La Cruz Roja y la Alianza de Civilizaciones. Semejanzas y diferencias de dos organizaciones promotoras del derecho a la paz y la cooperación de pueblos y culturas

Autor:María Luisa Soriano González
Páginas:107-136
RESUMEN

La Cruz Roja y la Alianza de Civilizaciones son dos relevantes organizaciones promotoras de la paz. La primera, con una larga vida de siglo y medio, inicialmente concebida para atender a los heridos y enfermos de las guerras, poco a poco ha ido extendiendo sus actividades y objetivos a otros ámbitos de solidaridad, convirtiéndose en una institución sólida con funciones preventivas y reparadoras... (ver resumen completo)

 
ÍNDICE
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1. Introducción

El presente trabajo se centra en un análisis comparativo entre la Cruz Roja1 y la Alianza de Civilizaciones,2el proyecto de Naciones Unidas a propuesta del Gobierno socialista español durante el mandato del presidente Rodríguez Zapatero. Es interesante indagar las semejanzas y diferencias entre ambas instituciones, ya que, no obstante lo mucho publicado sobre la CR, que incluso ha disfrutado de una conocida Revista Internacional de la CR3iniciada en los

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años sesenta del siglo XIX, sin embargo no existen publicaciones con el objeto del presente trabajo, probablemente porque la AC es todavía un fenómeno reciente y los tratadistas de la CR se ocupan de los problemas concretos de esta organización planetaria.

La metodología del trabajo responde por lo tanto a una serie de fases y objetivos. El objetivo general es la comparación de dos relevantes organizaciones para la promoción de la paz entre las civilizaciones y los pueblos. Este objetivo se desglosa en otros dos objetivos específicos: uno consistente en la indagación de los caracteres comunes que suponen un nexo de ambas instituciones, y el otro en examinar los caracteres discordantes que las separan. Finalmente, tras la comparación de caracteres comunes y divergentes, la investigación concluye respondiendo a la cuestión de si es más lo que une que lo que separa a ambas organizaciones, si son más sustanciales los caracteres semejantes que los diferenciadores.

Por ello la estructura básica del presente estudio consta de dos grandes apartados; el primero dedicado a las semejanzas y el segundo a las diferencias de la CR y la AC. Precedidos de un primer apartado dedicado a los hitos históricos más destacados de ambas.

La justificación del estudio se concreta en varias razones. Primera: son dos organizaciones promotoras de la paz en el mundo y por lo tanto creadas con una finalidad perentoria y de primer orden. La CR y la AC son instituciones de largo alcance y muy vivas, de una continuada proyección y ascenso. Segunda: suelen estar en la cresta de la ola de la opinión pública. La CR acompaña en primera línea a los frecuentes conflictos bélicos con una misión doble, preventiva y reparadora. La AC se enfrenta al terrorismo internacional, la peor lacra actual en la esfera internacional. Tercera: es un estudio pionero, pues hasta donde llega mis noticias es el primer trabajo publicado de esta naturaleza. Entra en un campo aún no explorado por los investigadores.

2. Un poco de historia: hitos destacados de la evolución de la cruz roja y la alianza de civilizaciones

Antes de pasar al análisis de las semejanzas y diferencias entre la CR y la AC es conveniente hacer una reseña sobre los orígenes y objetivos de ambas organizaciones en beneficio de los lectores que no las conozcan suficientemente para seguir el análisis. Una breve reseña histórica.

La CR es una organización de larga duración, que cuenta ya con siglo y medio de existencia, fundada por Henry Dunant (1828-1910), empresario

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suizo que se conmociona hondamente cuando ve los resultados de la batalla de Solferino entre franco-sardos y austriacos el 24 de junio de 1859, ante el espectáculo horrible de miles de combatientes heridos sin posibilidad de auxilio, dejados a su suerte y a una muerte segura. Dunant, que ya había propuesto otros proyectos humanitarios,4escribe Recuerdo de Solferino5 en 1862 para impactar a la opinión pública, y concibe la necesidad de una organización para el socorro de los heridos en combate, iniciando los primeros pasos en su ciudad natal, Ginebra. En 1863 tiene lugar la reunión en Ginebra de un comité internacional para el socorro de los heridos en las guerras, precedente del Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR), a la que asistieron representantes de seis países y de cuatro instituciones filantrópicas. Un año después, en 1864, se celebra una Conferencia diplomática a iniciativa del Gobierno suizo, a la que acuden representantes de doce Gobiernos, en la que se aprueba un tratado de diez artículos con el título “Convención de Ginebra para la mejora de los militares heridos en los ejércitos en campaña”. Este tratado pasa por ser el primer tratado de derecho humanitario internacional.6Sucesivas Conferencias internacionales irán extendiendo el alcance, objeto y sujetos de este primer tratado, que rebasarán ampliamente la preocupación por la suerte de los combatientes para interesarse por las calamidades de otros colectivos y en general por la paz mundial.7

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Tras la Primera Guerra Mundial la acción de la CR se ensancha y va mucho más allá de los combatientes de las guerras con ocasión de la creación de la Liga de las Sociedades Nacionales de la CR. Primero se ocupó de la situación de los civiles durante las campañas bélicas y de sus desplazamientos. Después los desastres naturales y las miserias humanas serán objeto de preocupación. Henri Coursier traza la cadena progresiva de actividades de la CR de esta manera: asistencia de heridos en campos de batalla –asistencia a prisioneros de guerra (guerras mundiales)– asistencia a poblaciones civiles como consecuencia de las guerras –acción social en tiempos de paz.8El mismo órgano rector de la CR, el CICR, en un folleto muy ilustrado, dividiendo a los Estados en jaune, bleu, vert, y brun según su colaboración con los fines de la organización, hacía en 1969 un compendio de las actividades de la CR dividiéndolas en sectores: servicios médicos sociales, detenidos políticos, prisioneros de guerra, enfermos y heridos, refugiados, cataclismos, epidemias, población civil, acciones con los Gobiernos.9Como se ve, actividades también realizadas por diversas ONGs.

Las Conferencias internacionales de la CR siguientes a la Primera Guerra Mundial concluyen frecuentemente con resoluciones en favor de la CR como símbolo de la paz, como medio de propaganda contra la guerra y del acercamiento de los pueblos, haciendo a veces de árbitro en las contiendas, realizando actividades para prevenir potenciales conflictos o para solucionarlos, una vez producidos, incluso preocupándose de ámbitos nuevos para la promoción de la paz (como los medios de comunicación en la Conferencia de 1930 en Bruselas)10.

La CR se ha extendido por todo el mundo y con ella sus principios ético jurídicos que son como un abanico de los derechos humanos.11Hace reales

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y eficientes a una buena parte de los derechos humanos. Lo que en un principio era simplemente una organización, que no distinguía entre amigos y enemigos combatientes, ahora no distingue entre las personas a la hora de sus prestaciones y ayudas por ninguna circunstancia, como exigen sus principios de humanidad e imparcialidad. Tras 150 años de existencia la CR es hoy la más antigua, consolidada y extensa organización de solidaridad. La AC no cuenta con la hoja de servicios solidarios de la CR. Mientras que ésta goza ya de una antigüedad de siglo y medio, aquélla apenas acaba de nacer. Pero desde una fecha tan reciente como 2004 no ha parado de crecer. La globalización, los medios de comunicación, las nuevas tecnologías, el respaldo de Naciones Unidas han hecho que la AC haya podido andar en poco tiempo senderos que le costó mucho más tiempo a la CR.12El 21 de Septiembre de 2004, el Presidente del Gobierno español, José Luís Rodríguez Zapatero presentó la iniciativa de la Alianza de Civilizaciones en la 59ª Asamblea General de las Naciones Unidas. Un año y pocos meses después de la Guerra de Irak, que tuvo lugar el marzo de 2003. Este proyecto “tiene por objeto mejorar la comprensión y las relaciones de cooperación entre los Estados y pueblos de todas las culturas y religiones y, en ese proceso, contribuir a contrarrestar las fuerzas que alimentan la polarización y el extremismo”13.

Este proyecto tenía como finalidad suprimir las suspicacias entre los países occidentales y musulmanes, como primer objetivo, evitando la polarización entre ellos, y establecer relaciones de comprensión e intercambio entre todas las culturas del mundo, como objetivo más general. El presidente español propuso al Secretario General de las Naciones Unidas la constitución de un Grupo de Alto Nivel para reflexionar sobre la situación mundial actual y para elaborar un programa con medidas concretas. En su intervención

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expuso: “Como representante de un país creado y enriquecido por culturas diversas, quiero proponer ante esta Asamblea una Alianza de Civilizaciones entre el mundo occidental y el mundo árabe y musulmán (…) España somete al Secretario General, cuya labor al frente de la Organización apoya con firmeza, la posibilidad de constituir un Grupo de Alto Nivel para llevar a cabo esta iniciativa”14.

Con el fin de guiar la iniciativa de la Alianza de Civilizaciones, el Secretario General nombró, en septiembre de 2005, un Grupo de Alto Nivel integrado por 20 notables personalidades procedentes de variadas áreas geográficas. Este Grupo debía, por un lado, estudiar las estrategias prácticas para contrarrestar las fuerzas que amenazan con polarizar las comunidades, que abogan el extremismo y que excluyen a los que piensan diferente, y por otro lado debían fomentar el respeto y la cooperación para lograr la paz y la seguridad de los pueblos. Para ello, el Grupo de Alto Nivel presentó un...

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