El dolo eventual como forma autónoma de realización subjetiva del tipo

Autor:Juan Oberto Sotomayor Acosta
Páginas:583-597
 
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EL DOLO EVENTUAL COMO FORMA AUTÓNOMA
DE REALIZACIÓN SUBJETIVA DEL TIPO*
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Profesor de la Universidad EAFIT (Colombia)
Dedicado a Perfecto Andrés Ibáñez**
SUMARIO: 1. El contexto. 2. Concepto de dolo: el derecho positivo como punto
obligado de referencia. 3 El dolo eventual: ¿clase de dolo de dolo o fi-
gura autónoma? La distinción entre dolo (directo) y dolo eventual en
el CP. 4. Fundamento del tratamiento diferenciado del dolo eventual.
5. La especialidad del dolo eventual. 6. Epílogo. Bibliografía.
* Este artículo es derivado del proyecto de investigación “Principios y garantías penales:
sectores de riesgo”, dirigido por Miguel Díaz y García-Conlledo (Universidad de León, España),
con financiación del Ministerio de Economía y Competitividad de España (código: MINECO,
DER2016-76715-R) y la cooperación de la Universidad EAFIT (código: 828-000073).
** Nunca olvidaré el primer contacto que tuve con Perfecto Andrés Ibáñez. Transcurría el
año 1993 y yo me encontraba recién vinculado como profesor a la Universidad de Antioquia des-
pués de regresar de mis estudios de doctorado en España. Eran años de mucha convulsión y violen-
cia en Colombia y muy particularmente en Medellín, en plena guerra de los carteles de la droga:
carros-bomba, asesinatos de policías y de ciudadanos inocentes eran pan de cada día. Por esos días
el área penal de la Facultad de Derecho decidió organizar unas jornadas sobre justicia penal y se
requería un ponente extranjero que tratara el tema “Estado de derecho y jurisdicción”, en particu-
lar la independencia judicial, dada la escasez de autores colombianos que hubieran trabajado di-
cha temática. En un curso de doctorado en la Universidad de Salamanca yo ya había leído algunos
artículos de Perfecto Andrés Ibáñez, así como el libro que escribiera con Claudio Movilla sobre el
poder judicial, y no dudé en proponerlo como ponente, lo cual fue aceptado de inmediato por los
demás miembros del área, quedándome a mí el encargo de contactarlo. Lo difícil –pensé– es que
un europeo, que además es magistrado –en ese momento de la Audiencia Provincial de Madrid– se
atreva a venir a Medellín en estos momentos, pero la peor diligencia es la que no se hace. Así que
desde la rectoría de la universidad llamé por teléfono a Madrid (no recuerdo ya si a su despacho de
juez o a su casa), me identifiqué, le dije dónde trabajaba y le transmití la propuesta. De inmediato
–creo que sin pensarlo– me respondió que sí, que vendría encantado. Y así fue…, pese a los repro-
ches y ruegos de amigos y familiares, a quienes, con razón, les parecía extremadamente arriesgado
viajar al Medellín de aquel entonces. El evento fue un éxito y, sobre todo, transcurrió sin contra-
tiempo alguno, para tranquilidad de los organizadores, amigos y parientes del conferencista. La
anécdota refleja muy bien el talante y la personalidad de Perfecto Andrés Ibáñez, el ser humano
más generoso que he podido conocer.

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