Una educación para la conciliación

Autor:María Ángeles Osorio Iturmendi - Teresa Bellón Sánchez de la Blanca
Cargo del Autor:Lda. Publicidad y Relaciones Públicas
Páginas:45-60
RESUMEN

I. La importancia de la educación - II. Las dimensiones de la persona humana - III. Cambios en la sociedad actual. Nuevos valores - 1. Creación de una cultura conciliadora - 2. La educación para la Conciliación - A. Desde la escuela - B. Desde la familia - C. Desde la Universidad - D. Desde la Comunidad - E. Desde los medios de Comunicación - IV. Bibliografía

 
ÍNDICE
EXTRACTO GRATUITO

"¿Para qué sirve la Utopía?

Ella está en el horizonte.

Me acerco dos pasos y ella se aleja dos pasos. Camino diez pasos y el horizonte se corre diez pasos más allá. Por mucho que yo camine nunca la alcanzaré. ¿Para qué sirve la Utopía?

Para eso sirve: para caminar"

(Eduardo Galeano)

I La importancia de la educación

De todos es conocida la importancia de la educación en nuestra sociedad, ya que a través de ella, estamos transmitiendo a las generaciones venideras, que son las que conformarán la estructura social futura, un conjunto de valores que habrán de regir sus comportamientos.

La educación desde todos los ámbitos: escolar, comunitaria y familiar, se convierte en un instrumento imprescindible de lucha y prevención. En esta línea, el Informe de 1998, de la Comisión Internacional sobre la Educación para el Siglo XXI (presidencia de Jacques Delors), para la UNESCO: "La Educación encierra un

Tesoro"; contempla lo siguiente: "La educación constituye un instrumento indispensable para que la humanidad pueda progresar hacia los ideales de paz, libertad y justicia social". Incide en la trascendencia de la educación en el desarrollo de la persona y de las sociedades, ya que se trata de "una vía, ... para hacer retroceder la pobreza, la exclusión, la incomprensión, las opresiones, las guerras, etc...". Por ello, añade que "Todo convida a revalorizar los aspectos éticos y culturales de la educación".

Page 46

Asimismo, este informe, recoge lo que serían los cuatro pilares de la Educación: "Aprender a conocer. Aprender a hacer. Aprender a vivir. Aprender a ser".

Este Aprender a ser es el que se encargará de dotar al individuo de un pensamiento autónomo y crítico que derivará en la conciencia de la libertad individual y que contribuirá al desarrollo de su personalidad y al aprovechamiento de todos sus talentos. Es por tanto en este ámbito, en el que hemos de concentrar todos los esfuerzos por trasladar a los jóvenes los valores inherentes a la Conciliación de la vida familiar, personal y laboral, cuya enseñanza, es el objeto que nos incumbe en el presente artículo.

II Las dimensiones de la persona humana

La personalidad humana es compleja, y se conforma de acuerdo a la conjunción de múltiples facetas: artística, lógica, intelectual, profesional, etc..., pero que fundamentalmente se puede resumir en dos dimensiones: la dimensión profesional y la dimensión humana.

Los valores derivados de la sociedad de consumo en que nos hallamos inmersos, y entre los que el factor competitividad ocupa un puesto relevante, pueden provocar que olvidemos la faceta humana y pensemos, erradamente, que nuestro éxito profesional en exclusiva, puede hacer crecer nuestra autoestima y realizarnos a todos los niveles. En esta línea, el Rector de la Universidad Abat Oliba CEU, Josep María Alsina, opina que vivimos en la "época del materialismo, donde el éxito de una persona se ha asimilado al éxito profesional". No obstante, esta plenitud consiste en tener una vida en donde el crecimiento personal y la contribución a los demás, se conviertan en una realidad tangible al cabo de los años, en la medida en que se hayan hecho cosas útiles y valiosas para los otros.

"El objetivo fácil de las personas mediocres; en palabras de Luis Huete, Senior Partner de Global Praxis, es centrarse en lo profesional para lograr un cierto éxito humano y olvidarse de su escasez en la vida personal. Pero esto, a la larga, pesa como una losa y provoca una sensación de frustración y vacío que no produce sino insatisfacción".

La verdadera conquista humana es hallar el logro en ambas facetas, y la forma más inteligente de alcanzarlo, es hacer del personal la prioridad sobre el profesional, para de ese modo, situarse en mejores condiciones. En este punto, la familia ocupa un lugar primordial por ser nuestro ámbito de referencia, y porque las relaciones basadas en el amor y el afecto que se crean en su seno, aportan al individuo un acervo de valores que además de enriquecerlo como persona, guiarán

Page 47

su vida futura. La familia, por tanto, adquiere especial relevancia para transmitir la importancia de cultivar la faceta personal de cada uno.

Aunque la familia ocupa el primer puesto, no es el único. Hablar de equilibrio entre la vida personal y profesional supone entender que la opción vital de cada individuo va más allá de la elección de ser padre o madre. Existen necesidades familiares, pero también de formación, de practicar aficiones o deportes, o incluso de solidarizarse con otros menos favorecidos. En definitiva, equilibrio significa crear una cultura que permita rendir al máximo en el arte de ser persona.

Sin embargo, la dificultad de prestar atención a la faceta personal y familiar, se halla limitada por la falta de tiempo. Los españoles trabajaron en el 2005, un total de 1.798 horas, más que la mayoría de sus vecinos europeos, que de media, sólo dedicaron, 1.644 horas anuales17. España, por lo tanto, se encuentra muy lejos de países que como Holanda, dedican sólo 1.355 horas anuales de vida laboral. En los últimos 50 años, la jornada de trabajo se ha reducido en España un 12%; mientras que en Holanda, la reducción ha supuesto un 34%. Según los datos del Groningen Centre for Growth, en la última década, la tendencia decreciente en España ha sido casi nula, suponiendo en cifras, un 0,6%.

En este sentido, Mª Ángeles Durán, catedrática de Sociología y miembro del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) se pregunta: "¿Por qué dedicar el tiempo a la familia es un deber, dedicarlo a nosotros es un disfrute y emplearlo para trabajar es un desarrollo personal?". Apoyando esta idea, Marieta del Rivero, Directora General de Nokia España: "Cuando la vida personal va bien, profesionalmente se nota".

III Cambios en la sociedad actual. nuevos valores

La sociedad del bienestar actual ha conllevado una serie de mejoras en el nivel de vida de los países desarrollados, pero a la vez ha propiciado el nacimiento de unos valores que calan en la sociedad, favoreciendo una determinada manera de pensar o actuar: la competitividad en un mundo donde las personas están cada vez más cualificadas y hay que luchar por ser mejor que el otro, el hedonismo, la evolución de los hábitos de consumo, el excesivo culto al cuerpo, el egoísmo, la nueva forma de entender conceptos como la libertad, la necesidad, etc.

Los medios de comunicación poseen un papel relevante como escaparate de este nuevo ideario. Según un estudio realizado por INJUVE, y la Fundación de

Page 48

Ayuda Contra la Drogadicción (FAD): "La publicidad, al igual que lo hacen los medios de comunicación, proyecta una visión estereotipada de los jóvenes, que aparecen despreocupados y divertidos, pendientes de su imagen personal". "Por tanto, la publicidad ha adquirido un protagonismo que trasciende a sus objetivos tradicionales, pasando a convertirse en un agente conformador de la cultura y las expresiones culturales de primer orden, de manera muy especial entre los jóvenes, grandes conocedores y consumidores de publicidad".

Pero la publicidad y el resto de medios de comunicación ven potenciada su influencia porque esta sociedad de bienestar nos somete también a un torbellino de vida que impide disponer del necesario tiempo de reflexión y de diálogo para razonar sobre sus contenidos y contrarrestar estos valores con otros que defiendan premisas como igualdad, paz, tolerancia, solidaridad, etc.

Algunos de los cambios producidos en la estructura social que no han sido del todo asimilados, y que provocan desajustes; a la vez que dan cuenta del ritmo de vida al que nos sometemos, son:

- La pérdida de las relaciones humanas, motivada por la falta de tiempo efectivo para propiciarlas y mantenerlas.

- La aparición de enfermedades del siglo XXI: ansiedad, estrés, depresión, adicción al trabajo, etc...

- La ruptura del ámbito de la intimidad. Los controles se hacen cada vez más crecientes. Las cámaras de seguridad instaladas en lugares públicos, más allá de cumplir con su función, actúan como una especie de "gran hermano" que capta todos nuestros movimientos. Por otro lado, las Bases de Datos de las empresas de marketing se extienden con tal rapidez que nuestra dirección, teléfono, gustos, preferencias, etc... son casi de acceso generalizado.

- La globalización, mayoritariamente propiciada por Internet. Se disuelven las fronteras, y las modas y valores que se crean en países como EE.UU. rebasan fácilmente sus fronteras y sirven de ejemplo al resto de países desarrollados.

- Las migraciones, que hacen necesario que convivan varias culturas diferentes en un mismo ámbito de tolerancia, muchas veces fingido o inexistente.

- La desintegración del modelo de familia tradicional.

- La reducción paulatina del número de hijos (España posee una tasa de fertilidad de las más bajas de Europa, manteniéndose en 1,24 hijos por mujer), que se relaciona con el aumento de la edad media de la mujer española para tener su primer hijo, según el INE de 29,1 años, habiendo

Page 49

pasado las madres de más de 30 años, del 36% al 61% en apenas una década.

- Como contrapartida a la disminución del nacimiento de hijos, se sitúa el crecimiento continuado de...

Para continuar leyendo

SOLICITA TU PRUEBA