Feliciano Barrios, académico de número de la real academia de la historia

Autor:José María Vallejo García-Hevia
Páginas:634-638
 
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En sesión ordinaria, celebrada el viernes, 13 de abril de 2007, nuestro compañero, Feliciano Barrios pintado, catedrático de la universidad de castilla-la Mancha en su Facultad de ciencias Jurídicas y sociales de toledo, fue elegido, por unanimidad, académico numerario de la real de la historia. su candidatura, para cubrir la vacante en la medalla número 5 de la corporación, producida tras el fallecimiento de Guillermo céspedes del castillo, había sido propuesta por los académicos Faustino Menéndez-pidal de navascués, luis suárez Fernández y José antonio escudero lópez. el acto de su recepción corporativa se ha celebrado, en Junta pública y solemne de la academia, el domingo, 8 de marzo de 2009, en su salón de actos, ante un numeroso público asistente que lo llenaba por completo, con presencia, además de sus padres, hermano y restante familia, de muchos profesores y catedráticos, de historia del derecho y de otras disciplinas, de diversas personalidades de la sociedad y de la cultura, de amigos y discípulos. entre dichas personalidades, cabe mencionar a pedro cruz Villalón, ex presidente del tribunal constitucional; y a tres rectores, luis arroyo zapatero, que lo fue, y ernesto Martínez ataz, que lo es, de su universidad castellano-manchega, y pedro González trevijano, de la universidad rey Juan carlos de Madrid.

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El discurso de ingreso versó sobre España 1808. El gobierno de la Monarquía. para un momento cenital en la vida de todo historiador, el académico Barrios ha querido reparar en un mundo crepuscular, el del antiguo régimen en los albores del siglo XIX, en españa. Muchas de sus instituciones político-administrativas y gubernativas habrían de sobrevivir a la Guerra de la independencia, y, con ellas, algunos de los hombres que las encarnaron. pero, ni siquiera la inicua restauración absolutista de 1814, y menos aún las de 1823, fueron capaces ya de revivirlo, en su integridad. de ahí que el testimonio historiográfico haya querido ser axis temporis entre dos épocas históricas, una moderna, ya periclitada, otra contemporánea, que pervive desconociendo sus raíces. Y también, preferentemente, un recuerdo de instituciones que constituyeron la última administración central de la Monarquía de carlos iV, y, con ella, de un tiempo que se estaba yendo, sin que muchos de sus protagonistas siquiera se apercibiesen de ello. una visión, pues, del instante, cargado por una mecha plurisecular, en el momento en que iba a estallar para siempre, convirtiéndose en postrero. con carácter previo, el disertante hizo especial mención de los historiadores del derecho que han poblado la academia, desde campomanes y Jovellanos a Martínez Marina, hinojosa y sánchez-albornoz, en un amplio elenco que derivó en nómina completa de los catedráticos de la asignatura, desde que, en 1883, fue incluida en los planes de estudio de las Facultades de derecho: rafael altamira y crevea, rafael de ureña y smenjaud (que lo fue de Historia de la Literatura Jurídica), luis García de Valdeavellano y arcimís, José antonio rubio sacristán, Francisco tomás y Valiente, y su maestro, José antonio escudero.

En su discurso, Feliciano...

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