El derecho penal

Autor:Steven Shavell
Cargo del Autor:Director John M. Olin Center for Law, Economics & Business
Páginas:603-634
 
ÍNDICE
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La mayoría de los ordenamientos jurídicos reservan un ámbito del derecho al Derecho penal, es decir, tipifican ciertos actos como criminales y los castigan de una manera especial. Este es el objeto del presente capítulo, que se fundamenta en los capítulos 20 a 23.

1. Definición del derecho penal
1. Ámbito del derecho penal

Aunque no existe una definición simple y general de los delitos o actos cri-minales, las siguientes categorías de los mismos contribuirán a describir el ámbito del derecho penal.

(a) Actos realizados con la pretensión de causar un daño sustancial. La principal categoría de delitos está constituida por aquellos actos en los que un individuo tiene la intención de causar un daño significativo. Por ejemplo, el asesinato, la violación, el robo, la falsificación y la traición son considerados delitos. Téngase en cuenta que normalmente la persona que lleva a cabo estos actos criminales quiere que el daño tenga lugar: el objetivo del asesino es, por lo general, matar a su víctima, el del violador, violar, y el del ladrón, apropiarse

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de lo que no es suyo.1Aunque el daño no llegue a ocasionarse en la práctica, el acto es normalmente catalogado, tipificado, como delito; por tanto, si una per-sona comete una tentativa de asesinato, o violación, o robo, pero no tiene éxito, aun así su acto es delictivo. En consecuencia, si el daño no se comete con intención, dolosamente, incluso si tal daño se produce como resultado de un acto, dicho acto no se considera, por lo general, un acto criminal. Por lo tanto, si una persona dispara su arma mientras caza y golpea a otro cazador cuya presencia no tenía motivo para advertir, su acto no sería delictivo; o si este mismo individuo toma una maleta que es de otra persona, pero que pensaba que era suya, no constituiría robo, porque no tenía la intención de coger algo que no era suyo. Además, si sólo se pretende ocasionar un daño muy pequeño, no suele ser considerado el acto criminal. Por lo tanto, si una persona molesta deliberadamente a otra, por ejemplo, hablando en voz alta, su acto no será penal a pesar de que su propósito pueda haber sido causar molestias.2(b) Actos que se ocultan, incluso aunque no se haya pretendido causar un daño sustancial. Otra categoría de actos que a menudo se considera delito es un acto que es dañino o potencialmente dañino, y en relación con el cual el que lo ha cometido ha intentado ocultar o evadir su responsabilidad. Por ejemplo, si una persona huye de la escena del accidente, su acto a menudo se considerará delictivo, o si una empresa encubre que ha violado la legislación relativa a la seguridad, dicha actuación suele tipificarse como delito. Esta constituye una categoría de delito diferente de la descrita en el párrafo anterior, debido a que el acto que se oculta no tiene por qué ser deliberado, ni que haber creado un riesgo sustancial o haber causado un daño sustancial para que se aprecie la responsabilidad penal.

(c) Otros determinados actos. Además, hay diversos actos específicos que se tipifican como delitos incluso si no se ha producido aún un daño sustancial a pesar de que tampoco concurran necesariamente problemas de ocultamiento o de evasión. Caen dentro de esta categoría de delitos, por ejemplo, servir alcohol a menores y el exceso de velocidad.

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1.2. Las sanciones penales

Cuando un acto es delictivo, las sanciones que se aplican pueden incluir penas de prisión, otras sanciones no monetarias, multas y sanciones sociales asociadas al estigma de ser catalogado como un delincuente.

(a) Prisión y otras restricciones de la libertad. La privación de libertad es una sanción única, solo propia del ordenamiento penal, al igual que algunas otras restricciones a la libertad, como el arresto domiciliario con vigilancia electrónica, la libertad condicional, o los servicios a la comunidad.3Tales sanciones suelen imponerse para los actos de la categoría principal de delitos, (a), y en ocasiones para los de la segunda categoría, (b), pero, por lo general, no en el caso de los delitos de la tercera categoría, la (c).

(b) Otras sanciones no monetarias. Además de las restricciones a la libertad, hay sanciones tales como latigazos, amputación de miembros, destierro, y pena de muerte. Hoy en día, el uso de algunos de estos castigos se restringe o es inexistente en muchos países occidentales aunque en el pasado estaban muy extendidos, y aún hoy se emplean simultáneamente en muchas áreas del mundo en uno u otro, sobre todo para los actos que constituyen el área principal de delitos.4Una forma adicional de sanción no monetaria la constituye el castigo destinado principalmente a ocasionar vergüenza o humillación; ejemplos históricos incluyen el cepo en el que se retenía y exhibía al reo en la plaza pública, y hoy vemos prácticas tales como la publicación del nombre de un delincuente en un periódico o la obligación de poner un letrero en su propiedad o una pegatina en su automóvil.5(c) Las sanciones monetarias. Los delitos también pueden tener como consecuencia multas penales. A veces se impnen multas para los delitos principales, si bien no como única sanción para los mismos, mientras que pueden ser la única sanción para los actos de la segunda categoría, (b), y suelen ser la única san-ción para los actos de la tercera categoría, (c). Las multas penales difieren de las sanciones civiles, tales como las multas de responsabilidad civil y las sanciones civiles, en dos aspectos que, por lo general, las hacen más eficaces. En primer

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lugar, los individuos generalmente no pueden adquirir seguros de responsabilidad civil contra multas penales, a pesar de que sí se puede y, de hecho, se suele comprar la cobertura de los seguros contra las sanciones civiles.6En segundo lugar, los sujetos no pueden deducirse las multas penales como gastos de sus negocios y con ello reducir sus impuestos sobre la renta por ese concepto.7

(d) La estigmatización y las penas de reputación. Cuando una persona es culpable de un delito, suele ser catalogado socialmente como un delincuente. A veces, sin embargo, un criminal condenado puede ocultar su pasado, y puede resultar difícil para los demás determinar dicha condición pasada. Ocasionalmente se llevan a cabo medidas para catalogar a los individuos con antecedentes penales. Históricamente, se llevó a cabo, entre otras formas, mediante la marca de los individuos.8Los efectos de esta estigmatización son, entre otros, la vergüenza y la humillación, así como una sanción monetaria implícita en la medida en que se compromete la capacidad del individuo para ganarse la vida.9

2. Justificación del derecho penal
2.1. La cuestión a abordar

Una vez definido el Derecho penal, la pregunta que se suscita es ¿por qué existe? Es decir, ¿por qué la sociedad desea definir un cierto conjunto de actos como pertenecientes a una rúbrica especial, la del Derecho penal, y luego emplear la privación de libertad y otras sanciones como castigo por la comisión de estos actos?

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2.2. Un esbozo de respuesta

La respuesta es sencilla en esencia: la sociedad requiere del derecho penal con el fin de limitar ciertos comportamientos que de otra manera no podrían ser adecuadamente controlados. Específicamente, sugeriremos que los actos que constituyen el núcleo principal de delitos –los actos destinados a hacer daño un sustancial, la categoría (a)– no pueden desincentivarse de modo adecuado exclusivamente a través de sanciones monetarias, por lo que deviene socialmente deseable una sanción adicional de prisión (y/o otras penas graves) como un elemento de disuasión y también como un medio para prevenir la futura comisión de actos indeseables por medio de la incapacitación. Trataremos de explicar de manera similar que los actos pertenecientes a los otros dos ámbitos de delitos – los actos que se ocultan, de la categoría (b), y ciertos actos adicionales, los de la categoría (c)– necesitan criminalizarse con el objetivo de disuadirlos adecuada-mente. Al final de esta sección, comentaremos la relación entre esta tesis con la afirmación de que el objetivo del derecho penal es castigar los actos que revisten especiales cualidades morales.

2.3. Los actos pertenecientes a la categoría principal de delitos se verían insuficientemente disuadidos mediante sanciones...

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