¿Economía colaborativa o fraude a los trabajadores?

Autor:Pablo Olábarri Candela
Páginas:5-7
 
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Artículos Doctrinales Laboral
¿ECONOMÍA COLABORATIVA O FRAUDE A LOS TRABAJADORES?
Los tribunales británicos determinan que los conductores de Uber deben ser considerados
trabajadores
La irrupción y masificación de las nuevas tecnologías ha cambiado la forma de hacer negocios. Así, nos encontramos
como negocios como Amazon en los que el uso de las nuevas tecnologías ha dado alas a un concepto preexistente
como es la compra a domicilio, permitiendo prestar dicho servicio de una manera mucho más eficiente, dando al
usuario un plus de comodidad importante. Pero además, gracias a la existencia de nuevos medios de comunicación,
han aparecido negocios especializados en poner en contacto a los usuarios que demandan un servicio o producto
con aquellos que pueden prestárselo.
Y es que la mejora en las comunicaciones permite sustituir la, en ocasiones muy complicada, logística necesaria
para poner en marcha un negocio u ofrecer un servicio de manera eficaz, hasta el punto de permitir que estos sean
prestados por personas no profesionales. Han surgido así desde páginas de compraventa de objetos usados, a
aplicaciones que permiten localizar a alguien interesado en prestar un determinado servicio. Este fenómeno ha
sido denominado de varias maneras, como por ejemplo “economía colaborativa” o, en los países anglosajones,
“gig economy” o “freelance economy”.
Y ante nuevas formas de hacer negocio, nuevas oportunidades, pero también nuevos problemas. Así, si por un lado
estos negocios generan riqueza, mejoran ciertos servicios al hacerlos más eficientes y accesibles, y crean nuevas
oportunidades de trabajo, lo cierto es que no faltan las voces que apuntan a que esta economía colaborativa tiene
un fuerte impacto sobre los negocios tradicionales contra los que compite, muchas veces aprovechándose de la
posibilidad de evitar los requisitos y controles impuestos a estos.
Son múltiples los ejemplos de estos problemas: por ejemplo, ha sido habitual leer en la prensa española los
problemas generados por la aplicación de alquiler de viviendas Airbnb en Barcelona, en la que se denuncia que
los propietarios de viviendas prefieren alquilarlas a turistas a través de esta y otras aplicaciones similares, lo que
provoca un aumento del precio de los alquileres en la zona, desplazando a la población local hacia otros barrios y
provocando así el declive de esta.
Pues bien, recientemente un tribunal ha tenido la oportunidad de pronunciarse sobre el modelo de negocio de una
de las máximas exponentes de esta nueva forma de negocio: Uber.
Así, el Tribunal de Empleo de Londres dictó el pasado 28 de octubre de 2016 una sentencia en la que analizaba
si la relación que unía a varios conductores o ex conductores de Uber con la filial inglesa de dicha compañía
debía considerarse de trabajo (teniendo por tanto los trabajadores los derechos propios de esta condición, como
puede ser la percepción de un salario mínimo conforme a la legislación inglesa) o si por el contrario debían ser
considerados empresarios independientes, postura defendida por la empresa.
La importancia de la Sentencia queda de manifiesto si tenemos en cuenta que, según esta misma, en Londres hay
actualmente más de 30.000 personas registradas como conductores en la aplicación de Uber, y que no es la única
empresa que utiliza este sistema para prestar sus servicios.
Pablo Olábarri Candela • Abogado

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