La Edad histórica en la Nación histórica

Autor:Enrique San Miguel Pérez
Páginas:101-110
 
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7. LA EDAD HISTÓRICA EN LA NACIÓN HISTÓRICA
En agosto de 1770, y en una carta dirigida a su editor, William
Strahan, el fi lósofo escocés David Hume le transmitía su creencia
en que “esta es la Edad histórica y esta la Nación histórica”103.
Uno de los grandes pensadores de la historia, no precisamente
distinguido por su nacionalismo, es decir, en la clásica defi ni-
ción de Federico Chabod, por su “sentimiento de individualidad
histórica”104, y mucho menos por su independentismo, sino más
bien defi nido por su capacidad, en su tiempo casi escandalosa
para muchas mentes, para atribuir a la libertad humana la plena
soberanía sobre su existencia y su conciencia, había llegado a la
conclusión de que una edad decisiva se instalaba en una nación
a la que defi nía como “la nación histórica” para extenderse por
todo el mundo.
Un muy reciente y ameno libro elaborado por Dennis C.
Rasmussen reconstruye la amistad entre David Hume y Adam
Smith, es decir, entre el escéptico criticista, el “infi el” en la Es-
cocia calvinista de las Tierras Bajas y la católica de las Tierras
Altas, autor de teorías morales que proclamaban la autonomía del
entendimiento humano, y el ciudadano virtuoso por excelencia,
adornado por todas las cualidades de excelencia que distinguían
al genuino espíritu cívico. Y, con la reconstrucción de esa amis-
tad, se analiza cómo una nación pobre y periférica de la Europa
de comienzos del siglo XVIII se convirtió en apenas medio siglo
en el centro irradiador del pensamiento, la ciencia y el espíritu
abierto de la Ilustración y el cambio, apoyándose en la poderosa
acción de alfabetización de las escuelas parroquiales y la actividad
formativa de un sistema universitario sólido y prestigioso que,
103 BROADIE, A.: The Scottish Enlightenment. The Historical Age of the His-
torical Nation. Edinburgh. 2007, p. VII.
104 CHABOD, F.: La idea de nación. 1987, p. 19.

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