Dibujar el futuro del arquitecto a través de la construcción de experiencias

Autor:Roser Martínez Ramos e Iruela - Juan Francisco García Nofuentes
Páginas:67-85
 
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ROSER MARTÍNEZ RAMOS E IRUELA103

JUAN FRANCISCO GARCÍA NOFUENTES104

RESUMEN: El sector de la arquitectura, cada vez más complejo, y la rápida evolución del mismo hace imprescindible la puesta al día de los profesionales de la arquitectura. La identidad social del arquitecto, en plena evolución, poco tiene que ver con aquellos aventajados que en los siglos XV y XVI, se servían del arte de la perspectiva. La escasez de maestros que dominaban este arte y el de la estereotomía y geometría en la ejecución de sus obras de arquitectura hizo de aquellos, profesionales respetados y demandados durante el período renacentista. Sin embargo, las tecnologías emergentes actuales no son «geometría» o «método de perspectiva» sino «Big Data», «internet de las personas», «internet de las cosas» o «inteligencia artificial». En el contexto de la situación actual del mercado laboral para los arquitectos, y en el marco de laactividad desarrollada dentro del Proyecto de Innovación Docente 16-32 «Laboratorio de promoción al empleo para egresados universitarios» para alumnos de los cursos 2015-2018 del Máster Habilitante en Arquitectura de la UGR, se aportan los resultados y conclusiones sobre la transferencia de experiencias de diferentes profesionales en un imprescindible proceso acercamiento de la profesión -las profesiones- a las escuelas.

Cuestiones preliminares El contexto de una experiencia

El pinchazo de la burbuja inmobiliaria puso al mundo vinculado con la economía de la construcción los pies en el suelo. Hacia el año 2000 el sector de la vivienda comienza a crecer desmesuradamente. Los precios subían entorno al 17% anual con una inflación muy reducida, lo que implicaba un elevado crecimiento en términos reales. Cada año se daba comienzo a una media de unas 600.000 viviendas llegando al récord de 762.540 en 2006, cómputo global mucho mayor que el de las iniciadas en Alemania, Italia, Francia y Reino Unido juntas, según datos del Ministerio de Fomento. Por otro lado, se ofrecía por las entidades bancarias un

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crédito barato y fácilmente accesible a cualquier posible comprador. Se había generado así una burbuja de consecuencias inimaginables, una crisis de sobreendeudamiento desorbitado. En el punto de máximo apogeo, en 2007, un año después de la puesta en vigor del Código Técnico de la Edificación105, del total del crédito, el 60% se concentraba en la construcción, compra y venta de viviendas, alcanzando el billón de euros -o el 100% del PIB-, según datos de José García Montalvo106. Unos años después la situación se convirtió en insostenible poniéndose fin al que se denominara «milagro económico español»107.

Por otro lado durante estos diez últimos años el ámbito del ejercicio profesional del arquitecto se ha caracterizado, entre otras cosas, por los importantes cambios legislativos que han afectado a la profesión y que entre otros efectos han sido responsables de desdibujar la distribución de competencias entre arquitectos, arquitectos técnicos e ingenieros. Así la profesión se ha visto inmersa en una triple crisis: económica, profesional e institucional.

Por un lado la crisis económica ha supuesto la recesión más importante de la historia de la profesión, comportando situaciones dramáticas para todos: pérdida del lugar de trabajo, cierre de despachos profesionales, en un contexto de raíces financieras muy lejos del alcance y responsabilidad del propio profesional de la arquitectura.

La crisis profesional, responsabilidad directa del colectivo de los arquitectos, se ha visto inmersa en todos aquellos cambios que, pendientes, de algún modo se han visto acelerados por tal crisis; la especialización, la regularización laboral de los despachos, la emergencia de sociedades profesionales y del trabajo en red, las nuevas oportunidades laborales, la sostenibilidad y la rehabilitación, no han sido tratados con la necesaria lucidez y eficacia.

Nuevas formas de ejercicio profesional emergentes en nuevos contextos de especialización, sociedades profesionales y redes de trabajo colaborativo, comienzan a despertar conviviendo con la hasta ahora más habitual fórmula del ejercicio profesional con el mantenimiento del ejercicio liberal. Lugares de trabajo insospechados hasta ahora, comienzan a aparecer en el escenario. Y una nueva socialización de la profesión, resulta ineludible.

Y la crisis institucional y legal, que ha afectado a las instituciones profesionales, los colegios, pero también a todos los profesionales. La hiperregulación, el proceso de Bolonia, la denominada directiva Bolquestein para establecer la libre prestación de servicios en el conjunto de la Unión Europea, etc. ha obligado al colectivo a digerir todos estos cambios con casi nula capacidad de reacción.

Refiriéndonos al aspecto regulador técnico, la normativa del Código Técnico de la Edificación (CTE), establecida tras su aprobación en 2006, ha dado lugar a preocupantes detecciones de incoherencias y dificultad de aplicabilidad que han derivado, a su vez, en un constante esfuerzo, por parte de los colegios profesionales, en desarrollar herramientas y posibilitar una formación continua para facilitar su cumplimiento por parte de los arquitectos, así como dar traslado a los responsables políticos para, de forma paulatina, revisar en consecuencia tanto contenidos como el propio desarrollo de la ley en muchos de sus documentos básicos.

En cuanto a la Proceso de Bolonia, después de un largo periodo de reivindicación y negociación con el Ministerio de Educación, se logró de alguna manera equipararla titulación a la de los médicos y las ingenierías, con la categoría de máster y 360 créditos para el título

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habilitante con el que ejercer como arquitecto. Este ha sido uno de los temas que ha consumido mayores esfuerzos en el pasado reciente. Ha llegado el momento de impulsar un Foro de la Arquitectura Española, de forma conjunta con las Escuelas de Arquitectura y otras entidades, con la finalidad de acercar posturas y compartir estrategias comunes que, apostando por la calidad, redunden en una mejora y ayuda mutuas. Las Escuelas tienen también una tarea muy difícil y muy importante, decisiva, para la arquitectura y la profesión.

La profesión de arquitecto, parece que va adaptándose a los nuevos modos de ejercicio (las sociedades profesionales y los trabajadores por cuenta ajena) y a nuevos encargos o retos profesionales de nueva generación, hasta hoy poco conocidos y que están creando nuevas oportunidades. Se está caminando hacia una nueva socialización de la arquitectura y de la profesión. En cualquier caso se antoja imprescindible que las novedades legislativas, en los últimos tiempos de producción compulsiva, deberían dar paso a un período jurídicamente más tranquilo en el que poder reorganizar la actividad profesional.

Hasta la fecha España ha contado con una formación de calidad que ha capacitado al arquitecto adecuadamente para su ejercicio profesional, no sólo en nuestro país, sino también fuera de él, como demuestra el reconocimiento internacional de la arquitectura española. Es impresionante comprobar cómo un significativo porcentaje de recién egresados de la E.T.S. de Arquitectura están triunfando en estudios internacionales de prestigio en oficinas de París o Londres con arquitectos reconocidos como Norman Foster, KenzoKuma o Domique Perrault, desarrollando trabajos de responsabilidad en la industria vinculada con materiales de construcción, mobiliario o en tareas de gestión en licitación de obras o abriéndose paso con pequeñas sociedades autónomas. No obstante tenemos que afrontar retos muy importantes si queremos adecuar nuestra formación y nuestro trabajo para dar respuesta a las cambiantes demandas de la sociedad actual. Para ello y además de la formación de calidad, es conveniente reforzar la base empresarial de nuestros despachos, buscando una mayor capacitación empresarial de las oficinas de arquitectura que permita ofrecer servicios de arquitectura modernos, con mayor calidad, innovación y competitividad.

No hay ciudad sin «profesiones»108

Los tres elementos que definen, estructuran y constituyen el hecho profesional, son: (i) la Formación Profesional Continua o DPC (desarrollo profesional continuo según lenguaje de la Directiva Europea) que garantiza un conocimiento experto permanentemente actualizado; (ii) el cumplimiento y el compromiso ético que representan los «Códigos Deontológicos»; en nuestro caso, el Código Deontológico de los Arquitectos, y finalmente (iii) el «Acto Profesional»; un acto experto y ético, independiente, facultativo. El acto profesional se distingue por su naturaleza del acto administrativo o del acto de comercio. Es un acto personal, de apoderamiento, de responsabilidad y creatividad. Es pues un acto productivo en el mejor sentido de la palabra.

En España hay 40 profesiones más o menos reguladas, colegiadas. El mapa de las profesiones europeas es mucho más amplio, hasta alcanzar más de 500. Sin embargo, las profesiones reguladas, tituladas y colegiadas son muchas menos.

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Salud, habitabilidad, seguridad jurídica, formación y sostenibilidad económica/ambiental son misiones claras, perentorias, no prescindibles para el estado del bienestar, para el proyecto urbano y para el proyecto europeo. Susceptibles pues de generar profesión. Y no al revés. Primero es la misión. Sin misión clara, no hay profesión. Le sigue el compromiso especializado de un grupo de personas expertas (Hipócrates) con «la tecné y la antropoié». Así nace una profesión.

No hay pues ciudad, sin esas cinco misiones. No hay profesiones pues, sin estas cinco misiones. También podemos girar el argumento y analizar su envés. No hay salud sin las profesiones...

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