de que los demás son diferentes de nosotros. La conclusión suele ser que nuestras costumbres, nuestros hábitos, son los mejores. Peor para los demás, que son distintos de nosotros.(...)Está claro que son ellos los bárbaros (los "balbucientes"), como pensaban los griegos"19.

La cuestión es si esta particular relación entre nosotros y los otros trasciende a los valores de la esfera pública. Los ejemplos de Huntington20y Sartori21ponen en evidencia que el discurso de la superioridad de unos valores étnicos, culturales y religiosos tiene un papel en el debate actual. El problema de etnocentrismo es que puede derivar en otras formas de alterofobia. Como advierte Lorde, el racismo es la creencia en la inherente superioridad de un raza sobre todas la otras y de este...

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