Estudio de la criminalidad en algunas naciones, más representativas, de nuestra área de cultura.1: alemania y francia

Autor:César Herrero Herrero
Cargo del Autor:Doctor en Derecho, Graduado Superior en Criminología, Licenciado en Ciencias Policiales y de Seguridad. Facultativo Jurista del M. D. I. (Jubilado) Profesor de Derecho Penal y de Criminología
Páginas:109-126
 
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CAPÍTULO SÉPTIMO
ESTUDIO DE LA CRIMINALIDAD EN ALGUNAS
NACIONES, MÁS REPRESENTATIVAS, DE NUESTRA
ÁREA DE CULTURA: 1. ALEMANIA Y FRANCIA
A. INTRODUCCIÓN
Ya hemos hecho constar, en el Capítulo precedente, que, no
obstante tratar de analizar, de forma panorámica, la delincuen-
cia de los principales Continentes más próximos a nuestras for-
mas de vida y cultura, íbamos a abordar, con más detalle, un
conjunto de Naciones consideradas pioneras, desde todos los
puntos de vista, en el mudo de nuestra época. Es lo que nos
proponemos iniciar ahora. Concretamente, vamos a analizar
los siguientes países ya anunciados, como acaba de decirse, en
el Capítulo precedente: Alemania, Francia, Gran Bretaña,
Italia, Estados Unidos y Canadá. España será, asimismo,
objeto de estudio en un Capítulo aparte. Ahora, en la presente
exposición, comenzamos con el estudio de la delincuencia en
Alemania y Francia.
B. ALEMANIA
A la hora de examinar la evolución de la delincuencia en
Alemania, durante las dos últimas décadas, que son a las que
venimos refiriéndonos, aquí, de forma generalizada, debemos
tener en cuenta un acontecimiento de enorme relevancia para
la Nación teutona: La unificación de sus dos partes, divididas
a raíz de la Segunda Guerra Mundial. Recuérdese que tal acon-
tecimiento se llevó a cabo con el Tratado de Unificación, de
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3 de octubre de 1990. Esta realidad, desde el punto de vista de
la estadística criminal, empezó a recogerse en 1992. De aquí
que si, al inicio de la década de los noventa (1990), su delin-
cuencia registrada era de aproximadamente cuatro millones y
medio de delitos, la registrada en dicho año de 1992 ofreciera
la cifra de seis millones largos. Concretamente, 6.241.519. Lo
que, a nuestra manera de ver, no sólo fue debido al aumento
proporcional de la población, sino a que, como es sabido, la
concentración y la densidad demográfica aumentan, de ordina-
rio, el volumen de la delincuencia más allá del simple incre-
mento proporcional de la demografía.
No es de extrañar tampoco que, si comparamos la tasa de
criminalidad (partiendo, por ejemplo, de número de delitos por
100.000 habitantes) entre los años 1991 y 1992, la tasa fuera de
6.630 delitos para ese primer año y la de 7.746 para el segundo.
Pero una década después, esa tasa de 1992 apenas si arroja
diferencias mínimas con la de 2002, pues la de este último año
fue de 7.888 delitos por 100.000 habitantes. Lo que ya venía
ocurriendo, con oscilaciones escasamente apreciables, desde
1998. Veámoslo con más detalle.
Periodo de 1992-2002. Sobre la evolución de la crimina-
lidad entre los años 1992 y 1998, ha de decirse, de acuerdo con
los datos estadísticos registrados, que su variación fue la de
4,3%, muy por debajo de la de las grandes naciones europeas,
como ya veremos 1.
Haciendo referencia a los delitos más tradicionales, recogi-
dos en las encuestas nacionales y en Eurostat, cabe decir que,
en la década que venimos exponiendo, se hace referencia a:
Homicidios, a otros crímenes o delitos violentos (agresiones
físicas [Assaults], agresiones sexuales y violaciones [Rape], a
atracos o robos con violencia o intimidación [Robberies] ); a
robos en casa habitada (Domestic burglary), a robos o sustrac-
ciones de vehículo de motor (Theft of a motor vehicle) . Tam-
bién hay mención a tráfico de drogas (Drug trafficking).
1 Sobre esta realidad descrita en texto, véase la Obra ya citada «Tendencias
de la criminalidad y percepción social de la inseguridad ciudadana en España y la
Unión Europea», pp. 126 ss.

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