Las drogas

Autor:Eduardo Lopez Betancourt
Páginas:383-388
 
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Quisiera retomar algunas menciones que se hicieron en las ponencias anteriores en relación al arraigo; jurídicamente hablando resulta fácil leerlo y entenderlo; los términos para que éste se desarrolle oscilan entre los treinta y sesenta días en caso de duplicidad del término o bien, cuarenta u ochenta días dependiendo el fuero de que se trate; pero el vivirlo, el ir a ver al cliente que entra esposado con las manos atrás, todo vestido de blanco, es cuando uno como abogado piensa, ¡qué denigrante es esa situación!, dado que ni siquiera permiten una comunicación privada entre cliente y abogado; además, al arraigado lo mantienen esposado a la silla e inclusive se nos pregunta que si va a firmar algún documento, para que entonces le suelten sólo la mano con la que lo va a hacer.

Todas estas situaciones resultan sumamente denigrantes, no como abogado, sino como ser humano resultan inaceptables estas actitudes, además uno no puede tener un dialogo con la persona arraigada, ya que se encuentran micrófonos para escuchar toda conversación que se tenga, lo que resulta un impedimento para poder planear una buena defensa; otro punto importante es que para que el abogado pueda ingresar a la casa de arraigo hay que solicitar permiso, por lo regular con un día de anticipación, no es como en los reclusorio que uno ya conoce los horarios en los que puede ingresar a ver al cliente, aquí hay que solicitárselo al Fiscal y al Ministerio Publico.

Es bastante denigrante como abogado tener que defender a personas que se encuentran en esta penosa situación, ante la incompetencia de la investigación de los delitos, ya que primero se detiene y luego se investiga. Es cosa curiosa, ya que esté por fenecer segundo periodo de ampliación de arraigo, por lo regular faltando tres días, es cuando presentan las pruebas de acusación y difícilmente le dan a la defensa acceso a ellas para poderlas debatir, éstos son comentarios que yo

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considero importantes ya que en la medida que sigamos solapando, protegiendo, diciendo que esto es constitucional, estaremos en un Estado en donde las garantías del principio de inocencia no son aplicados a la realidad, simplemente es algo de cuestión política, por lo que considero que “uno es culpable hasta que no demuestre lo contrario”.

También retomando algunas palabras del doctor Eduardo López Betancourt, es muy curioso, pero efectivamente toda la legalización de la droga ya está, ya que uno puede poseer cantidades mínimas para su consumo, pero el problema recae en la posesión y la compra de las drogas y muchas veces nos ha ocurrido que las personas que tienen problemas de naturaleza psicológica, enfocándome en problemas de enfermedades como el trastorno bipolar, que desde hace veinte años ha existido, pero que en México apenas la psiquiatría está descubriendo, delinquen por automatismo, es decir sin darse cuenta, por ejemplo un cleptómano, que toma los objetos sin saber que está haciendo, es algo que no pensó, que no reflexionó; este tipo de calidades de personas son de imputabilidad disminuida y que por...

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