La diversidad de los modelos de participación laboral de las mujeres en la UE-27

Autor:Mertxe Larrañaga Sarriegui/Yolanda Jubeto Ruiz/M.ª Luz de la Cal Barredo
Cargo:Economía Aplicada I Universidad del País Vasco/Euskal Herriko Unibertsitatea
Páginas:291-327
RESUMEN

El objetivo de este artículo es relacionar las características de la inserción laboral femenina con su grado de participación en el mercado laboral en los países de la Unión Europea a través de los datos proporcionados por Eurostat. Nos interesa conocer si una mayor participación laboral entre las mujeres va aparejada con un modelo laboral «femenino», esto es, con empleos a tiempo parcial,... (ver resumen completo)

 
ÍNDICE
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0. Introducción

En este trabajo nos proponemos estudiar la actividad laboral femenina en Unión Europea (UE) desde el punto de vista cuantitativo. A partir del análisis de datos, nos preguntamos qué tipo de relaciones pueden establecerse. Por ejemplo si una participación laboral mayor de las mujeres va o no necesariamente de la mano de más empleo a tiempo parcial o temporal, o de más concentración del empleo femenino en determinados sectores o categorías profesionales, o de mayor brecha salarial, etc. O podría ser todo lo contrario, esto es, que cuánto mayor es la participación de las mujeres en el mercado de trabajo, su inserción laboral se parece más a la de los hombres en cuanto al tipo de contrato, ocupaciones, salarios, etc. Nos planteamos en definitiva si puede establecerse dentro de la UE y siempre en base a la información estadística disponible, una tipología de países en relación a los modelos de participación laboral de las mujeres.

Antes de empezar siquiera a consultar los datos somos conscientes de que será prácticamente imposible definir grupos claros de países porque sabemos de antemano que los 27 países que conforman actualmente la UE son países muy diversos desde todos los puntos de vista. La diversidad es manifiesta en relación a indicadores básicos como población, estructura productiva, empleo, etc. Además, la UE-27 engloba a países con una trayectoria muy diferente en cuanto a la participación de las mujeres en el espacio público en general y en el mercado laboral en particular. En un extremo, los países nórdicos, pioneros en la entrada de las mujeres al mercado, siguen siendo referentes en cuanto a igualdad de mujeres y hombres. En el otro se sitúan los países del sur de Europa, países en los que la entrada masiva de las mujeres al mercado es mucho más tardía puesto que no se produjo hasta bien entrada la década de los ochenta del siglo xx aunque es cierto que la progresión laboral de las mujeres ha sido muy rápida. La incorporación a la Unión de países de Europa del Este ha aumentado aún más la diversidad porque se trata además de países con una historia propia y diferenciada de los de Europa occidental y países en los que la participación laboral de las mujeres fue casi plena en la época de planificación centralizada.

La Unión Europea está formada por países de tamaño muy desigual. Los grandes países son Alemania, Francia, Reino Unido, Italia, España y Polonia, todos ellos con una población que supera los 35 millones de habitantes. En la actualidad, en estos seis grandes países se concentra el 70% de la población de la

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UE-27. En el extremo opuesto, Malta, Luxemburgo, Chipre, Estonia, Eslovenia y Letonia tienen una población inferior a los tres millones de habitantes. En las clasificaciones de países que hagamos a lo largo de esta comunicación intentaremos hacer una mención especial a aquellos que tienen una mayor importancia demográfica. La concentración productiva en pocos países es aún mayor que la demográfica porque los seis grandes producen el 80,7% del Producto Interior Bruto (PIB) de la UE-27. Así pues, en los restantes 21 países se concentra el 30% de la población y el 19,3% del PIB de la Unión.

La renta per cápita1, indicador habitualmente utilizado en economía para medir el nivel de vida y de bienestar, arroja asimismo resultados muy diversos para una Unión que a la vista de esta información, no parece estar muy cohesionada a nivel social. Los países que en 2010 tienen una renta per cápita superior a la media de la UE-27 son Bélgica. Dinamarca, Alemania, Irlanda, Francia, Italia, Holanda, Austria, Finlandia, Suecia, Reino Unido y, por supuesto, Luxemburgo cuya renta per cápita es, por ejemplo, un 162% superior a la alemana2. Destacamos asimismo el hecho de que la mayoría de los países del Este de Europa tienen una renta media claramente inferior a la media de la Unión.

Además tenemos que tener en cuenta que, a pesar de constituir una unión económica, esta unión dista mucho de ser real. De hecho, esta «desunión» real es una de las grandes evidencias que ha puesto sobre la mesa la Eurocrisis que ha estallado en 2010. Evidentemente, la estructura productiva y la estructura laboral son muy diferentes pero también lo son las políticas familiares o las de empleo. Todo ello derivará necesariamente en unos mercados laborales diferentes y también en una desigual participación laboral de las mujeres.

Pensamos que este trabajo también nos podrá clarificar si algunos mitos siguen vigentes o la realidad es más complicada de la que a menudo presuponemos desde la lejanía. Nos referimos al caso de los países nórdicos, referentes clásicos en temas de igualdad, a la dualidad Norte-Sur o a la homogeneidad de los antiguos países de planificación centralizada. Nos planteamos por ejemplo estas preguntas: ¿siguen siendo los países del Norte de Europa referente para el resto de países en materia de igualdad? ¿existe una dicotomía clara entre los países del norte y los del sur de Europa? ¿existen similitudes entre los países que han compartido décadas de pertenencia al segundo mundo a lo largo del siglo xx?

La principal fuente de información es el Instituto Europeo de Estadística/ Eurostat y concretamente los datos de la Encuesta de Fuerzas de Trabajo (EFT)

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referidos a actividad laboral, paro, empleo, tipos de contratos y de jornadas, sectores de actividad, profesión y salarios. La fuente de todas las tablas y gráficos3 que presentamos es, pues, Eurostat. La información disponible para abordar las diferentes cuestiones que tratamos no es siempre uniforme y, por tanto, también el análisis será desigual. El espacio geográfico de referencia son los países que integran la UE-27 si bien en algunos casos nos limitaremos a presentar datos medios del conjunto de la UE. Los datos que hemos seleccionado son los últimos disponibles en la base de datos de Eurostat y la mayoría corresponden al año 2010. Así pues los datos recogen ya el efecto de la Gran Recesión que estalló en Estados Unidos en 2007 y que derivó a finales de 2008 en una Gran Crisis de Empleo en Europa. Sin embargo, las estadísticas de 2010 no recogen todavía los efectos que la primera Gran Eurocrisis, que estalló precisamente en el primer semestre de 2010, ha podido tener en el mercado laboral europeo. De todas maneras, pensamos que el mayor impacto sobre el empleo se ha producido hasta ahora por el contagio de la crisis made in USA aunque es evidente que la crisis made in Europe ha servido, si no tanto para agravar la maltrecha situación del empleo, sí para retrasar su recuperación.

Hemos estructurado el artículo de la siguiente manera. En el primer apartado analizamos los principales datos relacionados con la actividad laboral y el empleo. En el segundo, nos centramos en el análisis de indicadores claves de precariedad laboral. A continuación estudiamos la segregación ocupacio-nal donde abordamos tanto la segregación horizontal como la vertical. En el último apartado nos ocupamos de las desigualdades salariales entre mujeres y hombres que es, en la actualidad, una cuestión clave en el análisis del mercado laboral desde un enfoque de género. Cerramos el artículo con unas conclusiones en las que sintetizamos las principales claves del análisis.

1. Actividad laboral y empleo

De manera muy general podemos decir que la participación laboral de las mujeres europeas ha sufrido importantes cambios y estos cambios han traído también transformaciones importantes en el modelo familiar. En las últimas décadas, en todos los países de la UE se ha pasado de un modelo tradicional de «hombre ganador de pan»4 y «mujer ama de casa» (denominado también modelo sustentador masculino/esposa dependiente o modelo male breadwinner/female

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housekeeper) a un modelo de mayor diversidad en el que la mayoría parece responder a este esquema: hombres ocupados en el mercado a jornada completa a lo largo de toda la vida adulta y mujeres que participan también en el mercado pero que siguen asumiendo la responsabilidad de los trabajos en la familia. En este cambio han incidido muchos factores como la importancia creciente del principio de igualdad de mujeres y hombres y la creación de empleos en el sector servicios sin olvidar el aumento en el nivel de educación de las mujeres.

Existen diferentes estudios en los que se habla de modelos de participación laboral de las mujeres en Europa. Eso sí, prácticamente todos los estudios se refieren a países de Europa occidental y no hacen ninguna referencia a los antiguos países del bloque socialista. Uno ellos distingue por ejemplo cuatro modelos o patrones de participación laboral (Moreno y Cebrián, 2006)5:

— El modelo nórdico: en países como Suecia, Finlandia y Dinamarca, el papel de «sustentador principal» es compartido por mujeres y hombres. La participación laboral de las mujeres es continua y es prácticamente a tiempo completo durante toda la vida laboral.

— El modelo de «sustentador principal modificado», como el caso de Francia, en el que algunas mujeres abandonan el mercado cuando tienen hijos e hijas pero la mayoría continua trabajando a tiempo completo o reduciendo muy poco su jornada laboral.

— El «modelo mediterráneo» de Italia o España en los que parece que la alternativa para las mujeres es, o bien dejar el trabajo remunerado para dedicarse a la familia o continuar la actividad laboral a tiempo completo.

— El modelo de «empleo a tiempo parcial maternal» en el que la mayoría de las mujeres compatibilizan empleo y familia por medio del empleo a tiempo parcial. Es lo que ocurre, por ejemplo, en Holanda, Reino Unido y Alemania.

Lo que está claro es que aunque las mujeres han ido entrando al empleo, esta incorporación no se ha producido en igualdad de condiciones con los hombres. Detrás...

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