La Cumbres Sindicales Unión Europea-América Latina desde la perspectiva de la Confederación Sindical de las Américas

Autor:Víctor Báez Mosqueira
Cargo:Secretario General de la Confederación Sindical de las Américas
Páginas:67-79
RESUMEN

Escenario político general. Contenido de las Cumbres Sindicales. Cohesión social y fondos estructurales. La estrategia múltiple de desarrollo sostenible. El Acuerdo CES-CSA. Conclusiones. Anexo: Contenidos de diagnóstico y propuesta en relación a los Acuerdos de Asociación en la Declaración CSA-CES-CSI de Lima (abril de 2008).

 
ÍNDICE
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Escenario político general

En los primeros años ochenta, el escenario UE-ALC en el capítulo de las relaciones internacionales se limitaba a la vigencia del Sistema Generalizado de Preferencias (SGP) con el área andina y centroamericana, en este segundo caso tras el “Diálogo de San José”, en relación al conflicto armado subregional. Inmediatamente, se firmaron también acuerdos de cooperación. En los primeros años noventa, estos acuerdos se reforzaron para incluir el diálogo político, y también se extendió el SGP, en relación con el apoyo a la lucha contra la producción y el tráfico de droga.

En 1999, la primera Cumbre gubernamental UE-ALC (en Río) estableció el proyecto de una “asociación estratégica birregional”, y se definió un formato subregional para la negociación con el Mercosur. Desde un tiempo antes, se habían iniciado las negociaciones bilaterales con México y Chile, que se concretaron en los primeros años de la siguiente década. En los siguientes años se sucedieron las entradas en vigencia de los acuerdos con México y Chile, y se ampliaron los acuerdos anteriores con los mecanismos de integración centroamericano y andino, proponiéndose en 2004 que avanzaran hacia acuerdos de asociación. A finales de 2004, la negociación por un acuerdo UE-Mercosur se estancó. En 2006 se adoptó la decisión de iniciar procesos similares subregionales en el área andina y centroamericana, los cuales comenzaron al año siguiente y están aún en desarrollo, aunque, en el primer caso, retornando al formato nacional.

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Un evidente aspecto político de contexto es que este ciclo tiene y tuvo una relación estrecha con la estrategia norteamericana de firma de tratados de libre comercio con países y subregiones latinoamericano-caribeños, iniciada con el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (en relación a México), y proyectado luego a Chile, Centroamérica, República Dominicana y países andinos. Asimismo, la nueva etapa iniciada en 1999 también tenía relación con el comienzo de las negociaciones entre Estados Unidos y el resto de los países americanos por un ALCA, en 1998, después de que se alcanzara un acuerdo general en la Cumbre de Presidentes de los países de América (Miami, 1994)1.

Lo característico de la segunda etapa iniciada con la década pasada es que los acuerdos de asociación propuestos por la UE son más ambiciosos, incluyendo no sólo los pilares de cooperación y político, sino un tercero en relación al comercio e inversión, que adopta las características de los tratados de libre comercio en la tradición de América del Norte, desde principios de los noventa.

En el plano político, esta nueva etapa iniciada en Río convirtió en permanente la metodología de “Cumbres de Presidentes” (Madrid, 2002; Guadalajara, 2004; Viena, 2006; Lima, 2008). Era natural entonces que se construyera una práctica similar de reuniones dirigidas a preparar posiciones para el mecanismo formal de participación que proporciona la experiencia europea, con los “Encuentros de la sociedad civil organizada” del CESE (Consejo Económico y Social Europeo) y la CES (Confederación Europea de Sindicatos), con un enfoque que incluye, además de los sindicatos, a organizaciones de empleadores, de la economía social y “otras que creen cohesión social” (en los términos utilizados por los organizadores). A estas reuniones se incorporaron las estructuras de participación y consulta ya existentes en cada proceso de integración subregional: el CCLA (Consejo Consultivo Laboral Andino), el FCES (Foro Consultivo Económico y Social) y el CC-SICA (Comité Consultivo del SICA). Existe también un proceso de seminarios regionales ACP-UE entre los Grupos de Interés Económico y Social.

Es también el momento para que el sindicalismo de ambas regiones esté presente con sus propias cumbres sindicales, sobre lo cual sólo se tenía la experiencia de las cumbres sindicales iberoamericanas (con las organizacionesPage 69 españolas y portuguesas), iniciadas en 1991. El antecedente fue la “Conferencia Sindical sobre Relaciones entre UE y ALC”, organizada por la CIOSL (Confederación Internacional de Organizaciones Sindicales Libres), con la presencia de su regional ORIT (Organización Regional Interamericana de Trabajadores). Así, se han sucedido cuatro cumbres directamente vinculadas a las gubernamentales antes mencionadas.

Otro actor que apareció en escena es la Confederación Europea de Sindicatos, con el formato de reuniones con las coordinadoras subregionales: la CCSCS (Coordinadora de Centrales Sindicales del Cono Sur), la CTCS (Coordinadora de Trabajadores del Cono Sur), la CSACC (Coordinadora Sindical de América Central y Caribe), la CCT (Coordinadora Centroamericana de Trabajadores) y la CCSA (Coordinadora de Centrales Sindicales Andinas), así como el CCLA y la centrales mexicanas.

Contenido de las Cumbres Sindicales

Para hacer una rápida evaluación de los contenidos de los documentos finales de las Cumbres, conviene considerar dos grandes apartados, ambos referidos a los procesos de integración y de acuerdos comerciales y de inversión: el primero se refiere al concepto de cohesión social y su aplicación en el plano de los acuerdos comerciales; el segundo es la búsqueda de una estrategia integral que haga realidad la consigna del desarrollo sustentable.

Cohesión social y fondos estructurales

La asunción de este tema por UE-ALC comenzó en el plano gubernamental en la Cumbre mexicana y continuó en los Encuentros del CESE, con base en dictámenes y documentos informativos previos. Inicialmente, en 2004, planteó la necesidad de “potenciar y equilibrar el desarrollo regional de ALC, proporcionando procedimientos institucionales y la experiencia de sus políticas comunitarias”. Más adelante, en 2006, propuso el “establecimiento de una agenda a favor de la cohesión social en ALC”, y la “posibilidad de que, como campo de cooperación, se establezca en las entidades de integración regional instrumentos de cohesión social similares a los fondos estructurales y de cohesión de la UE”.

El punto de partida conceptual de la UE es la definición de cohesión social como el “proceso de una reducción drástica de las brechas (sociales, económicas y culturales) existentes entre miembros y regiones de una sociedad”. Para el CESE en relación a ALC, “el reforzamiento de la cohesión social enPage 70 ambas regiones va junto a una mejora y desarrollo de sus respectivos modelos económicos y sociales”, y agrega que es necesario “incorporar aspectos que confieren una singularidad especial a la situación: hambre, población indígena, empleo informal, mayor determinismo social en el acceso a la igualdad de oportunidades”, y que es “esencial luchar contra la pobreza y la desigualdad, indisociable de la consolidación de la democracia, de una economía eficaz y de un empleo digno para todos”.

Estos elementos fueron recogidos por las Declaraciones de la Sociedad Civil Organizada, planteando:

• Que se desarrollen “políticas de cohesión social en ALC, con UE asumiendo un papel de liderazgo, así como a nivel nacional (se entiende que en ALC), para promover el trabajo decente”, y se cree “un fondo de solidaridad birregional” (México).

• Que se establezca “una agenda a favor de la cohesión social en ALC” con acuerdos que “tomen más en cuenta el grado de desarrollo y los problemas de pobreza, desigualdad y exclusión social en América Latina y Caribe”, que se introduzca en los procesos de integración regional “mecanismos financieros de compensación de asimetrías y de promoción de la cohesión social y territorial”, y que “se realicen actividades que posibiliten conocer la experiencia europea de fondos estructurales” (Viena).

• Que se “incorpore la cohesión social y territorial mediante medidas compensatorias, como imprescindible reconocimiento de la existencia de asimetrías” (Lima).

Por su parte, las Cumbres Sindicales de este periodo, destacaron la necesidad de:

• Un “compromiso más firme de los Gobiernos con un modelo de Asociación Birregional en que las asimetrías y desigualdades entre UEALC sean tenidas en cuenta, y que se proponga superarlas mediante...

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