Algunas cuestiones jurisprudenciales en torno al seguro de lucro cesante

Autor:Rafael Verdera Server
Cargo:Catedrático de Derecho Civil. Departamento de Derecho Civil. Universitat de València
Páginas:801-836
RESUMEN

Este estudio jurisprudencial pretende fundamentalmente analizar las principales controversias que se han planteado en los tribunales en torno al seguro de lucro cesante o de pérdida de beneficios. Intenta examinar los grupos de casos y las líneas de solución con la descripción detallada de los hechos de cada decisión.This study is essentially jurisprudential analysis of the main controversies ... (ver resumen completo)

 
ÍNDICE
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I Introducción

Este estudio jurisprudencial pretende fundamentalmente poner de manifiesto cuáles han sido las principales controversias que se han planteado en la jurisprudencia en torno al seguro de lucro cesante, y examinar los grupos de casos y las líneas de solución que se han propuesto al respecto. No se incorporan por ello referencias doctrinales o de otros ordenamientos y se hace especial hincapié en la descripción de las circunstancias fácticas de cada decisión ante el convencimiento de que sólo a partir de esa información se puede valorar adecuadamente el alcance de los concretos criterios jurisprudenciales. Como es evidente, toda selección de resoluciones y problemas de nuestros tribunales entraña una cierta dosis de arbitrariedad en la inclusión o en la exclusión de unos u otros materiales, y por ello, no puede tener carácter exhaustivo.

Muy poca jurisprudencia versa específicamente sobre los arts. 63 a 67 LCS. Mas esta constatación no debe conducir a minusvalorar la frecuencia con la que aparece la cuestión del lucro cesante en los tribunales: cuando se trata de una cuestión litigiosa sobre otras modalidades de seguro, no son escasos los pronunciamientos de los tribunales acerca de la indemnizabilidad del lucro cesante.

Debe tenerse en cuenta, además, la diferente relevancia que en la práctica presenta la asegurabilidad del lucro cesante, sea como contrato autónomo, sea como pacto accesorio o complementario de otro seguro de distinta naturaleza. La principal vía de penetración de los seguros de lucro cesante se encuentra en la actualidad, sin género de dudas, en los seguros multirriesgo, tanto industrial como comercial. Por otra parte, son, obviamente, temas distintos el seguro de lucro cesante (la pérdida de beneficios que experimenta el asegurado) y la cobertura de la indemnización del lucro cesante (que se causa a terceros) por medio de seguro (en especial, en el seguro de responsabilidad civil).

Existe lucro cesante tanto si el que sufre la pérdida de las ganancias futuras es el asegurado como si es un tercero, al que debe indemnizar el asegurado. En rigor, sin embargo, el seguro de lucro cesante sólo se refiere al primer supues-

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to. Ahora bien, en la medida que los problemas vinculados al lucro cesante en sí mismo considerado son similares, con independencia de quien se vea afectado por la privación de ese beneficio expectante, no hay especial inconveniente en tener en cuenta tanto la doctrina como la jurisprudencia vinculadas a una u otra situación.

II Autonomía del seguro de lucro cesante

La autonomía del seguro de lucro cesante se subraya adecuadamente en la SAP (Sección 3ª) de A Coruña de 2 de junio de 2010 [JUR 2010\329712], donde se discutía la posibilidad de aplicar los criterios de renovación y extinción de un seguro de enfermedad a un seguro de incapacidad temporal contenidos en la misma póliza: "[l]a lectura de la póliza, y del condicionado general, permite concluir que en el mismo contrato, y sobre la misma persona, se conciertan seguros totalmente independizados (tanto en la Ley de Contrato de Seguro como en el condicionado general), como son un seguro de enfermedad y un seguro que se denomina de incapacidad temporal, que en realidad es un seguro de lucro cesante con indemnización predeterminada. El primero es un seguro sobre las personas, regulado en los arts. 105 y 106 LCS; el segundo es un seguro de daños (arts. 63 y ss.). Y dentro del condicionado general y en la presentación del producto se diferencian claramente los distintos tipos de seguros que es posible concertar. Cada uno perfectamente diferenciado. El que se incluyan en el mismo contrato no hace que cada seguro pierda su autonomía. Es más, el seguro de lucro cesante prevé que pueda añadirse como pacto a otro de distinta naturaleza (art. 63 LCS). Luego el argumento de que el seguro es uno, y funciona como un bloque, por el mero hecho de estar recogidos en la misma póliza, no es correcto. Cada seguro tiene su propia autonomía, sus coberturas, sus primas, sus causas de exclusión, y hasta su duración".

La autonomía de la cobertura del lucro cesante implica la necesidad de su previsión en la póliza. Como dice la SAP de Soria de 7 de noviembre de 2001 [JUR 2002\19520], "lo que se pretende reclamar son unas ganancias que se hubieran obtenido si no se hubiera producido el siniestro y que en cualquier caso estaban condicionadas a unos resultados, lo que supone el lucro cesante. La Ley 50/1980, de 8 de octubre, de Contrato de Seguro, regula específicamente este seguro de lucro cesante en los arts. 63 a 67, ambos inclusive, cuyo fin es garantizar que el interés que se tiene en la realización del beneficio expresado no se frustre, pero este interés como objeto del contrato, no debe confundirse con el concepto de objeto asegurado, pues el lucro previsto puede ser objeto de seguro, pero no es objeto asegurado precisamente, porque, carece de realidad en el momento de la perfección del contrato. De lo anterior se desprende la autonomía de este contrato de lucro cesante --ya se celebre como contrato autónomo o aña-

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dido como un pacto a otro de naturaleza distinta--, y consiguientemente su necesidad de delimitación para ser efectivo, y, en el caso de autos, resulta evidente que no se pactó, pues en la póliza suscrita con la entidad ALLIANZ se dice expresamente en las condiciones particulares [...] pérdida de beneficios: no contratado, y en la póliza con la entidad Unión del Duero nada se dice en las condiciones particulares, y en las generales se especifica que la garantía de "Perdida de Beneficios" solo se entiende incorporada al contrato si aparece expresamente convenida en las condiciones particulares".

III Documentación relevante a efectos de valorar el lucro cesante

En la SAP (Sección 2ª) de Albacete de 10 de enero de 2001 [JUR 2001\97557] se discutía si para calcular la indemnización por paralización del vehículo debía tenerse en cuenta la declaración del impuesto de sociedades o las tarifas de referencia del transporte por carretera; y si había que descontar los días festivos y los de peritación del vehículo: "[e]l juzgador «a quo» razona en su resolución el por qué se inclina por la referencia a la declaración del impuesto y lo es porque entiende que así se repara el verdadero valor de lo dejado de percibir, pues la Orden señala unas tarifas máximas, que no acreditan ni el rendimiento real ni el neto. La argumentación es impecable pues la reparación ha de tender a reparar el verdadero daño causado, y si uno está reconociendo, a través del impuesto, lo que gana, que es por lo que tributa, ese debe ser el índice referenciador [...] La peritación surge a consecuencia del accidente y no puede sino pretenderse que ésta no se extienda en el tiempo más allá de un tiempo razonable, pues materialmente es casi imposible asumir el binomio "accidente-peritación ya", y siendo así que el plazo de cuatro días no es ni desorbitado ni inhabitual, el recurso en tal sentido no puede prosperar [...] En principio parece lógico descontar, a la hora de determinar el lucro cesante, aquellos días, léase festivos, en el que el vehículo descansa y no es productor de beneficios, pero esa lógica quiebra si cuando hacemos referencia al índice referenciado, la declaración de impuestos, dividimos lo obtenido por los días del año, como así se deduce de la sentencia, pues obviamente lo obtenido y declarado lo es en los días que se trabaja, por lo que habría que descontarse a la hora de establecer el divisor, los 365 días del año, los periodos de vacaciones, días de paralización del vehículo por revisiones y reparaciones, y días de baja por enfermedad y otros semejantes, porque durante todos ellos no ha habido «producción»".

En la STS de 15 de marzo de 1989 [RJ 1989\2050], la comunidad condenada se basaba para impugnar la cuantía de lucro cesante o pérdida de beneficios del local inundado, frente al resultado de la valoración pericial, en la

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prueba documental suministrada por Hacienda Pública, consistente en la declaración correspondiente al Impuesto de Sociedades. Considera el Tribunal Supremo que ese documento, "en principio, no puede servir de fundamento al motivo invocado por su carácter fiscal -Sentencias de esta Sala 26-IV-1982 (RJ 1982\1964), 5-XII-1982 (RJ 1982\7459) y 12-III-1987 (RJ 1987\1434), entre otras- y que obedece, además, a una declaración unilateral para tal finalidad, que no es la pretendida por el seguro que cubre el lucro cesante, tal como es definido en el art. 63 de la Ley 50/1980, de 8 de octubre, de Contrato de Seguro en la que se busca la indemnización por la pérdida del rendimiento económico que hubiera podido alcanzarse, en la actividad, de no haberse producido el siniestro. Se pretende una concreción para el tiempo en el cual cesó la actividad. Sobre este extremo no se propuso, ni practicó, otra prueba que la planteada por la parte actora, sin elementos contradictorios, por lo que se ha de tener, como válida, la apreciación que se hace en la sentencia, lo que lleva a la desestimación de los dos primeros motivos".

El alcance de los certificados gremiales es objeto de una especial controversia. La SAP (Sección 2ª) de Toledo de 24 de febrero de 2004 [JUR 2004\83619] sí acepta un certificado gremial como prueba del lucro cesante: "[e]sta Audiencia ya ha...

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