Diálogo social para el gobierno de la crisis después del estado de alarma

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La crisis económica que se abre tras el final de la crisis sanitaria del Covid-19 es
pavorosa y va a afectar a toda Europa y a América de manera muy importante.
Las caídas del PIB en cada país van a ser muy fuertes, y las respuestas europeas,
todavía embrionarias, deben seguir una lógica diferente de la que se impuso en
la crisis financiera y de la deuda soberana del 2010-2012, que por el momento se
reduce a una “condicionalidad suave” tanto en lo que se refiere al Mecanismo
Europeo de Estabilidad (MEDE), como al Fondo de Ayudas al Desempleo (SURE)
o el Banco Europeo de Inversiones (BEI). Pero por el momento, la respuesta a la
crisis se está llevando a cabo a través de los Estados nacionales, cuyas disposicio-
nes han sido fundamentales para marcar no solo la respuesta a la crisis sanitaria
y la protección y prevención de la salud de los ciudadanos y ciudadanas de cada
país, sino también las líneas de la actividad económica posible, garantizar los
servicios esenciales para la población y asegurar el mantenimiento del empleo
pese a la paralización de una buena parte de las actividades productivas durante
la crisis provocada por la pandemia.
Ya casi estabilizada la crisis sanitaria, la preocupación central del Gobierno, las
fuerzas políticas y los agentes económicos y sociales es la de afrontar el esce-
nario post-pandemia en medio de una brutal crisis económica. Se ha afirmado
con razón que resulta inexcusable un Pacto de Estado, y se ha traído a colación
la imagen de unos “nuevos Pactos de la Moncloa”, siempre polémica en un
contexto político en el que el pluralismo de las fuerzas que apoyan al Gobierno
se confronta a una oposición brutal de las fuerzas de derecha y ultraderecha
que insisten en la deslegitimación total del mismo y de una buena parte de las
medidas adoptadas durante el estado de alarma. La idea de una “reconstrucción
nacional” está planteada, pero por el momento se ha confiado a una Comisión
Parlamentaria y no a un acuerdo entre fuerzas políticas, y cuyo recorrido por el
momento es extremadamente limitado.
Por eso es muy significativo que, de una manera más modesta y con un alcance
más limitado, se haya obtenido un acuerdo entre los sindicatos más represen-
tativos, las asociaciones empresariales y el Gobierno a través del Ministerio
de Trabajo, para la regulación de los instrumentos de empleo en el período de
transición que seguirá a la finalización del estado de alarma. El 11 de mayo se
firmó, con toda la pompa que requería la circunstancia, el Acuerdo Social para
DIÁLOGO SOCIAL PARA EL GOBIERNO DE LA CRISIS
DESPUÉS DEL ESTADO DE ALARMA
EDITORIAL

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