Estructuras y Structors: el debate perdido (1944-1979) sobre la naturaleza y espacio académico de los estudios de Estructura Económica

Autor:Juan Pablo Del Río Disdier
Cargo:Universidad de La Laguna
Páginas:421-448
RESUMEN

Los estudios estructurales y la rama específica de Estructura Económica, tienen una profunda y prolongada tradición en el campo de las ciencias sociales, y en el caso de los estudios superiores universitarios en nuestro país, presentes desde la misma fundación de la primera Facultad de Economía (Ciencias Políticas y Económicas). Sin embargo, esa misma tradición, presente en todos los debates,... (ver resumen completo)

 
ÍNDICE
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I Introducción. el poder de las ideas y la creación de las estructuras

Los estudios estructurales insertos en el espacio de pensamiento y análisis relacionado con la economía, y de referencia más genérica, en el ámbito del campo de conocimiento de las ciencias sociales, tienen una honda raíz y tradición en nuestro país, específicamente además, en lo que se refiere a la misma existencia de materias y disciplinas reconocidas en tal sentido como programas explícitos de Estructura Económica, con una muy determinada significación, tanto en lo académico como en una dimensión propiamente de influencia en el medio social y humano (el cambio en las sociedades por medio de las transformaciones de sus estructuras).

En ese sentido, cabe recordar que aunque en lo referente al inicio y desarrollo de los estudios de economía, en el seno de la formación superior y programas de estudio de carácter universitario, su puesta en marcha se demoró y resistió en el tiempo por causas diversas, dado que no fue hasta 1943-1944 que se crearon e iniciaron estudios universitarios como tales, enmarcados en la carrera de Ciencias Políticas y Económicas, que luego derivarían en una Facultad universitaria ya del todo diferenciada, sin embargo, esa materia específica de Estructura Económica, en realidad ya tenía un anclaje muy anterior, que se sitúa en lo más originario, hacia el final de la década de los años ’20, y con un fuerte auge y plasmación sobre todo ya en los años ’30, con la obra pionera y seminal de Román Perpiñá Grau De Economía Hispana1, que inicia ya claramente la tradición de estudios estructurales de Economía en nuestro país, y que sobre todo, engarza con la más prestigiosa corriente de pensamiento y ámbito de estudios sobre economía mundial de la época, el muy relevante Instituto de Economía Mundial de Kiel (Alemania), toda vez que ese ambiente intelectual y de investigación era bien frecuentado y conocido por el entonces joven Perpiñá, de forma que su contribución al enfoque de la economía y análisis en clave

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estructural se hallaba inserta en la más fecunda y rica línea de estudio e investigación de su época.

Igualmente se debe hacer referencia a la experiencia desarrollada en centros de investigación y estudios (el trámite previo de los estudios coyunturales, cabe decir) como la que significó en nuestro país el CEEV (Centro de Estudios Económicos Valencianos), entre los años 1929 y 19362, y la contribución que desde ese ambiente intelectual se realizó al debate, para entonces del todo crucial, entre coyuntura y estructura, que tuvo lugar en esos años ya de contexto de crisis económica mundial. Los intelectuales y los científicos podían contribuir de forma esencial a esos debates, y eran esos institutos y centros de documentación (en la estela de los muy prestigiosos por entonces Instituto de Harvard, y los Institutos de Estadística del Reich y de la Coyuntura, de Berlín), los lugares de mayor perspectiva y riqueza de análisis para entender de la mejor forma el trasfondo de tales debates (el novedoso estudio de los ciclos y la fascinación por el uso ingente y procesamiento de los datos), y el alcance que tenían las propuestas y los posicionamientos (según el papel que se plantea desde entonces de los intelectuales -orgánicos o aislados- en la economía y la política) en el contexto de crisis y alumbramiento de una nueva época, bien diferente al orden del mundo liberal que predomina durante el final del siglo XIX y primeras décadas del siglo XX.

En todo caso, y ya pasados la turbulenta década de los años ’30 y su extensión sobre el inicio de los años ’40, sí se constata que los estudios de Estructura Económica, como disciplina académica y conjunto de programas bien definidos de ámbito académico, estuvieron presentes prácticamente desde ese mismo inicio fundacional, en los programas de esas carreras en la Universidad española, con una marcada aportación del todo singular y ya notablemente bien rodada en sus antecedentes, y por tanto, en lo que posteriormente serían licenciaturas bien diferenciadas como Ciencias Económicas (y sus añadidos

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en el tiempo de Ciencias Comerciales y Ciencias Empresariales), Ciencias Políticas y Sociología, siendo esa materia de Estructura Económica aglutinadora y fuerte guía directriz de estudios y enfoques de análisis económico y crítica social, más allá de una mera consideración de asignaturas del tipo Economía o simple Introducción a la economía.

A diferencia por tanto de otras materias relacionadas con un tronco más definido y ortodoxo, como podía ser el de la teoría o la política económicas, y dejando aparte materias o más bien herramientas instrumentales para el estudio (cálculo, estadísticas, econometría,...) que acompañan desde su inicio todo el desarrollo de disciplinas y programas de ese ámbito de la economía como ciencia social, o de otro género de materias más propiamente conformadoras de su propia trayectoria cultural de estudio (historia, pensamiento, derecho, hacienda, instituciones, etc.), la materia de Estructura Económica aparecía por tanto desde el origen de los estudios de Economía, como espacio que reclamaba y definía su propia identidad diferenciada, su razón propia de ser y estar, una naturaleza exclusiva y singular dentro del tronco de lo económico, ramificada significativamente hacia una visión más abierta -a través del despliegue de su propia dialéctica y capacidad analítica y de interpretación de la realidad- hacia todo el campo y espectro de las ciencias sociales.

Con ese planteamiento propio y genuino, verdadero enfoque metodológico diferenciado en la particularidad del análisis estructural, se trataba así de profundizar y llenar de sentido más social y próximo a la realidad los propios estudios de economía, siempre éstos en el riesgo zonal de quedarse limitados como estudios de determinación teórica o descriptiva, analítica o aplicada, constreñidos en cierto modo a un campo de lo económico puramente formal y abstracto, poderoso en su teoría y raíz de pensamiento, pero notablemente alejado de la propia naturaleza y complejidad de lo social, de una comprensión real, ligada a lo propiamente político e institucional (la otra génesis de la Economía Política)3.

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La misma tradición y desarrollo en el tiempo seguidos por los estudios de Estructura Económica, reflejan fielmente las vicisitudes y contradicciones sufridas por el "enfoque estructural" en economía, así como por la "rebelión" del pensamiento que adoptaron y mantuvieron en el tiempo esos estudios de naturaleza estructural, desplegándose sobre señalados y muy valiosos campos de discusión y contraste, y como tales, bien definidores de las labores de construcción y progreso de toda ciencia. Desde esa premisa de rama científica joven por entonces, a la altura de los años ’30 y ’40, el desarrollo inicial de esos estudios de Estructura Económica también vino a definir de la mejor forma posible las posiciones y corrientes de las distintas comunidades científicas propias de ese campo (verdaderos espectros de las otras tribus académicas que siempre operan entre brumas y claroscuros), a lo largo de significados y relevantes debates intelectuales, confrontación de textos y obras científicas por parte de figuras destacadas del pensamiento económico, y de una sucesión de significados paradigmas que marcarían las diferentes épocas de auge y desarrollo de tal materia científica (la sombra alargada del estructuralismo, se podría en cierto modo sugerir), y con ello, la aparición y despliegue de escuelas y grupos de estudio, sobre todo, traductores de una práctica decidida y consagrada sobre lo social (no hay estructuras sin sociedad, ni dinámica o cambio sin dialéctica relativa a toda situación o escenario).

De cualquier modo, el estudio y comprensión de las estructuras siempre ha requerido de la inquietud y labor de los hombres, y así, se puede entender y asumir mejor el papel que en el análisis y disección de las problemáticas y realidades estructurales tendrían precisamente los agentes de creación y diseño de tales estructuras -los structors o estructuradores-, los operadores en el ejercicio de la génesis y reproducción de las mismas estructuras, los planificadores de lo social, o los intelectuales ocupados en el mismo análisis crítico del carácter y sentido del mantenimiento y consolidación de las propias estructuras de toda sociedad (su perpetuación como anulación del mismo progreso histórico), precisamente a través de esa labor de reflexión y estudio crítico acerca de los procesos de configuración de los mecanismos de dominación y ejercicio del poder. Tales procesos, toman su base precisamente sobre el despliegue de las estructuras e instituciones de toda sociedad (la dinámica estructural que marca los períodos históricos y la génesis del cambio social), las cuales explican los condicionamientos -estructurales- y la trayectoria de transformación -institucional y humana- en las sociedades contemporáneas.

Y en tal sentido, son precisamente las ideas, las formas de pensamiento, la cultura y mentalidad de cada época, las instituciones y los resortes del poder, los mecanismos de apropiación y legitimidad, los que configuran ese espacio de las estructuras, el tiempo y lugar en que una sociedad define la realidad

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de las teorías, las decisiones de las políticas, las oportunidades de los momentos históricos. A partir del debate de las opciones y las elecciones posibles, de los conceptos y visión sobre el devenir de las sociedades, y de las formas de pensamiento sobre las directrices culturales y...

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