El espíritu cooperacionista y la transformación del hombre

Autor:José Eduardo de Miranda
Páginas:21-44
 
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CAPÍTULO I. EL ESPÍRITU COOPERACIONISTA Y
LA TRANSFORMACIÓN DEL HOMBRE
1.1. La distorsión de los principios cooperativos y la
pérdida de la identidad cooperativa; 1.2. La crisis de la
identidad cooperativa; 1.3. Los hechos determinantes del
declive del sistema de valores en el universo cooperativo;
1.3.1. Las transformaciones socio-económicas; 1.3.2. La
competencia empresarial; 1.3.3. La política gubernamen-
tal paternalista; 1.4. La pérdida de la credibilidad de las
cooperativas
Desde la época que se tiene noticia de los hombres más antiguos, la
convivencia humana se basta en grupos rudimentarios que practican la
cooperación bajo la forma de ayuda mutua.
La imposibilidad natural de vivir aislado determina que el hombre
desarrolle relaciones de todas las especies que terminan por dar lugar a
actitudes de colaboración. “Primeramente toman formas de apoyo ante
determinados hechos, dentro de la primera comunidad: la familia; des-
pués se producen en medios algo mayores, en la vida rural principalmente
y en forma de ayuda más compleja. Así van avanzando paulatinamente
en el medio ambiente”9.
Sin embargo, a lo largo del desarrollo de la humanidad ocurren
enfrentamientos entre las clases marginadas y la clase que conserva el
poder económico10. El enfrentamiento máximo se produce con la maxi-
9 PEREZ GRACIA, J. Iniciación al cooperativismo. Zaragoza: Federación Nacional
de Cooperativas de España - Centro Nacional de Educación Cooperativa, 1975. p. 8 y 9.
10 COADY entiende que la culpa de los problemas del hombre es del propio pueblo.
El autor mani esta que “si las masas populares se han dejado esclavizar es porque no han
JOSÉ EDUARDO DE MIRANDA
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malización de posiciones11. De un lado se encuentran los que tratan de
aumentar su poder, creando teorías del mayor bene cio; y de otro quedan
los degradados, que reaccionan para subvertir el orden social, a través de
la formulación de teorías socialistas utópicas.
Frente a la sed de justicia y de reforma social que se advierte en ex-
tensos sectores de la población, no hay más remedio que abandonar las
soluciones capitalistas del momento y buscar en otros sistemas sociales
la adecuada respuesta a todos los males bajo los cuales se encuentra una
parcela de la sociedad.
En este contexto la cooperación se muestra reeditada como el remedio
adecuado para combatir los males12. No se va per lando a medida que
las circunstancias se presentan, sino que evoluciona paulatinamente a la
par de estas circunstancias en el marco ambiental de la sociedad humana,
que, al nal, determina la necesidad de los hombres de asociarse entre sí13.
dado los pasos necesarios, ni han hecho el debido esfuerzo para cambiar la estructura social.
Como ejemplo de su comprensión, a rma que el minero sale de la mina, se asea en el lava-
dero y a esto él lo llama un día. El pescador piensa que ha hecho mucho cuando descarga
las redes en el muelle. El campesino termina la fatigosa tarea del día y se retira hasta el día
siguiente”. COADY considera que “además de sus ocupaciones diarias, la gente del pueblo
debe hacer un trabajo extra, estudiando y preparándose a n de crear instituciones que le
hagan capaz de conseguir los medios de producción” (COADY, M. Dueños de su propio
destino. Buenos Aires: Intercoop Editora Cooperativa Limitada, 1964. p. 21).
11 “La importancia del medio lo ha convertido en n en sí mismo, como siempre ha
sucedido con los elementos consecutores del poder. Efectivamente, durante milenos la
propiedad de la tierra, y en los tiempos modernos los medios de producción, genéricamente
han acompañado al poder político. Y desde luego, al sirviente de los poderes políticos-
económicos, el poder jurídico, pues el Derecho es regulador de los con ictos «el otro camino
es simplemente la fuerza», y el interés más poderoso inclina el el de la balanza, ya que
poder y peso son la misma cosa a estas medidas” (Ibid, p. 9).
12 PEREZ GRACIA, 1975, p. 9.
13 La necesidad de asociación es justi cada por ABAD COLAS de la forma siguiente:
“de sobra sabemos todos que el hombre no es perfecto: tiene su parte buena y su parte mala.
La parte buena es el producto que se recoge por estar el hombre sometido a la búsqueda de
conceptos notables, como son: la justicia, la libertad, igualdad, dignidad y hermandad. Estas
son las que pudiéramos llamar «nobles tendencias del alma » que nacen con la persona y la
acompañan durante su vida. Como la civilización y el progreso de la Humanidad requieren
que las personas trabajen en común, casi todos los sistemas económicos o políticos tratan
de dar una solución que resuelva con equidad la convivencia y actividad del hombre en
relación con el grupo. El Cooperativismo ha llegado a ser una idea fuerza que, por haber
sido aceptada por todos los regímenes políticos, se ha extendido con gran amplitud por todo

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