No hay riesgo para la estabilidad de precios en la zona euro: Como consecuencia de la bajada de tipos

RESUMEN

Alicia García Herrero, asesora del Comité Ejecutivo del Banco Central Europeo, cree que sería un error confundir un desarrollo de corto plazo, como la reciente depreciación del euro frente al dólar, con el concepto de fortaleza de una moneda. Esta fue su intervención en IBERALIA? 99, encuentro de economía europea-iberoamericana, organizado por el Instituto Español de Gestión y Dirección... (ver resumen completo)

 
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Aunque aún es pronto para hacer un balance medianamente serio de la Unión Económica y Monetaria (UME), del euro y del Banco Central Europeo (BCE) merece la pena intentarlo para extraer algunas lecciones.

Con toda la provisionalidad y prudencia que se deriva de lo anteriormente dicho, haré un balance, quizás parcial y seguramente no exhaustivo, del lanzamiento de la UME y del euro y de la entrada en funcionamiento del BCE.

El lanzamiento de la UME y la introducción del euro -incluyendo el temido fin de semana del 31 de diciembre al 3 de enero pasado en el que activos y pasivos de la zona euro fueron redenominados en euros - se han llevado a cabo sin problemas técnicos, y lo que es más asombroso, sin especial volatilidad en los mercados financieros y de divisas.

La volatilidad del tipo de cambio del euro frente a las principales monedas en los primeros días de enero fue inferior a la de los últimos cinco meses de 1998 (1). En otras palabras, el nacimiento de una nueva moneda destinada a jugar un papel crucial en el sistema monetario internacional no ha tenido un impacto comparable, en términos de variaciones bruscas del tipo de cambio, a eventos como la crisis rusa en el periodo de agosto a noviembre del año pasado.

La estabilidad del euro en sus primeros días de vida quizás no tendría que haber constituido una sorpresa si uno lo relaciona con el hecho que las paridades bilaterales entre los países participantes en la UME, prefijadas el 2 de mayo de 1998, se mantuvieron prácticamente constantes hasta el pasado 31 de diciembre, fecha en la que se fijaron irrevocablemente (2). La utilidad de preanunciar unas paridades entre las monedas que iban a formar parte de la UME para guiar al mercado y reducir al máximo la incertidumbre que en un principio acompañaba a la fecha del 1 de enero de 1999 es la primera lección que vale la pena extraer de este proceso.

Si pasamos a analizar la evolución del euro desde su nacimiento hasta la fecha de hoy, la depreciación que ha experimentado frente al dólar es exactamente de la misma magnitud (alrededor del 9 por ciento) que la que se produjo en tan sólo dos meses, de enero a febrero de 1998, en el momento álgido de la crisis asiática. Quizás sea interesante recordar que otro shock externo posterior, esta vez la crisis rusa junto con el impacto negativo que tuvo sobre las perspectivas de crecimiento de la economía americana, produjo una considerable apreciación del euro frente al dólar. Considero este un buen...

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