«Ecuatorianos en España. Una aproximación sociológica»

Autor:Jorge García Burgos
Páginas:313-316
 
CONTENIDO

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EMILIO JOSÉ GÓMEZ CIRIANO ANDRÉS TOROS CUBILLO Colectivo IOE MTAS, Documento del Observatorio Permanente de la Inmigración nº 15

Este documento del Observatorio Permanente de la Inmigración examina la presencia del colectivo ecuatoriano en España a través de tres capítulos correspondientes a distintos autores y, por lo tanto, resultantes de investigaciones realizadas con diferentes enfoques.

En el primero de ellos, Ecuatorianos en España: claves de un proceso migratorio en cuatro tiempos, José Gómez Ciriano hace un recorrido histórico por los perfiles de la migración ecuatoriana a España, identificando en ella cuatro fases o etapas fundamentales: una preliminar (hasta 1994), otra denominada de desarrollo o generalización de la emigración ecuatoriana hacia España (entre 1994 y 1998), una tercera de auge, coincidente con la gran crisis de Ecuador (desde agosto de 1998 hasta agosto de 2001) y la última de estabilización, que tendría su punto álgido en el proceso de normalización de 2005. Partiendo de un enfoque estructuralista declarado, a cada una de ellas se le aplica la Tabla de Fawcett, tratando de analizar el comportamiento tanto de los fenómenos macroestructurales como de los microprocesos que han venido configurando la emigración ecuatoriana hacia España, ambos mediados por el marco normativo vigente en cada periodo, prestando en todo momento atención tanto a los contextos de emisión como a los de acogida.

De este modo se dibujan los principales cambios acontecidos en las migraciones de ecuatorianos hacia España. Las variaciones en su intensidad corren parejas, por un lado, al creciente ambiente de crisis económica y política de Ecuador, que alcanza su máximo apogeo durante el mandato de Jamil Mahuad, y por otro a las condiciones económicas y laborales de España, con un progresivo aumento del PIB y una demanda continua de mano de obra en los sectores poco cualificados, así como un marco normativo que incluye medidas favorables a la entrada y al establecimiento laboral de los inmigrantes ecuatorianos.

Se concluye afirmando que el ciclo migratorio ecuatoriano está en su fase final, y que el colectivo está estabilizado y asentado en España, al menos desde el punto de vista jurídico, aunque se dejan abiertas cuestiones como la falta de movilidad laboral ascendente, los aspectos relativos a la situación administrativa de los inmigrantes -como la necesidad de la nacionalidad para completar el proceso de integración o los problemas planteados por el endurecimiento de la legislación de cara a la normalización de los irregulares-, o el hecho de que, a pesar de la reducción de los flujos migratorios entre Ecuador y España, la mayoría de las causas que los produjeron siguen presentes.

El segundo capítulo está escrito por Andrés Tornos Cubillo quien, bajo el título de Page 314 La inmigración ecuatoriana en España: estilos y dinámicas, expone los resultados de la gran encuesta sobre la emigración ecuatoriana realizada en 2003 por el Instituto Universitario de Estudios sobre Migraciones de la Universidad Comillas, para el Observatorio Permanente de la Inmigración, particularmente aquellos que se refieren a la coexistencia dentro del territorio español de prácticas diferenciadas según el origen por regiones y provincias de los inmigrantes ecuatorianos.

A tales efectos, se llama la atención sobre el hecho de que las zonas de la emigración ecuatoriana hacia España son unas u otras según se atienda al volumen de población que éstas representan en origen o en destino. En este sentido se puede decir que pese a que la mayoría de los ecuatorianos residentes en España proviene de Pichincha, Loja, Guayas, el Oro e Imbabura, las provincias ecuatorianas que tienen un mayor porcentaje de sus poblaciones en España son Loja, Carchi, Imbabura y Pichincha.

A continuación se pasan a estudiar las diferencias existentes entre los ecuatorianos en España en función de su origen y del lugar de asentamiento. Para ello se analizan, a ambos lados de la cadena migratoria, las motivaciones de la migración -situación previa en origen, características del proyecto migratorio o personas que influyeron en la toma de decisiones-, los fenómenos relativos a su ejecución -tasas de regularidad, contactos al llegar a España, elección del lugar de residencia- y las pautas de acomodación al contexto español -situación familiar, doméstica, y laboral, relaciones en el barrio o gastos e ingresos del hogar-, llegándose a la conclusión de que, si bien existen algunas pequeñas diferencias según regiones de origen y destino -como la preferencia por las áreas rurales o por las ciudades según se provenga de la Sierra o de la Costa ecuatoriana, o la apreciación de Valencia como un enclave relativamente distinto al resto, en el que la tradición migratoria ecuatoriana es más corta y las redes sociales de los ecuatorianos parecen menos densas-, no se puede inferir a partir de ellas la existencia de modelos migratorios diferenciados.

Se termina el capítulo haciendo una reflexión sobre el hecho de que las practicas migratorias, a pesar de estar configuradas en función de situaciones económicas, mantienen un fuerte componte emocional derivado del estrecho vínculo que se mantiene con los ámbitos locales y familiares. Así, se concluye que pese a que la pertenencia simultánea a dos sociedades distintas infiere vivencias personales transnacionales, dicha transnacionalidad no está basada tanto en prácticas relacionales como en dudas emocionales.

En el último de los capítulos del libro, titulado La inmigración ecuatoriana en España: una visión a través de las fuentes estadísticas, el Colectivo IOE recoge una panorámica de la inmigración ecuatoriana en España a través, sobre todo, de las fuentes estadísticas oficiales. Se distinguen tres partes fundamentales: una primera, dedicada a tratar aspectos metodológicos derivados precisamente del uso de tales fuentes, otra en la que se definen las características generales de la población de origen ecuatoriano en España, y una última destinada a la cuestión de las inserciones laborales de los ecuatorianos. Se trata de un capítulo rico en datos y apreciaciones, por lo que bien hubiera podido figurar en primer lugar, como texto introductorio al documento.

En cuanto al colectivo ecuatoriano en España y sus características, se le presenta como un grupo en edad laboral, con presencia en aumento de menores de edad y composición paritaria por sexos, aunque con una ligera predominancia de las mujeres. Se mantiene una cierta endogamia en lo que a la formación de matrimonios se refiere, siendo ésta mayor por parte de los hombres que de las mujeres, que han contraído en mayor medida matrimonios mixtos con españoles. Por otro lado, se confirman Madrid, Barcelona y Murcia como las principales zonas de asentamiento en términos absolutos, seguidas de Page 315 regiones como Valencia, Sevilla y Granada y, por último, Zaragoza, Baleares y Almería.

Respecto a las inserciones laborales, se da cuenta de la importancia de los ecuatorianos en los mercados laborales españoles, constituyendo el principal colectivo de trabajadores inmigrantes en varias comunidades autónomas. Sin embargo, y tal vez como muestra del retraso en lo que a movilidad laboral ascendente se refiere, son muy pocos los trabajadores por cuenta propia frente a los asalariados. Por otro lado, el número de afiliados al régimen especial de empleados del hogar y, aunque en menor medida, al agrario, es muy superior al de otros colectivos latinoamericanos, si bien estos puestos parecen constituir más bien una puerta de entrada que una opción duradera.

En definitiva, se trata de tres textos que, leídos en su conjunto, permiten una primera aproximación al colectivo ecuatoriano en España. Hay una serie de características de la emigración ecuatoriana que se repiten a lo largo de todo el documento, como su carácter eminentemente laboral, auspiciado por la situación económica en Ecuador y la demanda de mano de obra para cubrir ciertos nichos laborales en España -especialmente en el servicio doméstico-. Se insiste también en el papel predominante de las mujeres durante los primeros años del ciclo migratorio. Por otra parte, sobre todo en los dos primeros textos, se tratan de buscar las causas y características de la migración ecuatoriana tanto en origen como en destino, dejando patente el carácter transnacional de los flujos migratorios y pasando página de las viejas visiones que tienden a caracterizar la migración como un fenómeno unilateral, configurado únicamente por las cuestiones normativas, laborales o de integración en los contextos de llegada.

Sin embargo, a pesar de tratarse de tres artículos diferenciados y complementarios, no se ha evitado que sigan presentes en el documento algunos de los problemas más habituales con los que se han venido encontrando los estudios sobre migraciones: por una parte, la cuestión de la escasez y la disparidad de las fuentes disponibles y, por otra, la dificultad para encontrar un enfoque teórico capaz de abordar el fenómeno migratorio en su totalidad.

En cuanto a la cuestión de las fuentes, los tres capítulos incluyen consideraciones metodológicas sobre los problemas a los que se ha tenido que hacer frente, durante las investigaciones, como resultado del uso de fuentes estadísticas. A las limitaciones comparativas que conlleva el hecho de que algunas de las fuentes utilizadas no existieran o no contabilizaran a los inmigrantes antes de una u otra fecha, se le suma la invisibilización en algunas de las mismas de ciertos colectivos, como los inmigrantes nacionalizados o en situación irregular y, en el peor de los casos, la disparidad habida entre unas y otras estadísticas.

Por otro lado, las perspectivas teóricas utilizadas se basan, de una u otra manera, en enfoques estructurales fundamentados sobre los factores de atracción y expulsión (push & pull) de la migración y centran la atención fundamentalmente en las presiones ejercidas por las circunstancias económico laborales. Sin pretender negar el carácter laboral de la inmigración ecuatoriana hacia España y habida cuenta que los propios autores dan por cerrado el ciclo migratorio, es preciso preguntarse hasta qué punto la insistencia con una cierta exclusividad en las principales causas de la migración no desdibuja el significado global del fenómeno, tal como se podría llegar a entender con el estudio de su estructuración y perpetuación, realidades en las que las redes sociales de los inmigrantes juegan un papel central. Se hace necesaria la introducción de enfoques reflexivos en el estudio de las migraciones, capaces de abordar la subjetividad interindividual que configura las micro-estructuras de los inmigrantes y que, al fin y al cabo, constituye una explicación tan importante como la que se deriva del análisis cuantitativo de las cues-Page 316tiones macro estructurales. En este sentido, y si bien el primero de los capítulos incluye cuestiones como la percepción de los ecuatorianos en origen sobre España o el tratamiento que la prensa de ambos lados hace de la migración ecuatoriana hacia España, parece necesario complementar las investigaciones sobre migraciones con un mayor acopio de materiales derivados de la puesta en práctica de la investigación cualitativa.