VI Cumbre UE-América Latina: una nueva oportunidad en una compleja etapa

Autor:Carmelo Angulo Barturen
Cargo:Diplomático y Asesor de la FIIAPP
Páginas:43-50
RESUMEN

El próximo 18 de mayo tendrá lugar en Madrid la VI Cumbre entre la UE y América Latina que estará acompañada simultáneamente de las cumbres con cada uno de los grupos subregionales y de reuniones específicas con los socios estratégicos, Brasil y México. (...)

 
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El próximo 18 de mayo tendrá lugar en Madrid la VI Cumbre entre la UE y América Latina que estará acompañada simultáneamente de las cumbres con cada uno de los grupos subregionales y de reuniones específicas con los socios estratégicos, Brasil y México. Este nuevo encuentro se celebrará en un momento socioeconómico muy especial en ambas regiones subsumidas, con importantes matices y alcances, en una fuerte crisis económica de la que está siendo difícil salir. De allí que parezca acertado que, de entrada, el tema central de la misma sea “hacia una nueva etapa en la asociación biregional. Innovación y tecnología para el desarrollo sostenible y la inclusión social”.

Pretender que en Madrid se dé comienzo a una nueva etapa podría parecer pretencioso pero cuando menos es lógico que la UE, y España particularmente, intenten dar nuevas señales y que eso cree expectativas, aunque moderadas, en Latinoamérica, ya que, allí y aquí, todos sabemos que hay mucho más en el espacio eurolatinoamericano de lo que inducen y producen las Cumbres. Pero de estas dependen los compromisos políticos, la apropiación del interés en la relación para los más jóvenes miembros de la UE, que América Latina y el Caribe tengan que articular y presentar propuestas comunes y que la financiación y el seguimiento de los programas aprobados sean efectivos. Por otra parte, abordar la innovación y la tecnología como un tema central del desarrollo y la cooperación birregional supone pensar con realismo en los necesarios cambios de orientación de los respectivos modelos económicos hacia una mayor sostenibilidad. Nadie discute que un uso acelerado y eficiente de los recursos naturales y humanos, las infraestructuras y el conocimiento, aprovechando adecuadamente la investigación científica y las nuevas tecnologías, es uno de los nuevos paradigmas de la humanidad.

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Ambos espacios regionales llegan a la VI Cumbre con algunos nuevos activos y potencialidades:

  1. Por parte de América Latina y Caribe, hay que reconocer que, pese a la envergadura de la actual crisis multidimensional, la mayoría de los países han resistido y sobrevivido razonablemente. Es la prueba de que sus dispositivos macroeconómicos y financieros y su solvencia en el manejo de las reservas y las políticas de inversión pública y de contención social tienen hoy una mayor solidez. Lo cual no significa que la pobreza, que se empezaba a mitigar, no haya resurgido en algunos países; que los planes de inversión público-privados no se hayan ralentizado por la escasez de crédito; que el flujo de las remesas no se haya alterado; que la competitividad, en suma, no haya disminuido frente a los países asiáticos y que fenómenos deleznables, como el narcotráfico, no hayan aprovechado para extender sus redes promiscuas en Centroamérica y otras latitudes. También choca que en estos tiempos difíciles haya resurgido, como planteaba en un artículo reciente el periodista Andrés Oppenheimer, el armamentismo, lo que ha hecho aumentar, según el Instituto Internacional de Estudios Estratégicos de Londres, el gasto militar un 91% en los últimos cuatro años hasta alcanzar en el año 2008 los 47.200 millones de dólares1.

    La otra noticia favorable es que la democracia sigue firme y anclada, salvo excepciones, en el continente americano aunque tenga expresiones variopintas. Algunas orientándose peligrosamente al uso de los mecanismos democráticos y parlamentarios para controlar o debilitar las instituciones y limitar el espacio ciudadano y algunas libertades fundamentales. Como señalaba con precisión el Informe sobre la democracia en América Latina del PNUD del año 2004, hay malestar en la democracia no con la democracia. Hay simplemente muchos demócratas insatisfechos. También es cierto que las sociedades latinoamericanas se han ido empoderando y que mujeres, sectores empresariales, informales y no gubernamentales han consolidado sus organizaciones y opciones. Lo mismo se podría decir de las plataformas y concepciones indígenas que aparecen hoy mucho más organizadas y fortalecidas en torno a un pensamiento antisistema que rompe la visión eurocéntrica y propone, a través del autogobierno comunitario, la concepción igualitaria de la pluralidad cultural y territorial, el uso no dominante de los recursos naturales y la propiedad comunal de la tierra, una nueva forma de ver la vida, la política e incluso las relaciones internacionales2.

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    Este empoderamiento general explicaría en cierta manera que la región en su conjunto aparezca hoy como más autónoma de los pensamientos mayoritarios, de los Estados Unidos y de los organismos financieros internacionales (IFI) frente a los que, hasta hace sólo una década, se sentía miedo, impotencia o prevención casi reverencial por discursos impositivos o esquemas de trabajo cerrados a los matices y las idiosincrasias de cada país. La autonomía se concreta, como subraya...

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