El ejercicio de los derechos de voto en las sociedades anónimas cotizadas. Un análisis crítico acerca de la viabilidad en nuestro país de las "solicitudes competitivas de votos"

Autor:Jacinto Soler Padró
Páginas:45-59
 
EXTRACTO GRATUITO

Page 45

El artículo 48 de la Ley de Sociedades Anónimas española establece que "la acción confiere a su titular legítimo la condición de socio y le atribuye los derechos reconocidos en esta Ley y en los estatutos." A continuación se manifiesta que "el accionista tendrá como mínirno, los siguientes derechos: a) el de participar en el reparto de las ganancias sociales y en el patrimonio resultante de la liquidación b) el de suscripción preferente en la emisión de nuevas acciones o de obligaciones convertibles en acciones c) el de asistir y votar14 en las Juntas Generales y el de impugnar los acuerdos sociales d) el de información.".

Page 46

De este conjunto de derechos, interesa a los efectos de esta obra, en primer término, el apartado c), el derecho del accionista a "asistir y votar en las Juntas Generales y el de impugnar los acuerdos sociales."

Como consecuencia de este derecho fundamental a la asistencia a una Junta y al ejercicio del derecho de voto, el art.93 de la misma ley señala que "los accionistas constituidos en Junta General debidamente convocada, decidirán por mayoría en los asuntos propios de competencia de la Junta." En el art.104 se establecen cuáles han de ser los requisitos de "legitimación" para a la asistencia a la Junta, señalando que "los Estatutos podrán condicionar el derecho de asistencia a la Junta General a la legitimación anticipada del accionista, pero en ningún caso podrán impedir el ejercicio de tal derecho a los titulares de acciones nominativas y de acciones representadas por anotaciones en cuenta que las tengan inscritas en sus respectivos registros, con cinco días de antelación a aquel en que haya de celebrarse la Junta, ni a los tenedores de acciones al portador, que con la misma antelación hayan efectuado el depósito de sus acciones o en su caso, del certificado acreditativo de su depósito en una entidad autorizada en la forma prevista por los Estatutos. Si los Estatutos no contienen una previsión a este último respecto, el depósito podrá hacerse en el domicilio social. El documento que acredite el cumplimiento de estos requisitos será nominativo y surtirá eficacia legitimadora frente a la sociedad."15.

Con posterioridad a este precepto, el art.105 establece unas posibles limitaciones de los derechos de asistencia y voto:

  1. Los estatutos podrán exigir respecto de todas las acciones, cualquiera que sea su clase o serie, la posesión de un número mínimo para asistir a laPage 47 Junta General, sin que en ningún caso, el número exigido pueda ser superior al uno por mil del capital social.

  2. También podrán fijar con carácter general el número máximo de votos que puede emitir un mismo accionista o sociedades pertenecientes a un mismo grupo.

  3. Para el ejercicio del derecho de asistencia a las Juntas y el de voto será lícita la agrupación de acciones.

    El art. 106 hace referencia a un aspecto importante relativo al ejercicio de los derechos del accionista y que afecta a la "representación":

  4. Todo accionista que tenga derecho de asistencia podrá hacerse representar en la junta general por medio de otra persona, aunque ésta no sea accionista.Los estatutos podrán limitar esta facultad.

  5. La representación deberá conferirse por escrito y con carácter especial para cada Junta.

  6. La representación siempre es revocable.La asistencia personal a la Junta del representado tendrá valor de revocación.

    La solicitud pública de representación está prevista en el art.107 el cual determina que,

  7. En el caso de que los propios administradores de la sociedad, las entidades depositarías de los títulos o las encargadas del registro de anotaciones en cuenta, soliciten la representación para sí o para otro y, en general, siempre que la solicitud se formule de forma pública, el documento en el que conste el poder deberá contener o llevar anejo el orden del día, así como la solicitud de instrucciones para el ejercicio del derecho de voto y la indicación del sentido en que votará el representante en caso que no se impartan las instrucciones precisas.

  8. Por excepción, el representante podrá votar en sentido distinto cuando se presenten circunstancias ignoradas en el momento de envío de instrucciones y se corra el riesgo de perjudicar los intereses del representado. En caso de voto emitido en sentido distinto a las instrucciones, el representante deberá informar inmediatamente al representado,por medio de escrito en que explique Jas razones del voto.

    Page 48

    De la lectura conjunta de los artículos que acabamos de describir de la Ley de Sociedades Anónimas, se concluye que en dichos preceptos no se halla recogido el principio de la Opa de votos. Tampoco existe una previsión al respecto en la legislación del Mercado de Valores, que en cambio, como hemos dicho, sí regula cuidadosamente las Ofertas Públicas de adquisición de acciones.

    En cualquier caso, sí que se recogen en los artículos mencionados de la Ley de Sociedades Anónimas, una serie de presupuestos que en su caso podrían permitir, de forma muy tímida, el ejercicio de una "oferta pública" de captación de votos o de obtención de "delegación de votos". Veámoslo con más detalle.

    Sobre el derecho del accionista a hacerse representar por un tercero, aún cuando esta representación deba "conferirse por escrito y con carácter especial para cada Junta", no existe duda alguna. Pero el caso que nos ocupa va más allá de la representación individual de un accionista concreto. Se pretende llegar a la mayoría o a la totalidad de los accionistas de la empresa, solicitando, por los menos, dos cosas: que se otorgue una representación a un grupo que pretende realizar propuestas alternativas a los puntos del Orden del Día y/o que los accionistas a los que llega el mensaje de dicho grupo que asisten a la Junta, voten a favor de las tesis presentadas por aquellos.

    La "Opa" de votos constituye en definitiva un llamamiento hecho al accionariado, por los administradores actuales o por terceros, accionistas o no, a fin de que dicho accionariado vote a favor o en contra de unas propuestas. En todas las Juntas y en cada Junta se someten asuntos contenidos en el Orden del Día a la discusión y aprobación o rechazo de los accionistas; y en cada Junta los accionistas conceden el favor del voto a unas u otras iniciativas. En la inmensa mayoría de los casos, esta Opa o llamamiento al accionariado para que vote en pro de unos puntos, se realiza de forma casi automática en beneficio de los administradores sociales. Éstos obtienen la adhesión de los accionistas, ya sea porque se producen las correspondientes delegaciones de voto a través de las instituciones donde se hallan depositadas las acciones o porque los accionistas presentes en la Junta votan directamente las propuestas del Orden del Día.

    La Opa o llamamiento que puedan realizar otros accionistas o grupos que deseen recabar el favor del accionariado, no es por su naturaleza distinta a la que realiza el Consejo de Administración para cada Junta. Sucede,Page 49 no obstante, que cuando analizamos con más detenimiento la cuestión, aparecen ciertas dificultades derivadas de las propias limitaciones que impone la Ley de Sociedades Anónimas.

    Porque la Opa de votos tendrá sentido en la medida en que no solamente se ejerza el derecho a votar en un sentido o en otro a una propuesta ya efectuada por el consejo, sino también en la medida en que aquella iniciativa, sirva para modificar la propuesta o simplemente verificar una nueva. En otras palabras, para presentar iniciativas y no solamente para prestar o no un consentimiento.

    Por lo general, la actuación de los accionistas en la Junta es una cuestión reglada, de manera que existe un Orden del Día y unos puntos a tratar, sin que exista posibilidad alguna de alterar dicha agenda y, por tanto, de presentar nuevas propuestas a votación, a menos que se haga solicitando la convocatoria de una nueva Junta General extraordinaria. Ello limita, por tanto, la acción de quienes desean lograr unos objetivos distintos a los establecidos en la Junta. El llamamiento público a los accionistas en este caso, quedará condicionado por lo que establezcan los puntos del Orden del Día y a la votación positiva o negativa a los mismos; y sin que puedan realizarse propuestas alternativas que puedan tener un carácter vinculante para la Junta.

    Esta circunstancia será particularmente válida en las Juntas Generales Ordinarias anuales, cuando se proceda a la discusión y votación de la Memoria del...

Para continuar leyendo

SOLICITA TU PRUEBA