Cultura de paz y derecho humano a la paz

Autor:Roberto Beltrán Zambrano
Cargo del Autor:Titular Cátedra UNESCO de Cultura y Educación para la Paz
Páginas:159-179
 
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CAPÍTULO V. CULTURA DE PAZ Y DERECHO HUMANO A
LA PAZ
Roberto Beltrán Zambrano
Titular Cátedra UNESCO de Cultura y Educación para la Paz
Universidad Técnica Particular de Loja, Ecuador
Este capítulo trata sobre la relación de los conceptos de cultura y derechos
humanos y su relación con la paz. La cultura de Paz es un llamado a construir un
mundo de manera distinta al de la violencia, al de la intolerancia, al del miedo y la
dominación. Y, aunque parece que este llamado tiene toda lógica, en la realidad de
la sociedad, encontramos en pleno siglo XXI una serie de actitudes que poco no
nada se compadecen con la llamada cultura de Paz.
La UNESCO ha sido la encargada de impulsar el estudio y difusión de la Cultura
de Paz como forma de vida. No solamente como un concepto, sino como una opción
de hacer las cosas de tal manera que sus resultados puedan ser traducidos como la
vivencia de una paz positiva y de una paz neutra.
En cuanto al Derecho Humano a la paz, intentamos en este capítulo describir su
naturaleza y su alcance. Es importante hacer visibles los derechos humanos, pero es aún
más importante traducirlos en hechos y prácticas cotidianas. El estudio y ejercicio de los
derechos humanos, no es patrimonio de gobiernos y organizaciones sociales públicas o
privadas, es sobre todo patrimonio de los ciudadanos. Si hablamos de gestión de con ic-
tos, hablamos desde el paraguas del Derecho Humano a la paz que cubre las múltiples
expresiones y prácticas ciudadanas en relación con la paz. Una paz viva, que se construye
con los días, con las personas, con las instituciones, con los gobiernos y los Estados.
La etimología de la palabra cultura nos lleva a relacionarla con el cultivo de la
tierra, es una metáfora relacionada con el cultivo de la especie humana. Ya en
su desarrollo en la historia de la humanidad, adopta características de igualdad y
respeto, reconociendo las diferencias entre los pueblos y las personas.
A esa cultura la nutrimos de diversos tipos de prácticas que tienen relación con
la economía, la política, la ciencia, el derecho, la religión y las diversas costumbres.
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A esa cultura también le incorporamos los llamados bienes culturales, aquellos
símbolos o ideas que nos son propios o que los hemos acogido como tal y los hábitos
que formamos con el pasar del tiempo.
La cultura y la sociedad van de la mano, y es en la medida en la que esa sociedad
actúa o deja de hacerlo, que la cultura alcanza nuevos escenarios y constituye una
historia. Al  nal, es el resultado colectivo, con todos los matices posibles.
Entonces cuando hablamos de cultura de paz, hablamos del actuar de la paz
en todos los escenarios donde se desarrolla la cultura. No como un patrimonio de
educadores, paci stas, investigadores o colectivos de paz. Es un patrimonio de la
humanidad y por lo tanto esa cultura de Paz, se debe re ejar en todos esos ámbitos.
La paz como se ha dicho en capítulos anteriores de este libro, no existe como
concepto total o absoluto. Es un concepto que evoluciona, que se adapta, que incluye
elementos de las violencias y las nuevas formas de violencia (directa, estructural y
cultural). Es una actitud frente al con icto y a la violencia, una manera de analizar,
pensar y actuar, e incluso conocer para comprender las distintas formas de violencia
(Galtung, 2003; Jiménez, 2012).
Cuando hablamos de las distintas paces, nos llama poderosamente la atención
la idea de paz neutra (Jiménez, 2011), entendida como una forma de eliminar las
violencias culturales (Galtung, 2003), de aquellos modos de vida y costumbres que
se han incorporado al convivir diario para hacer posible que nuestra forma de vida,
como una impronta social, sea una necesidad para ser y parecer mejores.
Pensar la Cultura de paz es construir una cuarta etapa dentro de la evolución de
la Investigación para la paz (Peace Research), que nutre de toda re exión y acción
en torno a los Derechos Humanos, como las condiciones que permiten crear una
relación integrada entre la persona y la sociedad, que permita a los individuos ser
personas, identi cándose consigo mismos y con los otros (Morales, 1996: 19).
1. Cultura de p az
La UNESCO, en su Declaración para el año 2000, de ne a la Cultura de paz como
Una cultura que promueve la paci cación, una cultura que incluya estilos de vida,
patrones de creencias, valores y comportamientos que favorezcan la construcción de la
paz y acompañe los cambios institucionales que promuevan el bienestar, la igualdad,
la administración equitativa de recursos, la seguridad para los individuos, las familias,
la identidad de los grupos o de las naciones, y sin necesidad de recurrir a la violencia.
De forma más pormenorizada, podemos señalar algunas características más de
este concepto:

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