El derecho a la intimidad

Autor:Lluís de Carreras Serra
Cargo del Autor:Profesor asociado de Derecho de la Información. Universitat Oberta de Catalunya (UOC)
RESUMEN

1. Antecedentes del derecho a la intimidad. 2. Concepto de derecho a la intimidad. 2.1. Intimidad personal. 2.2. Intimidad familiar. 2.3. Derecho a la intimidad y derecho a la propia imagen. 3. Formas de intromisión en la intimidad. 3.1. Regulación legal. 3.2. Notas características. 4. Singularidades específicas de la intimidad. 4.1. La intimidad del propio cuerpo. 4.2. Los derechos de la... (ver resumen completo)

 
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1. Antecedentes del derecho a la intimidad

El derecho a la intimidad se entendía inicialmente como el derecho a disfrutar de la privacidad del propio domicilio o al secreto de la correspondencia privada que mantenía el individuo. The right to privacy,1 según la terminología inglesa; diritto alla riservatezza, según la italiana. La propiedad privada ha de poder disfrutarse en la intimidad, sin intromisiones.

El art. 18 CE garantiza en su apartado primero el derecho a la intimidad personal y familiar, cuya protección se desarrolla en la LOPC y que pasamos a estudiar. En el apartado 4 del mismo artículo se establece que "la ley limitará el uso de la informática para garantizar el honor y la intimidad personal y familiar de los ciudadanos y el pleno ejercicio de sus derechos" a lo que haremos referencia más adelante cuando relacionemos la privacidad con la informática.

2. Concepto de derecho a la intimidad

Como en el caso del honor, el concepto de intimidad es doctrinal. La LOPC no lo define por tratarse de un concepto cambiante, según los criterios sociales de un lugar o de una época determinada. El libre desarrollo de la personalidad (reconocido en el artículo 10.1 CE como fundamento del orden político y de la paz social) sólo es posible en la vida de relación social y de la comunicación interpersonal.

2.1. Intimidad personal

El concepto que la sociedad tenga de una persona -que afecta a su autoestima- y la necesidad de que cada uno tenga un reducto íntimo o un círculo propio de relaciones que no ha de ser perturbado por la ingerencia de los demás, es el presupuesto indispensable de una vida social digna. Como reconoce nuestro TC:

"El derecho a la intimidad personal consagrado en el artículo 18.1 aparece configurado como un derecho fundamental, estrictamente vinculado a la propia personalidad y que deriva, sin duda, de la dignidad de la persona humana que el art. 10.1 reconoce. Entrañando la intimidad personal constitucionalmente garantizada la existencia de un ámbito propio y reservado frente a la acción y el conocimiento de los demás, necesario -según las pautas de nuestra cultura- para mantener una calidad mínima de vida humana." (SSTC 231/88 y 57/94, entre muchas otras)

Para Herrero-Tejedor (1994, pág. 85) "existe una clara relación entre los ataques al secreto de la vida privada y los atentados a su libertad. Una vida privada que es objeto de investigaciones y divulgaciones no es verdaderamente libre: se encuentra trabada por el conocimiento que de ella adquiere la autoridad pública o los particulares. Una correspondencia cuyo secreto está expuesto a ser violado no permite a sus sujetos la libre expresión de sus pensamientos y sentimientos. Pesa todavía más la violación del secreto de la vida privada por la autoridad pública: cuando ésta adquiere conocimiento de ciertos elementos de la intimidad, tales como las opiniones políticas o religiosas, los ciudadanos pueden legítimamente temer discriminaciones injustas".

Marc Carrillo (1987, págs. 58) define la intimidad desde la doble vertiente de defensa de la esfera de la persona (status negativo) y de derecho de control sobre las informaciones que le afecten (status positivo). En concreto, la intimidad la define como: "el derecho del ciudadano no sólo a reservarse una esfera de la vida propia como secreta e intangible a los demás, sino también a ostentar la capacidad para evitar su manipulación o instrumentalización [...]. Actualmente, la intimidad más que un derecho a no ser molestado (que persiste) es un derecho de participación y control de las informaciones que afecten a la persona y sobre los que el interesado está legitimado para incidir en la forma y contenido de su divulgación, ámbito éste en el que se suelen producir un gran porcentaje de las intromisiones ilegítimas".

La revolución tecnológica ha ampliado considerablemente, en los últimos años, las posibilidades de intromisión en la vida privada de las personas. Las técnicas de grabación de conversaciones personales, en la intimidad de reductos cerrados a través del teléfono; las técnicas de captación de imágenes (fotográficas, cinematográficas o en vídeo); las técnicas de reproducción y transmisión de datos a través de los sistemas informáticos, que pueden afectar a campos tan íntimos que van desde los datos biológicos o de salud del individuo hasta el secreto bancario; es decir, la complejidad de la vida social y los soportes tecnológicos obligan a los poderes públicos a extremar las medidas de protección de la vida privada de las personas.

"[...] tienen como finalidad principal el respeto a un ámbito de vida privada, personal y familiar, que debe quedar excluido del conocimiento ajeno y de las intromisiones de los demás, salvo autorización del interesado. Lo ocurrido es que el avance de la tecnología actual y del desarrollo de los medios de comunicación de masas ha obligado a extender esta protección más allá del aseguramiento del domicilio como espacio físico en que normalmente se desenvuelve la intimidad, y del respeto a la correspondencia que es o puede ser medio de conocimiento de aspectos de vida privada." (STC 110/84)

2.2. Intimidad familiar

El art. 18.1 CE garantiza también la intimidad familiar, extendiendo así el ámbito del derecho más allá de la persona. Aunque legalmente no se ha determinado, por familia debería entenderse:

- la que se constituye por vínculos de consanguinidad o afinidad, pero también a

- las modernas formas de convivencia reconocidas por la ley, que no se centran en el vínculo matrimonial.

Es evidente que la intromisión en la intimidad de una persona puede desvelar cuestiones íntimas que inciden no sólo en quien las sufre, sino también en personas de su entorno familiar que se encuentran perjudicadas en el desarrollo de su vida social. Como dice la STC 231/88: "ciertos eventos que puedan ocurrir a padres, cónyuges o hijos tienen normalmente, y dentro de las pautas culturales de nuestra sociedad, tal trascendencia para el individuo, que su indebida publicidad o difusión incide directamente en la propia esfera de su personalidad. Por lo que existe al respecto un derecho -propio, y no ajeno- a la intimidad, constitucionalmente protegido".

En la STC 231/88 (sobre la vulneración de la intimidad del torero Paquirri), se declara que su viuda Isabel Pantoja ha sufrido una intromisión en su derecho a la intimidad con motivo de la comercialización en vídeo de las imágenes de la muerte del torero en la enfermería de la plaza de toros. El TC no aborda el caso desde la perspectiva de una reclamación de los herederos de Paquirri por intromisión en la intimidad del torero, sino que declara que se ha producido intromisión en la intimidad de su viuda, por su vinculación familiar:

"El derecho a la intimidad personal y familiar se extiende no sólo a aspectos de la vida propia y personal, sino también a determinados aspectos de la vida de otras personas con las que se guarde una especial y estrecha vinculación, como es la familiar, aspectos que, por la relación o vínculo existente con ellas, inciden en la propia esfera de la personalidad de individuo que los derechos del artículo 18.1 protegen." ( STC 231/88)

2.3. Derecho a la intimidad y derecho a la propia imagen

En algunas ocasiones, el concepto de intimidad aparece muy conectado con el derecho a la propia imagen (imagen gráfica de las personas), considerada ésta como parte de su intimidad. Sin embargo, la jurisprudencia constitucional deslinda perceptiblemente ambos derechos como derechos autónomos y distintos, como se definen en el art. 18.1 CE.

Las vulneraciones a la intimidad son intromisiones en la vida privada de las personas que revelan aspectos que deben quedar reservados al ámbito de privacidad a que todo el mundo tiene derecho. En cambio, el derecho a la propia imagen es independiente de la lesión a la vida íntima de las personas, y su objetivo es salvaguardar en un ámbito propio y reservado, aunque no íntimo, los rasgos físicos de una persona frente a la acción y el conocimiento de los demás.

"[...] dado el carácter autónomo de los derechos garantizados en el art. 18.1 CE, mediante la captación y reproducción de una imagen pueden lesionarse al mismo tiempo el derecho a la intimidad y el derecho a la propia imagen, lo que ocurriría en los casos en los que la imagen difundida, además de mostrar los rasgos físicos que permiten la identificación de una persona determinada, revelara aspectos de su vida privada y familiar que se han querido reservar del público conocimiento. En tales supuestos la apreciación de la vulneración del derecho a la imagen no impedirá, en su caso, la apreciación de las eventuales lesiones al derecho a la intimidad que se hayan podido causar, pues, desde la perspectiva constitucional, el desvalor de la acción no es el mismo cuando los hechos realizados sólo pueden considerarse lesivos del derecho a la imagen que cuando, además, a través de la imagen pueda vulnerarse también el derecho a la intimidad." (STC 156/2001, FJ 3)

La STC 83/2002) da por sentado lo anterior y recuerda la reiterada doctrina del Tribunal (por todas, la STC 115/2000, de 10 de mayo, FJ 4, con cita de las SSTC 134/1999, de 15 de julio; 73/1982, de 2 de diciembre; 110/1984, de 26 de noviembre; 231/1988, de 2 de diciembre; 197/1991, de 17 de octubre; 143/ 1994, de 9 de mayo, y 151/1997, de 29 de septiembre) y dice que:

- "El derecho fundamental a la intimidad reconocido por el art. 18.1 CE tiene por objeto garantizar al individuo un ámbito reservado de su vida, vinculado con el respeto de su dignidad como persona (art. 10.1 CE), frente a la acción y el conocimiento de los demás, sean éstos poderes públicos o simples particulares.

- El derecho a la intimidad atribuye a su titular el poder de resguardar ese ámbito reservado, no sólo personal sino también familiar (SSTC 231/1988, de 2 de diciembre, y...

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