«Encuesta 2008 inmigración en Navarra»

Autor:Xabier Aierdi
Páginas:178-183
RESUMEN

El fenómeno inmigratorio es un ámbito propicio para enfoques basados en meros recursos discursivos, unos impecables y otros implacables. (...)

 
CONTENIDO

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MIGUEL LAPARRA NAVARRO, ANTIDIO MARTÍNEZ DE LIZARRONDO ARTOLA Y TXERRA GARCÍA DE EULATE JIMÉNEZ (Coordinadores) IZASKUN ANDUEZA IMIRIZALDU, SAGRARIO ANAUT BRAVO, ÁNGEL GARCÍA GARCÍA, TXERRA GARCÍA DE EULATE JIMÉNEZ, RUT ITURBIDE RODRIGO, MIGUEL LAPARRA NAVARRO, RUBÉN LASHERAS RUIZ, ANTIDIO MARTÍNEZ DE LIZARRONDO ARTOLA, NEREA ZUGASTI MUTILVA (Autores)

Grupo ALTER (Grupo de Investigación. Departamento de Trabajo Social. Universidad Pública de Navarra) y Gabinete de Estudios de CCOO de Navarra, Gobierno de Navarra, Pamplona, 2009.

El fenómeno inmigratorio es un ámbito propicio para enfoques basados en meros recursos discursivos, unos impecables y otros implacables. Pero son francamente insuficientes. Frente a ello, decía Pascal Bruckner que la mirada sociológica torna previsible lo que se cree único e irrepetible, detecta lo normal en lo supuestamente inédito de los procesos sociales. Es algo que también consiguen magistralmente el grupo de investigación

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ALTER del Departamento de Trabajo Social de la UPNA y el Gabinete de Estudios de CCOO de Navarra con esta nueva re-edición de las investigaciones anteriores de 2000 y 2003 en su Encuesta 2008. Inmigración en Navarra. Más allá de los discursos analizan los procesos materiales y se centran en los hechos que permiten avalar la dirección y los ritmos que están adoptando las modalidades de incorporación de la población inmigrante en Navarra y, probablemente por extensión, aunque con particularidades territoriales notables, en España. De hecho, para entender cómo influyen los diferentes entornos es de gran utilidad analítica el término de potencial integrador que ha elaborado Miguel Laparra en otros textos.

En el acto de presentación pública de la investigación ante agentes públicos y sociales, un acto realmente dinámico y novedoso, una y otra vez se mencionó el hecho de que la investigación estuviera realizada en el periodo pre-crisis y se planteó la posibilidad de que sus resultados pudieran resentirse a la hora de describir la realidad inmigratoria actual, llegando incluso a pensar que este hecho estuviera repercutiendo en la misma validez de los resultados. Aunque la fecha de realización de la investigación pudiera constituir una limitación, extremo con el que estoy en desacuerdo, es éste otro de los aspectos a revisar en el análisis de la inmigración extranjera, el de la instantaneidad. Parte de la investigación en inmigración está obsesionada por los estudios de inmediatez, de corto plazo, cuando de lo que se trata es de obtener información estratégica para una gestión duradera y diacrónica del fenómeno como se apunta en la presentación del documento. A veces parece que la inmediatez está relacionada con la idea tan inconsciente como profunda de que los inmigrantes están ‚siempre' de paso porque, si bien la crisis es un fenómeno que azota a toda la sociedad, genera más preocupación el efecto en la población extranjera que en la autóctona, pero no necesariamente por el interés que suscita la precariedad estructural en la que está inserta aquélla, cuanto por los efectos ‚desestabilizadores' que esta población ‚sobrante' y en estado ‚crítico' pudiera acarrear en la sociedad receptora. Parece que manda más el temor o el desagrado que la gestión de un fenómeno en gran medida normal. Pura visión hidráulica del fenómeno migratorio, como diría Javier de Lucas.

Esto va bien, pero ya verás cuando cambie el ciclo alcista

, dicen, aducen y repiten los agoreros. Sin embargo, aunque según Izquierdo la inserción se produce en un modelo migratorio que tiende hacia la exclusión, puede afirmarse: «¡E la nave va!». Los datos que nos suministran los autores de este informe indican que el proceso de inserción se desarrolla, como probablemente lo hacen casi todos los procesos de inserción socioestructural de todas las poblaciones inmigrantes en los diferentes contextos de llegada: positivamente en algunos aspectos, peor en otros, ambivalentemente en suma, afectando de forma diferente según estratos y orígenes de los inmigrantes. Vamos, que, con todas las matizaciones y salvedades que hacen al caso, afecta como afecta al resto de la sociedad.

Afirma el grupo investigador que «durante estos cinco años se ha mantenido un ritmo continuo de mejoras de las condiciones de vida que afectan a la población inmigrante. El de mayor transcendencia posiblemente puede ser el cambio de estatus legal de los inmigrantes, con el acceso a los permisos correspondientes de residencia y de trabajo. Junto con el ello, destacan las mejoras detectadas en el acceso a la vivienda, su nivel de equipamiento y la inserción laboral de los extranjeros. El fuerte descenso en los niveles de discriminación percibida posiblemente tenga relación con este proceso, que en última instancia significa un proceso de asentamiento y de maduración del fenómeno migratorio». Ahora bien, también se añade como cautela que «la incógnita para el futuro sigue siendo la forma en la que la crisis va a afectar a los inmigrantes y hasta qué punto pueden llegarPage 180a deshacerse los compromisos establecidos anteriormente».

El proceso de asentamiento y maduración es analizado en diez apartados diferentes: se reconstruye la evolución del asentamiento de la población extranjera revisando las diferentes fuentes oficiales disponibles, y se analizan los itinerarios migratorios y los proyectos biográficos, la situación laboral y la formación, la vivienda, la educación, la salud, las relaciones sociales, la acogida y el apoyo social, la discriminación percibida y los cambios en la institución familiar. Y en todos estos apartados supuran síntomas que muestran la banalidad de lo normal.

Algunas muestras de esta normalidad son que todos los grupos nacionales han tendido hacia la paridad numérica entre sexos; se consolida la línea de mestizaje, especialmente en el caso de las mujeres; con base en la encuesta se puede estimar que el 89,5% está en situación regular; el número de afiliados a la Seguridad Social suponen el 10,6% del total de Navarra o, dicho de otra manera, el 55,5% de los inmigrantes empadronados en edad activa; es creciente la regularización vía ordinaria o de oferta de empleo o vía reagrupaciones; más del 90% de los residentes se han establecido en Navarra como un deseo planteado ya en el inicio del proyecto migratorio; desciende el recurso a los subterfugios para la entrada; el sistema migratorio es progresivamente más selectivo; el recurso mágico al contrato en origen debe ser abandonado porque casi todas las personas inmigrantes inmigrantes vienen o con un empleo apalabrado o con la seguridad de que las posibilidades para tenerlo están ya aseguradas, porque como se dice en el informe: «la existencia de contactos personales y saber que es posible encontrar un empleo son en 2008 las razones aducidas con mayor frecuencia para venir o quedarse en España por la población extracomunitaria. El 69,8% de esta población señaló haber venido porque tenía contactos personales y el 75,5% porque sabía que había trabajo. Los vínculos sociales toman fuerza como factores determinantes para venir o establecerse en nuestra Comunidad. En 2008, el 62,6% de la población extracomunitaria señalo haber elegido Navarra porque tenía amigos o conocidos. Asimismo, el 48,4% manifestó haberse dirigido a Navarra porque tenía familiares. Las motivaciones de tipo laboral son también muy significativas. El 56,6% de la población extracomunitaria manifestó haber oído que había trabajo».

También merecen mencionarse el incremento de los derechos al incorporarse al mercado laboral regular, el desarrollo de sus redes de apoyo familiar y social, el recurso a las relaciones personales para la búsqueda de empleo por delante de los servicios públicos de empleo, la inserción escolar de menores que se realiza en similares condiciones de éxito según resultados académicos, el menor recurso a las redes de acogida y apoyo social y la mejora de las condiciones de vida, la reducción en la discriminación percibida, menor en contextos mediados por instituciones públicas que en los puramente sociales, la progresiva privatización del ocio, el menor recurso al asociacionismo y a la participación. Todos estos elementos son indicadores de creciente tendencia a la normalidad.

En consecuencia, si algo nos demuestra este estudio Encuesta 2008. Inmigración en Navarra es la importancia de constatar la maduración del proceso migratorio. Como se desprende del estudio, no hay casualidad en el trayectos migratorios, las composiciones de los flujos se acuerdan imperceptible y tácitamente con los ámbitos de llegada, y los proyectos migratorios están cada vez más decantados, de forma que la indecisión casi siempre caracteriza a los recién asentados. Dicho de otra forma, tenemos que abandonar las explicaciones basadas en apelaciones mágicas, lógicas de deseabilidad, presunciones catastróficas o meros discursos. Por todo ello, la fecha de realización de la encuesta no solo no afecta a la validez de los resultados, sino que aporta valor añadido, porque en próximas ediciones se podrá distinguir lo que es unPage 181proceso de inserción normal más o menos truncado por circunstancias coyunturales o estructurales, pero también por decisiones institucionales. Esta encuesta alumbra lo que ha sido un proceso de inserción absolutamente normalizado, más maduro de lo aceptado, en una realidad como la navarra, pero también muestra una guía de análisis: encuestas cíclicas, con lógica comparativa y que si bien no desatienden los procesos de reconocimiento, dejan muy clara la importancia de la redistribución en el éxito de la incorporación. Es más, sólo sobre esta por ahora insuficiente redistribución puede plantearse razonablemente un reconocimiento deseado. Sin redistribución y regularidad, y representación, es muy difícil deslindar cuál es el reconocimiento valioso.

Además, este estudio también nos obliga de alguna forma a repensar que hacer en el mientras tanto, hasta la próxima edición de la encuesta. Muy probablemente, las líneas de investigación deben dirigirse a realizar diferentes catas que nos permitan explicar los cómos de la adaptación de las personas extranjeras en el período de crisis, que muy probablemente no diferirán de los modos autóctonos, pero hay que comprobarlos. Estas catas probablemente descubrirán la importancia de las redes sociales a la hora de afrontar la crisis, con lo que nos remiten nuevamente a más normalidad. De estudios de este tipo y calidad debemos entresacar tanto en el mundo más académico como en el de la investigación aplicada, tanto en el tercer sector asociado a la inmigración como en el ámbito político-institucional, tanto en el mundo de la información como en el de divulgación que no debemos caer en el error de crear artificialmente más a-normalidad.

Otro aspecto fundamental en la investigación en fenómenos migratorios es la necesidad de una creciente segmentación de los objetos analizados para no recaer en discursos que creyendo explicarlo todo no hacen sino confundir hechos con deseos o para no reincidir en el efecto metonímico de confundir la parte con el todo. Es conveniente analizar prioritariamente 1) los procesos de descualificación y de recualificación, y a quiénes y a cuántos afectan, porque en caso contrario difícilmente podremos deslindar movilidades ascendentes y descendentes; 2) qué ocurre con los procesos de inserción de la segunda generación; 3) las trayectorias exitosas de las personas que ya se han nacionalizado, y, finalmente, 4) profundizar en análisis particularizados de inserción por nacionalidades o áreas de nacionalidad.

Dos tareas más se imponen en este catálogo: 1) la obtención de una definición operativa y consensuada de integración así como la delimitación de los indicadores que la midan, y 2) utilizar la integración subordinada de la inmigración como metáfora de lo que probablemente va a ser el modo de integración de la humanidad toda. Hace ya años, Ulrick Beck hablaba de la «brasileñización de Occidente» para explicar la generalización de la precariedad y de la informalización como los modos normales de inserción social futura. En suma, debemos usar los análisis de inmigración para repensar la sociedad, que difícilmente podrá hacerse sin situar en el centro de reflexión el mundo laboral, o si tenemos derecho o no a vivir. Este estudio es un adecuado punto de partida.

Asimismo, es conveniente que de forma mancomunada los mundos asociativo e investigador superen el deseabilismo tan presente en el tercer sector relacionado con la inmigración, que en nombre de ideales superiores infravalora la inserción más cotidiana. No es ajena a esta última tarea la necesidad de deslindar el plano de los discursos, el de las actitudes y el de los comportamientos cotidianos. Son correlativamente el estado gaseoso, líquido y sólido de la relación con la inmigración. Este estudio nos habla de la normalidad de lo sólido, pero no lo empañemos con la vaporosa esfera de lo gaseoso autocomplaciente. A los malos comportamientos difícilmente se llega si no hay un permiso institucional, ése sí es el riesgo. Contrarrestarlo exige movilización dePage 182recursos, sociales y discursivos, pero los últimos deben ser acordes a los hechos. Este estudio excelentemente coordinado por Miguel, Antidio y Txerra, y con la participación también de una larga lista de colaboradores y colaboradoras (Izaskun, Sagrario, Ángel, Rut, Rubén y Nerea) es un punto de partida excelente para esta activación.

Para la buena acción, como decía Miguel Beltrán, no sólo no hace falta menos ciencia, sino más y de la buena. En este estudio la hay a raudales. En fin, este texto ha sido muy bien pensado, muy bien escrito, muy bien editado, luego debe leerse.