Epílogo

Autor:Yolanda Pardo González
Páginas:181-186
 
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EPÍLOGO
La primera afirmación, que no por redundante debe ser obviada, es que
la mafia existe y que las cuatro organizaciones criminales mafiosas italianas
clásicas, Cosa Nostra, Camorra, ‘Ndrangheta y Sacra Corona Unita (y a lo mejor a
partir de la sentencia de 11 de septiembre de 2018 también habrá de consi-
derar a la denominada Mafia Capitale), existen y, a día de hoy, no sólo no han
sido erradicadas, sino que se han permeabilizado en todos los estamentos so-
ciales, económicos y políticos italianos además de seguir controlando todas las
actividades criminales, al menos las de su interés, en Italia y su permeabiliza-
ción se ha extendido a nivel transnacional, tanto en la Unión Europea como
en el resto del planeta, permeabilización que incluye tanto sus actividades cri-
minales como las legales. Las organizaciones mafiosas italianas recaudan dine-
ro procedente de la extorsión a comerciantes, empresarios y emprendedores,
trafican en drogas, armas, controlan el juego ilícito y las apuestas, facilitan
toda clase de delitos, desde los medioambientales a los de la propiedad, pa-
sando por los delitos electorales y los económicos, intervienen en la trata de
seres humanos y corrompen las contrataciones públicas, en definitiva, en el
sur de Italia, donde hay dinero ahí está la mafia.
En la lucha contra las organizaciones mafiosas, la experiencia sobre la
Cosa Nostra y el maxiproceso de Palermo, permite alcanzar algunas conclusio-
nes específicas: la primera, que el método Falcone funcionó y funciona, y hoy ya
no hay ninguna duda de que el crimen, la droga, puede no dejar rastro, pero
el dinero sí y a través del rastro que deja el movimiento de capitales se puede
llegar al delito original. En segundo lugar, demostró que Cosa Nostra era una
organización con una estructura organizada, piramidal y con un órgano de
gobierno (la Comissione o Cupola) que decidía (y, con toda probabilidad, aun
decide) sobre las cuestiones esenciales de la organización y con carácter diri-
mente (teorema Buscetta). El maxiproceso de Palermo también institucionalizó
la figura de los pentiti, los arrepentidos, que tantos resultados positivos está
dando a la lucha judicial antimafia. Posiblemente, ello aconteció por la unión,
imprevista o casual, de dos personalidades que habían nacido para entender-
se, Tommaso Buscetta y el Juez Giovanni Falcone, ambos verdaderos hombres

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