Estándar contemporáneo de incitación a la violencia

Autor:David Martín Herrera
Páginas:131-142
 
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Finalizando la década de los sesenta la Corte Suprema se situó en una posición cada vez más divergente en lo referente a la persecución y represión del ideario comunista. Con la opinión pública volcada en contra del cruento genocidio vietnamita y la humillación sufrida tras el intento de invasión de Bahía Cochinos –con la consecuente sumisión ante Nikita Kruschev con la promesa internacional de no invadir el entonces último bastión comunista tras la URSS–;298 los pa-

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rámetros utilizados hasta entonces por la USSC, en la persecución del discurso que incitaban a la violencia y a la realización de actividades delictivas, fueron modificados incorporando la más actualizada reformulación de la doctrina del clear and imminent danger.299

1. La contemporánea versión del clear and imminent danger test y la protección del peligro abstracto: brandenburg vs Ohio

De apariencia idéntica a los casos expuestos anteriormente, el controvertido asunto Brandenburg de 9 de junio de 1969, en realidad difería mucho al no existía una afiliación con el ideario comunista, sindical, ni darse protesta alguna en contra de una guerra.

Clarence Brandenburg, junto a varios miembros del Ku Klux Klan, fue procesado por violar el Ohio Criminal Syndicalism statute300 al defender la lucha racial en una reunión televisada por la Cincinnati television station. En la emisión aparecieron doce personas –algunas armadas– ataviadas con la vestimenta del Ku Klux Klan y reunidas alrededor de una cruz de madera a la que prendieron fuego al tiempo que proferían difusas expresiones vejatorias hacia los negros y, en un caso, hacia los judíos.301 En otra de las escenas se mostraba al apelante, con las insignias del Klan, emitiendo un discurso en el que afirmaba que aquel era un encuentro de los organizadores donde únicamente participaban unos pocos miembros de los cientos y cientos

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que existían a lo largo del Estado de Ohio. Entre los mensajes proferidos era significativo el mensaje: «No somos una organización vengativa, pero si nuestro Presidente, nuestro Congreso, nuestra Corte Suprema continúan suprimiendo la raza blanca caucásica, es posible que tengamos que vengarnos...»302

En la segunda grabación, se mostraba a seis personas ataviadas con la misma indumentaria, pero portando armas cinco de ellas. Casualmente el único no armado era el apelante quien emitió un discurso en el que afirmaba: «Personalmente, creo que los negros deberían ser devueltos a África y los judíos a Israel».303

Decido de forma unánime por la Corte en decisión per curiam, en sus deliberaciones la USSC comparó el caso en retrospectiva con Whitney, en donde se había respaldado la norma que perseguía la defensa de la violencia cuando persiguiera un efecto político y un cambio económico que supusiera un peligro para la seguridad del Estado. Comprobando aquí que Whitney había sido desacreditado por decisiones posteriores –refiriéndose a Dennis–, la Corte recordó que el Estado no podía restringir los derechos a la libertad de expresión o de prensa a no ser que en su ejercicio se promoviera la incitación directa o la producción inminente de una acción ilegal.304 Un razonamiento por el que recordaron que, la mera enseñanza abstracta de la necesidad moral de recurrir al uso de la fuerza o la violencia, no representaba lo mismo que preparar a un grupo para emprender y fortalecer acciones violentas.305

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Con aquellos presupuestos analizaron el Ohio Criminal Syndicalism statute, entendiendo que no podía sustentarse constitucionalmente al perseguir la promoción o enseñanza de llevar a cabo la reforma industrial o política aun aludiendo a la posibilidad de emplear la violencia como forma de alcanzarla. De igual forma, encontraban insostenible la persecución de la publicación o divulgación de libros o artículos con este tipo de mensajes, o que justificaran la comisión de actos violentos […]. «The contrary teaching of Whitney v. California, supra, cannot be supported, and that decision is therefore overruled».306 En su análisis, la Corte diseñó un test más protector con el discurso peligroso que el previo clear and imminent danger test.307

A través de votos particulares concurrentes, los jueces Black y Douglas, encontraron que la doctrina del clear and imminent danger no resultaba compatible con la Primera Enmienda, resaltando Black su unión a la opinión mayoritaria, al no haber encontrado aquella, ningún punto en común con dicho test. De forma individual el juez Douglas realizó un análisis de la aplicación del test de Holmes por la Corte, enfatizando que, cuando uno lee las opiniones cercanas al test y comprueba cuándo y cómo ha sido aplicado, a uno le surgen grandes dudas.308 Por un lado, apuntaba, las amenazas resultaban a menudo ruidosas, pero siempre débiles, siendo serias únicamente para aquellos jueces aferrados al status quo a los que el análisis crítico les ponía nerviosos. Por otro lado, consideró que, el test, resultaba demasiado retorcido y pervertido en el caso Dennis como para poder enjuiciar a aquellos profesores del marxismo en un juicio político sin cuartel parte de la Guerra Fría que terminó erosionando partes sustanciales de la Primera Enmienda.309

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Refiriéndose al caso O’Brien, recordó que las creencias habían sido durante mucho tiempo consideradas como los santuarios que el gobierno no podía invadir y, en relación a ellas, la Corte había ido trazando unas líneas entre las ideas activas e inactivas. «La línea entre lo que es permisible, y no sujeto a control, y lo que puede ser inadmisible, es la línea entre las ideas y la ejecución de los hechos».310

Refiriéndose a Brandenburg, apunta Werhan que el caso fija una vieja marca justificada no solo por Douglas, sino también por Holmes y Brandeis quienes desarrollaron el clear and imminent danger test que proveyó el disenso de Douglas en el caso Dennis.311 Sin embargo, esa línea que refiere Douglas parece trazada con tinta deleble imposible de ser detectada de un caso a otro. Por un lado, se observa que las aguas parecen bravas y cancerosas cuando el discurso amenaza el sistema y, por otro, las aguas parecen ser termales cuando amenazan a las minorías pese a que el amedrentamiento verbal fuese reforzado con la exhibición armada.

Con unos hechos como los relatados, en los que la Corte elude que se trata de un grupo armado y parece contentarse con el reconocimiento tácito que hacen a la legitimidad de las instituciones, pasa por inadvertidas las amenazas del grupo armado donde de forma expresa advirtieron que podrían emprender acciones en el supuesto de no proteger la raza blanca caucásica.

Teniendo en cuenta la conocida trayectoria del Ku Klux Klan y advirtiendo que los emisarios ocultaban su filiación a través de sus vestimentas, el caso en cuestión nos evoca una ficticia y controvertida publicidad de aquellos mensajes que emitía la banda terrorista E.T.A. al pueblo español. Sin duda, entonces, de alta relevancia pública a la vez de intolerable contenido belicista.

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Brandenburg causó serias dudas de la continuidad de la doctrina sentada en Dennis,312 dándonos tal y como identifican Prygosky y Ray, una moderna versión del clear and imminent danger test por la que el Estado no puede castigar la defensa del uso de la fuerza o de la violación de la ley. Todo ello, siempre y cuando la defensa no fuese dirigida a incitar acciones ilegales inminentes y fuese probable la producción de tal acción. El test, afirman, es necesario para asegurar que la ley solo castiga la incitación a las acciones ilegales y no la defensa de las ideas abstractas.313 Sin embargo no da respuesta a cómo deben de evaluarse la inminencia y la probabilidad para que las acciones se produzcan.314

Si inminencia y probabilidad son juzgadas en relación con la naturaleza del peligro; Brandenburg, en esencia, crea una fórmula...

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