Especificidad de Melilla en el contexto internacional

Autor:María José Fernández Pavés
Páginas:143-164
RESUMEN

1. Introducción. 2. Melilla y su entorno. Aspectos internacionales. A. Territorio español. B. Relación con Marruecos. C. Entidades supranacionales. a. Contexto político-estratégico. b. Contexto económico. 3. Liberalización del comercio. 4. Política mediterránea. 5. Algunas conclusiones. Bibliografía.

 
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1. Introducción

Hay que tomar como punto de partida que la realidad hoy en día de los territorios de Ceuta y Melilla es compleja y evolutiva.Existe una preocupación sobre el futuro económico de ambas ciudades, ya que sus entornos de referencia están evolucionando aceleradamente.

Para conocer por tanto dicha realidad necesitamos de los fenómenos internacionales. Cualquier estudio socio-económico se extendería a las magnitudes clásicas de la economía, el comercio y otros factores del entorno económico, sin embargo el caso de Melilla y Ceuta tiene una perspectiva adicional y es la cuestión sobre la situación política internacional.

2. Melilla y su entorno Aspectos internacionales

Es claro que Melilla goza de una marcada singularidad en el contexto del territorio español, derivada tanto de la historia como de la geografía, y que esas condiciones específicas tienen una importante dimensión internacional: ésta se refiere no sólo a la relación con el Reino de Marruecos con el que limita gran parte de sus fronteras, sino también a las condiciones de vinculación con las entidades supra-nacionales a las que España está ligada, como son la Unión Europea, la Alianza Atlántica y la Unión Europea Occidental.

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Por ello los elementos de base para el análisis de la problemática internacional relativa a Melilla se podrían relacionar como sigue:

  1. por un lado el carácter de parte integrante del territorio español,

  2. por otro la relación con el Reino de Marruecos,

  3. y por último las peculiaridades en relación a la vinculación española con entidades supranacionales.

Pasamos a analizar cada uno de estos puntos.

A Territorio español

En lo relativo al carácter de parte integrante del Estado Español, no cabe discusión alguna ya que no se concibe hoy día una modificación constitucional que afecte a la unidad e integridad del territorio del Estado. Por tanto, si planteamos la cuestión de si Ceuta y Melilla van a permanecer bajo soberanía española, la respuesta es clara y afirmativa.

B Relación con Marruecos

En cuanto a la relación con el Reino de Marruecos, asistimos reiteradamente a una reivindicación por parte de este país sobre los territorios de Melilla y Ceuta, cuya soberanía española no reconoce y considera que no constituyen sino una merma de su propia integridad.

Vamos a analizar un breve antecedente histórico de esta reivindicación. Ya en el Siglo III el territorio norteafricano era una provincia de la España Romana que llevó el nombre de «nova Hispania Ulterior Tingitana». Más tarde, Tánger fue capital de la provincia ducal hispano-visigótica de África. Después de la Reconquista, Ceuta volvió a ser española en 1.415 y Melilla en 1.497. La soberanía española sobre Ceuta y Melilla, y el carácter hispano de éstas, es anterior al nacimiento de Marruecos como Estado.

En diversos Acuerdos Internacionales la soberanía española de estos territorios ha sido reconocida por las diferentes autoridades marroquíes a lo largo de los siglos XVIII y XIX, y éstos a su vez han sido internacionalmente reconocidos por la Declaración Franco-Británica del 8 de Abril de 1.904, por la Convención Franco-Española del 3 de Octubre de 1.904 y por el Tratado de Fez (Protectorado).

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Sin embargo, y a pesar de todo ésto, las discusiones con Marruecos sobre Ceuta y Melilla y las Islas adyacentes tienen una larga historia. La primera confrontación moderna hispano-marroquí por ambas ciudades se produjo en 1.961 con motivo de la retirada de las tropas extranjeras de Marruecos. España y Francia habían logrado imponer al sultán Mohamed V, en las negociaciones que precedieron a la emancipación de 1.956, que admitiese la permanencia en suelo marroquí de importantes contingentes de tropas de los dos países. España aguantó hasta agosto de 1.961, fecha en la que retiró de Ceuta y Melilla la última bandera de la legión que quedaba en Marruecos, siguiendo el ejemplo francés.

Posteriormente al Rey Hassan II le preocupó mas la aparición de un régimen revolucionario en Argelia, por la influencia que pudiera tener sobre el Nacionalismo marroquí. Prueba de ello es que el 6 de julio de 1.963, tuvo lugar un encuentro entre el General Franco y el Rey Hassán II, cuyas conclusiones principales (recogidas en el famoso «Espíritu de Barajas») no reflejaban sino la postergación por parte del monarca marroquí de sus reivindicaciones territoriales sobre Melilla y Ceuta con lo que se pretendía así aliviar sus tensiones con España.

Aún así la cuestión de Ceuta y Melilla fue pospuesta, pero no olvidada ya que se utilizó como medio de presión para resolver las cuestiones de Ifni (1.969) y del Sahara Occidental (que culminaría en 1.975 con la Marcha Verde).

En 1.982 Marruecos presentó oficialmente ante distintos Organismos Internacionales (La Liga Árabe, la Conferencia Islámica y la O.U.A.) la reivindicación de Ceuta y Melilla. Incluso en el contexto de la Asamblea General de la Naciones Unidas, Marruecos ha mencionado este tema (y la última hace apenas 2 años (49a sesión) cuando el Primer Ministro planteó el asunto de «La descolonización de Ceuta y Melilla». El Gobierno Español contestó ante dicha Asamblea que ambas ciudades son territorios españoles representados en el Parlamento Nacional en las mismas condiciones que el resto de sus compatriotas. A pesar de las reivindicaciones, Marruecos nunca ha iniciado el procedimiento formal para una supuesta «descolonización de Melilla» , en función de la resolución 1514 (XV) del 14 de diciembre de 1.960 de Naciones Unidas, porque España no había incluido a estas ciudades (cosa que sí hizo con Ifni y el Sahara Occidental así como Gran Bretaña con Gibraltar) en la lista de territorios no autónomos del Consejo de Fideicomisos, manteniéndose así que ambas son parte integrante del territorio español.

En realidad el interés de Marruecos por estos territorios se basa más en su posible utilización como medida de presión o como baza negociadora en sus múltiples relaciones de pesca, comercio, inmigración..., etc. con España y con la UE. AdemásPage 146 la ONU y la OUA se preocupan hoy mas de problemas de pacificación o integración de África que de «supuestas descolonizaciones».

En la actualidad se asiste no obstante a un fenómeno irreversible de avance poblacional, aspecto que podría facilitar algún día la calificación de las ciudades como un hecho colonial, a la vez que haría posible una determinada mayoría política. Este avance (población de origen marroquí) se produce bajo la titularidad de DNI y la plena consideración de nacionales españoles.

Paralelamente a esto, el desarrollo institucional ha estado detenido mucho tiempo. En su día se perdió la oportunidad de aprovechar la situación natural de su integración en Andalucía. Hoy por fin (aunque con algunas peculiaridades), existe un Estatuto de Autonomía (Ley Orgánica 2/1995 de 13 marzo, BOE 14 de marzo), lo que les otorga la plena consideración de ambos enclaves como Ciudades Autónomas.

Toda esta indefinición ha explicado las vacilaciones en el terreno económico. No se puede ignorar que el futuro económico de cualquier territorio está vinculado a se entorno, por tanto la dependencia natural del espacio interior es innegable. Es la raya fronteriza, la que altera la integración territorial, que abriría un desarrollo económico natural.

Esta realidad impulsa a la búsqueda de una solución estable de futuro, que evite la decadencia económica. Se han discutido varias tesis al respecto:

* seguir más o menos igual: situación actual con modificaciones.

* reformar radicalmente el status. Solicitar la plena integración en la Unión Europea (y Aduanera) con todo lo que eso conlleva en materia de impuestos, gravámenes..., etc. Habría que buscar entonces nuevas alternativas de desarrollo económico.

* situación de singularidad con respecto al resto de la península: paraíso fiscal..., etc.

C Entidades supranacionales

Una vez vistos ya el carácter de parte integrante del Estado español y la relación con el Reino de Marruecos, quedan por ver las características peculiares en relación a la vinculación española con entidades supranacionales.

Antes de nada habría que señalar que en la Ley Orgánica correspondiente al Estatuto de Autonomía de Melilla, no existe referencia alguna en cuanto a la parti-Page 147cipación de esta Comunidad en los Tratados Internacionales que pudieran afectarla, cosa que teniendo en cuenta la situación que geográfica de la misma, se haría más necesario que para otras Comunidades Autónomas Españolas, aunque fuera sólo con vistas a firmar proyectos de cooperación transíronteriza.

En los Estatutos de Autonomía de diversas Comunidades Autónomas, se establece en términos generales, que deberán ser informadas de la elaboración y ejecución de Tratados y Convenios Internacionales, así como de los proyectos de legislación aduanera, en cuanto afecten a materias de específico interés para esa Comunidad, Incluso para algunas Autonomías se dala posibilidad de que se inste al Gobierno de la Nación y a las Cortes Generales a la elaboración de Tratados o Convenios Internacionales de carácter cultural.

Así ocurre en los Estatutos del País Vasco, Aragón, Murcia, Asturias, Galicia, Cataluña..., etc. La no inclusión de este derecho en el Estatuto de Autonomía, discrimina a Melilla de algo que es norma general para las demás Comunidades españolas, teniendo en cuenta su especial situación geográfica y las relaciones de toda índole existentes con el Reino de Marruecos.

a Contexto político-estratégico

En el contexto de la defensa nacional, está claro la obligación constitucional del Estado (y en particular de las Fuerzas Armadas...

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