Delimitación conceptual relativa a la presencia privada en el marco estatal de la defensa

Autor:Francisco Laguna Sanquirico
Cargo del Autor:General de Brigada de Infantería
Páginas:37-61
RESUMEN

I. Introducción. 1. Apuntes de historia. 2. Los convenios Internacionales sobre la guerra. II. Misiones de los ejércitos y nuevos planteamientos. III. La participación civil en la defensa. Externalización y privatización. IV. Aparición de empresas civiles especializadas. V. La participación en el combate. VI. El sector privado en las Fuerzas Armadas Españolas.

 
ÍNDICE
EXTRACTO GRATUITO

Page 37

I Introducción

Para plantear el tema de esta ponencia, que en último término, es el de el incremento de la intervención de "mercenarios" en los conflictos bélicos que en las últimas décadas han estallado en diferentes partes del mundo, es necesario fundamentar el sentido y alcance de la participación de civiles en las Fuerzas Armadas, ya que lo que se está denominando "privatización de la Defensa" es un caso particular y extremo de esta participación. Por este motivo conviene exponer en primer lugar unas ideas generales sobre como a lo largo de la historia se han ido estructurando los ejércitos, para en un segundo punto plantear lo que suponen las nuevas misiones para la configuración de las Fuerzas Armadas y en tercer lugar, lo que está suponiendo la externalización, como fórmula moderna Page 38 de apoyo logístico, que conlleva la integración de personas civiles y de empresas privadas en la Logística militar.

Desarrolladas estas ideas como base será posible plantear con el necesario rigor, la intervención de civiles, bien de forma individual o como empresas especializadas, en las Operaciones, incluidas las que suponen la participación activa en combate, y dentro de esta intervención, el alcance de lo que se denominan "mercenarios" y los problemas que plantean a los ejércitos las Compañías Privadas de Seguridad.

Desde tiempos muy antiguos han existido los "mercenarios", pero en los últimos años han reaparecido con fuerza y han provocado en la opinión pública y en muchas Instituciones, una alarma no exenta de la preocupación que nace de intervenciones que escapan al control de los Estados y de los Organismos internacionales. Son numerosas las noticias aparecidas en los medios de comunicación sobre su intervención en fuerza en muchos de los conflictos actuales, sin que, por otro lado, se disponga de datos fiables sobre el volumen de estas operaciones, el coste económico, las normas de conducta por las que se rigen, etc.

Pero en muchos casos la crítica que lógicamente suscitan, se mezcla con la que se hace al "hecho" de los conflictos bélicos y en último término a la existencia de los ejércitos permanentes. Aunque es verdad que bastantes de los miembros de las Compañías privadas de seguridad proceden de las Fuerzas Armadas de distintos países, es importante tener claras las diferencias entre unos y otros, así como también fijar las características que permitan establecer los límites para su participación en determinadas situaciones.

1. Apuntes de historia

Desde tiempos remotos los hombres han luchado entre sí. Los clanes, las tribus, se enfrentaban para lograr, o defender, lo que necesitaban para subsistir, para aumentar su poder, asentarse en nuevos territorios, etc. En definitiva, luchaban del mismo modo que se enfrentaban a la acción de la Naturaleza o a los ataques de las fieras. Fueran los que fueran los motivos Page 39 o los objetivos, el caso es que cuando no los podían lograr de forma pacífica, recurrieron a la confrontación y a la violencia.

Actualmente se han multiplicado los trabajos sobre la evolución de la sociedad desde los tiempos primitivos, desde el punto de vista de la economía, las ciencias o las artes, pero la realidad es que durante muchos años lo que ha servido de eje para analizar el proceso de humanización, se ha apoyado en las guerras y en las figuras más destacadas de cada pueblo. Y esto ha sido así porque en estos enfrentamientos participaban todos los miembros del grupo que estuvieran en condiciones de luchar, o lo que es lo mismo, que reflejaban la actitud del conjunto y no solo la de un sector o la de un dirigente.

Este sentido de las luchas entre clanes o tribus, varía sustancialmente cuando los pueblos se van transformando de nómadas y cazadores, a sedentarios y agricultores. Dos hechos importantes influyen de forma importante en la evolución de estos enfrentamientos. Por un lado la estructuración de la sociedad en sectores con distintas funciones dentro del conjunto, y por otra los avances en cuando a las armas que utilizaban y, en consecuencia, a las técnicas de su empleo. El resultado es que a medida que los pueblos fueron más extensos y más desarrollados, surgió un sector (en algunas culturas llegaron a constituir una casta) cuya misión era luchar por el conjunto. Esto es, aparecen los ejércitos, más o menos permanentes, y los guerreros profesionales, y cuando pasan a vivir de su profesión, se transforman en "soldados" profesionales.

Lo más importante de esta evolución es que ya no se trata de que el conjunto de un pueblo luche por su defensa o para cubrir una necesidad, sino que se crea en la sociedad un sector con estas misiones y por lo tanto se establece la diferencia entre "combatientes" y "no combatientes", que cabe identificar con lo que siglos más tarde se identificará, de alguna manera, como militares y civiles. Una segunda consecuencia fue que estos ejércitos dependían del poder político, fuera gobernador, emperador, rey o cónsul. Solo mucho más tarde, con la Revolución Francesa, pasan de "ejércitos del Rey" a "ejércitos nacionales". Page 40

La opción por el militar profesional dio lugar a la aparición de los "mercenarios" en unos tiempos en los que el sentido nacional o de Patria no tenía ni las características ni la fuerza actuales. La historia recoge sobrados datos sobre su participación en la mayor parte de las campañas y de las guerras. Desde Alejandro Magno y los guerreros de pueblos no romanos que luchaban con las Legiones, hasta ejemplos tan llamativos como algunas de las campañas del Cid Campeador, o la constitución de parte de los Tercios españoles en el inicio de la Edad Moderna, son muchos los ejemplos de la participación de mercenarios, como combatientes individuales o como unidades militares.1

Esta misma evolución se vivió en los países de nuestro entorno, y prácticamente en todos los continentes. Aunque tuvieron sus peculiaridades, la historia de pueblos tan diferentes como los de China, Japón, o los pueblos más desarrollados de América, han tenido figuras muy similares.

A la vez hay que señalar que a pesar de que los soldados constituyeran un sector, y que eran quienes se preparaban y en su momento combatían en defensa de los intereses del conjunto, el resto de la sociedad también luchaba cuando estaba en peligro la supervivencia de todo el pueblo. Las escenas que en estos últimos años nos han presentado los medios de comunicación, de miles de habitantes que huyen de la zona de los combates, sin participar en ellos, se puede decir que se trata de un fenómeno nuevo, distinto del de los movimientos migratorios de tiempos antiguos.

Como no se trata de estudiar la evolución de la guerra ni la de los ejércitos, baste con estos apuntes para llegar al tema objeto de esta ponencia que es el de la participación del sector privado en operaciones militares y más en concreto la de los mercenarios. Page 41

2. Los convenios Internacionales sobre la guerra

El hombre trató desde un principio que estas luchas tuvieran "reglas". En algunas culturas y en diversos momentos de la historia de los pueblos más desarrollados, se buscó incluso que se atuvieran a cierto ritual, con el objeto de limitar sus daños y evitar en lo posible las muertes de los contendientes y sobre todo, la de los no combatientes. Estos intentos no siempre tuvieron éxito en su aplicación y baste leer los datos que aporta Keegan en su Historia sobre la guerra, para darse idea de hasta qué punto en algunos pueblos guerreros se siguieron los comportamientos más extremos y crueles.2

Sin embargo la evolución ha sido positiva y tras los intentos en la Edad Media y principios de la Edad Moderna de establecer Códigos de conducta basados en el honor de los caballeros, en el siglo XIX se llega al consenso entre las naciones más fuertes y se logra la aprobación de diversos Convenios internacionales, que tratan de regular la violencia de la guerra y paliar sus consecuencias. El primero, que además sirvió de punto de partida y de referencia para muchos de los posteriores, se logró en La Haya en julio de 1899 y fue ratificado en Septiembre de 1900. A partir de esa fecha se fueron aprobando otros, siendo los más conocidos los alcanzados en Ginebra en 1949.

En lo que interesa al tema de esta ponencia, lo importante es señalar que en estos Documentos se plantea, repetidas veces, la situación, los derechos y los deberes del personal civil en las zonas en conflicto. Se diferencia el status del combatiente y del no combatiente y entre los primeros, del que pertenece a los Ejércitos regulares y del civil que toma las armas, sea partisano, sea mercenario.

Reconocen por tanto, la participación de personal civil en las operaciones, pero no llegan a delimitarse con claridad el carácter de estas intervenciones. Es justo tener en cuenta que en aquellos años la integración de civiles, y sobre todo la de Unidades no militares, entre los combatientes, Page 42 no era tan significativa como lo está siendo en los últimos conflictos. Posiblemente como consecuencia de las características de lo que se denominan guerras de pequeña intensidad o enfrentamientos asimétricos, se ha incrementado la participación de civiles.

II Misiones de los ejércitos y nuevos planteamientos

Siguiendo el esquema planteado en la Introducción, para entender el alcance de la presencia privada en las misiones militares, es oportuno apuntar algunas ideas sobre la problemática de la Defensa en la actualidad. Hoy se emplea más el término "seguridad" que el de "defensa". Hace pocos años se pasó de hablar de la guerra a la de defensa, posiblemente por la...

Para continuar leyendo

SOLICITA TU PRUEBA