Un ensayo sobre la acción compuesto por uno de los discípulos predilectos de Beceña

Autor:Manuel Cachón Cadenas
Cargo:Catedrático de Derecho Procesal Universidad Autónoma de Barcelona
Páginas:501-508
 
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Francisco Beceña (1889-1936) permaneció en la Universidad de Oviedo, su tierra natal, durante algo más de cuatro años, desde fi nales de 1925 hasta marzo de 1930, primero como catedrático de Procedimientos Judiciales y Práctica Forense, y después, tras el cambio de nombre de la asignatura, como catedrático de Derecho Procesal. A lo largo de ese periodo, Beceña continuó liderando el proyecto de renovación de los estudios procesales españoles que él mismo había iniciado unos años antes. En esa misma etapa reclutó a sus dos primeros discípulos, ambos asturianos como él: José María Serrano Suárez (1900-1973), que obtuvo la cátedra de Derecho Procesal de la Universidad de Salamanca en 1929, y Valentín Silva Melero (1905-1982), que se convertiría también en catedrático de Derecho Procesal en 1941.

En marzo de 1930 Beceña pasó a ocupar, mediante concurso de traslado, la cátedra de Derecho Procesal de la Universidad Central. Y el círculo de sus discípulos continuó ampliándose. En este sentido hay que hacer referencia, en primer lugar, a Emilio Gómez Orbaneja (1904-1996), que accedió a la cátedra de Derecho Procesal de la Universidad de Salamanca a fi nales de 1931. También Prieto-Castro (1905-1995) entró en esa misma época en la órbita de infl uencia intelectual y académica de Beceña, a pesar de no haber sido inicialmente discípulo directo suyo; gracias al apoyo de Beceña, Prieto-Castro obtuvo en 1932 la cátedra de Derecho Procesal de la Universidad de Zaragoza. Por otra parte, comenzaron a colaborar en la

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cátedra madrileña de Beceña, como ayudantes de clases prácticas, algunos de sus alumnos más destacados: Jaime Guasp (1913-1986), que, después de la guerra civil, sucedería a su maestro como catedrático de Derecho Procesal de la Universidad Central, Ángel Enciso Calvo (1912-2000), que accedió a una cátedra de Derecho Procesal en 1942, Javier Malagón Barceló (1911-1990), exiliado al final de la guerra, o Juan Manuel Fanjul Sedeño (1914-1989), que no siguió la carrera universitaria con posterioridad a la guerra civil.

Un caso muy singular es el de Manuel Perales García (1905-1969), autor del trabajo al que se refiere esta presentación. Cuando Beceña llegó a la Universidad de Madrid, Perales ya había concluido la carrera de Derecho, y estaba trabajando como funcionario del Ministerio de Justicia. Por lo tanto, Perales no fue alumno de Beceña durante la Licenciatura. No obstante, Perales se convirtió en el primer colaborador y discípulo que Beceña tuvo en la Universidad Central.

Manuel Perales había nacido en Vélez Málaga el 20 de diciembre de 1905. Después de estudiar el Bachillerato en el Instituto de Sevilla, cursó la Licenciatura de Derecho en la Universidad de Madrid entre 1920 y 1926, superando todas las asignaturas de la carrera, si bien inicialmente no efectuó los ejercicios correspondientes al grado de Licenciado. En 1926 Perales se presentó a unas oposiciones convocadas para cubrir varias plazas de funcionarios del Ministerio de Justicia. Aprobó esas oposiciones con el número 4, siendo nombrado oficial de administración de tercera clase del cuerpo administrativo del referido Ministerio, en virtud de Real Orden de 21 de diciembre de 1926. Durante el año académico 1927-1928, Perales cursó tres asignaturas del Doctorado de Derecho en la Universidad de Madrid, lo que pone de manifiesto que probablemente tenía intención de dedicarse a la enseñanza universitaria. Pero, de momento, Perales no persistió en ese camino.

Ahora bien, tras la llegada de Beceña a la Universidad Central, Perales entró en contacto con el nuevo catedrático de Derecho Procesal, asistiendo a sus clases y colaborando con él en tareas docentes. A propuesta de Beceña, Perales fue nombrado ayudante de clases prácticas de Derecho Procesal. De esta forma, Perales se convirtió...

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