La evolución de la población penitenciaria en España entre 1996 y 2014. Algunas causas explicativas

Autor:Esther Montero Pérez de Tudela-Javier Nistal Burón
Páginas:159-200
RESUMEN

Desde el año 2010, se ha producido en España un importante descenso de la población reclusa, que viene precedido de un considerable crecimiento que tuvo lugar desde los años 90, que se acentuó a partir del año 2000. En estas fluctuaciones han podido influir diversas causas, entre las que podemos citar algunas de las reformas legislativas habidas hasta la fecha, el considerable incremento de las... (ver resumen completo)

 
ÍNDICE
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I Introducción

La historia del derecho, y especialmente del derecho punitivo, es la historia de la humanidad, y la historia de la pena privativa de libertad y de las prisiones la de la humanización de la sociedad1. La evolución y las fluctuaciones de la población penitenciaria en un país no son sino el reflejo de la evolución de toda una sociedad. Cada aumento y cada descenso en el volumen de la población penitenciaria es reflejo de un cambio socio-demográfico, legislativo, socio-económico o político. La propia estructura de la población de una sociedad se refleja en la estructura de la población de sus prisiones. Así, las nacionalidades más sobre-representadas en la sociedad española, son a menudo las más frecuentes en prisión,

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como sucede con los extranjeros rumanos o marroquíes, ambos grupos sobre-representados dentro y fuera de las Instituciones Penitenciarias.

Como escribió el novelista ruso Fiódor M. Dostoiesvki (1821-1881): "Se puede juzgar el grado de civilización de una sociedad entrando en sus prisiones", pues la "cárcel", como la más común y usada de las penas en los actuales sistemas de justicia penal, no es sino el colofón de una larga evolución, en la que abandonando las originarias tendencias punitivas orientadas a las penas corporales y a la mera retribución, se ha logrado alcanzar un cierto nivel de humanización en el ejercicio del poder punitivo.

Desde que se concibe la prisión, no como un mero "almacén" de personas y lugar de mera reclusión para asegurar la presencia del delincuente, sino como una pena privativa de libertad orientada a la reeducación y reinserción del condenado, se han producido muchos cambios en la estructura de la población penitenciaria, que se ve aún más influida por los cambios legislativos, sociales, demográficos y económicos. A fin de cuentas, la prisión, su población, su estructura y sus normas, son establecidas por una política penitenciaria, que íntimamente unida a la política jurídico penal de un país, refleja el sentir general, social-político y económico, de una sociedad en un momento determinado. Así, cada hecho histórico o fenómeno social se ve reflejado en el Derecho, y proyectado en el derecho penal, que marca el pulso de las políticas penitenciarias. Algo tan voluble como la "opinión pública" es a menudo motor de cambios y reformas legislativas que influyen, sin lugar a duda, en la conformación del poder punitivo de un país en un periodo concreto.

Por ello, a lo largo de las siguientes páginas vamos a estudiar la evolución de la población penitenciaria en España durante casi las dos últimas décadas, con objeto de analizar los distintos factores que han podido influir en las fluctuaciones de esta población durante este periodo. Sin ánimo de exhaustividad, dado el enorme elenco de factores que pueden influir en cada momento en los aumentos y descensos del volumen de la población penitenciaria, vamos a realizar una revisión de la literatura existente en la materia, además de analizar distintos datos provenientes de distintas fuentes estadísticas con ánimo de arrojar una visión general sobre los movimientos de la población carcelaria y sus posibles y eventuales causas explicativas.

Cabe señalar de entrada, que España presenta un volumen de población penitenciaria bastante alto, especialmente en relación a su tasa de criminalidad, lo que hace suponer que se trata de un país especialmente punitivo. Mientras que en 2013, España presenta una de las tasas de criminalidad más bajas de la Unión Europea (UE), presentaba una de las tasas de encarcelación más altas. En efecto, la tasa media de criminali-

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dad en la UE se sitúa en 62’82puntos, siendo la Española de 46’1 puntos, situándose en el puesto decimoprimero en relación a los quince países originarios de la UE (sólo Italia, Portugal y Grecia presentan una tasa de criminalidad inferior a la española).Sin embargo, España presenta una de las mayores tasas de encarcelación entre los países del Occidente Europeo. En una reciente publicación del Internacional Center forPrisonStudies3, se muestra cómo la tasa media de encarcelación en Europa Occidental es de 98 (sobre 100.000 habitantes)y la tasa de encarcelación en España a finales de 2013 de 147. A mediados de 2014 esta tasa era bastante elevada, pues en Julio de 2014 la población aproximada en España según los datos del Instituto Nacional de Estadística (INE) era de 46’36 millones de habitantes, y la población penitenciaria era de 66.857, lo que arroja una tasa de encarcelación de 144 personas por cada 100.000 habitantes. Esta tasa, a pesar de tratarse de una cifra en descenso, es superior a la de los países de nuestro entorno4.

II Fluctuaciones de la población penitenciaria en españa. causas explicativas

A finales de 2014 la población penitenciaria era en España de 65.017 personas. Como se observa en la tabla 1, desde el año 1996 la población penitenciaria aumentó en España de manera progresiva hasta alcanzar su punto máximo en el año 2009, cuando la Institución Penitenciaria española llegó a albergar 76.079 internos.

A partir de 2010 esta tendencia cambia, y comienza a descender el número de internos en las prisiones españolas. De los 76.079 internos que había en prisión a 31 de Diciembre de 2009, pasamos a 66.765 en la misma fecha de 2013, cifra que continua en descenso durante el 2014, registrándose en diciembre de este último año una población total penitenciaria de 65.017 personas.

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Tabla 1. Población penitenciaria española 5

Año Cifras absolutas
1996 41.903
1997 42.756
1998 44.370
1999 44.197
2000 45.104
2001 47.571
2002 51.882
2003 56.096
2004 59.375
2005 61.054
2006 64.021
2007 67.100
2008 73.558
2009 76.079
2010 73.929
2011 70.472
2012 68.597
2013 66.765
2014 65.017

Fuente: Tabla de elaboración propia con los datos proporcionados por la Secretaría General de Instituciones Penitenciarias

Como podemos observar, se distinguen así dos tendencias, ascendente y descendente, en periodos de tiempo perfectamente diferenciados. Existe una primera fase entre 1996 y 2009 en que la población penitenciaria aumenta desmesuradamente, especialmente a partir del año 2000, y un segundo periodo a partir de 2010 en que la tendencia cambia y la

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evolución de la población penitenciaria es descendente, reduciéndose la población penitenciaria en 11.062 personas, esto es, aproximadamente en un 14’5% con respecto al 2009.

1. El aumento de la población penitenciaria desde 1996 hasta 2009

Existen varios factores que pueden explicar el aumento de la población penitenciaria: desde el simple hecho de haber practicado un mayor uso de la prisión, influida por una política penal de tolerancia cero, al aumento de las penas para determinados delitos o la tipificación de nuevas conductas como infracción penal.

1.1. Principales reformas legislativas operadas durante este periodo

Una de las principales causas que dieron lugar al aumento progresivo de la población penitenciaria desde 1996 fueron las reformas del Código Penal (CP) operadas en el año 1995, que supusieron, de facto, un alargamiento del tiempo de estancia en prisión de los penados. Señala Montero Hernanz6que ese acrecentamiento de la población carcelaria está íntimamente relacionado con unas políticas criminales de "tolerancia cero" que se confundieron con una idea de respuesta reactiva represiva, y con la ausencia de verdaderas alternativas a la encarcelación, apuntando expresamente a título de ejemplo al fracaso de la pena de arresto de fin de semana y al colapso de penas alternativas como los trabajos en beneficio de la comunidad, cuya oferta se vio sobrepasada por la ingente proliferación de la demanda de este tipo de penas.

Como señala Díez Ripollés el nuevo CP de 1995 adopta una política decidida de supresión de las penas cortas, inferiores a seis meses, de prisión continuada, ocupando su lugar el arresto de fin de semana como pena original, o como sustitutiva de la responsabilidad personal subsidiaria, y "se incrementa en la práctica la duración de la pena de prisión: por más que ya no puede superar los 30 años de duración, en lugar de los 40 de la regulación anterior, y que la duración de las penas de prisión previstas en las figuras delictivas se reduce en muchos casos, la eliminación de la redención de penas por el trabajo hace que el cumplimiento efectivo de

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las penas de prisión se prolongue en la mayoría de las ocasiones más allá de lo que resultaba con el viejo código"7. Ciertamente, la supresión de la redención de penas por el trabajo provocó en la práctica el alargamiento material de las penas.

Así, a pesar de que el CP de 1995 suponía una apuesta por la supresión de las penas cortas y por la proliferación de las penas y medidas alternativas, el simultáneo reforzamiento de las penas de prisión de media y larga duración y la falta de previsión en cuanto a los recursos humanos y materiales para la implementación de las alternativas a la prisión supuso de facto un endurecimiento de la reacción penal y un mayor uso de la pena de prisión.

En esta línea, Cid Moliné realiza un estudio sobre el incremento de la población penitenciaria entre 1996 y 2006, que pone de manifiesto empíricamente el alargamiento material de las penas provocado por la reforma legislativa de 1995. Señala el autor que el crecimiento de la población reclusa no se debe a que se haya producido un aumento de la criminalidad y de la consecuente actividad policial y judicial que ello conllevaría, pues ello comportaría un número creciente de personas que habrían ingresado en la cárcel durante ese periodo. A través del análisis de la evolución de las...

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