Gobierno corporativo y estándares internacionales: una aproximación al estado de situación de las aseguradoras en América Latina

Autor:Pablo Souto
Páginas:48-59
RESUMEN

Pese a la existencia de avances importantes, la implantación de las buenas prácticas de gobierno corporativo en las empresas latinoamericanas está todavía lejos de ser generalizada, particularmente en el sector asegurador. En este artículo se da cuenta de las iniciativas existentes en este ámbito y se dibuja un panorama de la situación actual a escala regional

 
ÍNDICE
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A finales de la década de los 90 se produjo una combinación de crisis financieras en países emergentes (particularmente asiáticos) y quiebras de grandes empresas en el mundo desarrollado, que compartían como factor común en sus causas las debilidades en la gestión de los conflictos de interés hacia dentro de las propias empresas como respecto de otros interesados o incumbentes, lo que se conoce como gobierno corporativo (GC). Aun cuando la temática de GC viene de antiguo (Berle y Means, 1933), no fue sino hasta esa década que la cuestión pasó al primer plano del debate público.

La presencia de esquemas ineficientes para la resolución de los conflictos de interés entre gerentes, accionistas y acreedores impactó adversamente sobre la rentabilidad empresarial y las condiciones de costo, plazo y monto del financiamiento, entre otros. Estos nocivos efectos al nivel de la firma se trasladan al contexto macroeconómico a través de mayores costos de capital, ineficiente asignación de recursos, inestabilidad de los mercados financieros, efectos riqueza por quie-bras, etc., amenazando la estabilidad financiera y el crecimiento económico de los países.

Esto motiva la preocupación global sobre deficiencias en el GC, que da pie a una serie de novedosas regulaciones a nivel nacional que intentan promover buenas prácticas de gobierno corporativo en las empresas (gobierno corporativo institucional); asimismo, las propias empresas reconocen la importancia de abordar el problema y comienzan a incorporar mejores prácticas (gobierno corporativo contractual). En ambos casos, muchas de las regulaciones y adopciones se basan en principios y/o estándares internacionales elabora-

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dos por diversas instituciones multilaterales.Así, aparecen los principios de gobierno corporativo preparados por la Organización para la Cooperación Económica y el Desarrollo (OCDE, 1999), las guías de buen gobierno corporativo para instituciones bancarias elaboradas por el Comité de Supervisión Bancaria de Basilea (BCBS, 1999), las guías para entidades aseguradoras (2005), para empresas estatales (2005) y para fondos de pensiones (2002), todas preparadas por la OCDE, y los principios y prácticas generalmente aceptados para fondos de riqueza soberana publicados por el IWG en 2008, entre otros.

Industria aseguradora y crisis

Debido a la naturaleza de las crisis mencionadas y a los actores relevantes, el foco de atención pública y privada se circunscribió mayoritariamente a instituciones bancarias y empresas del sector real de la economía. En el caso de la industria aseguradora, su evolución en este sentido había sido menos dinámica por haber estado mayormente ajena a las crisis mencionadas, y en muchos casos obedecía a cierto «efecto demostración» por los desarrollos en otras áreas que penetraban en el sector asegurador.

Esto cambia a partir de la crisis internacional de 2008 al incorporarse un nuevo elemento en esta diná-mica, que fue la presencia de instituciones aseguradoras en el centro de la crisis. Inadecuada gestión de riesgos, falta de transparencia en ciertas operaciones y procesos, transacciones con empresas vinculadas dentro de un conglomerado financiero, directorios ineficaces o arbitraje regulatorio son algunos de los elementos que la crisis de 2008 hizo aparecer con toda crudeza dentro del sector asegurador, como ya había ocurrido con los otros sectores.

Diversos autores muestran que los errores en los sistemas de GC fueron un elemento central en el desencadenamiento y propagación de la crisis (Becht (2009), Mülbert (2010), OCDE (2009)) Así, la temática de GC toma una dinámica propia dentro del sector asegurador que merece una análisis más exhaustivo dadas sus particularidades.Aun cuando parte del involucramiento de las empresas aseguradoras en la crisis respondió a riesgos derivados de actividades fuera del núcleo del negocio asegurador o de actividades cuasi-bancarias (Geneva Association (2010)), no puede obviarse que los fallos en las estructuras de GC permitieron este tipo de estrategias.

En el caso particular de la industria aseguradora –además de las guías mencionadas, que fueran elaboradas por la OCDE en 2005 y revisadas en 2011–, los Insurance Core Principles (ICPs), preparados por la Asociación Internacional de Supervisores de Seguros (IAIS) en el año 2000 y luego revisados en 2003 y 2011, incorporan las cuestiones de GC, en particular en el ICP 7, pero también en los ICP 5, ICP 6, ICP 8, ICP 19 e ICP 20.Asimismo, las nuevas directivas sobre requerimientos de capital y administración de riesgo para empresas aseguradoras emitidas por la Unión Europea

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(conocidas como Solvencia II) incorporan como elementos fundamentales cuestiones que hacen al buen GC. Esto se manifiesta tanto en el Pilar II, a través de requerimientos cualitativos específicos en la estructura de gobierno, como en el Pilar III, donde se establecen prácticas de difusión y transparencia en la información a ser brindada por las empresas aseguradoras.

Todas estas novedades regulatorias hacen de la cuestión de gobierno corporativo en el sector asegurador un asunto de alta prioridad dentro de las compañías.Y no solo por el efecto sobre su negocio derivado de dichas regulaciones, sino también por la abundante evidencia empírica que muestra los efectos benéficos que el buen gobierno corporativo tiene sobre la rentabilidad de las empresas (particularmente en mercados emergentes, Black (2001)), a través de mejoras en el ambiente de control interno y manejo de riesgo, y de mejores condiciones para acceder al crédito (Claessens y Yurtoglu (2012)). Finalmente, y no por ello menos importante, la estabilidad financiera sistémica se ve mejorada en la medida que las unidades constitutivas se desenvuelven en un mejor ambiente de gobierno corporativo (Acharya y Volpin (2010)). Por tanto, está también en el interés de las autoridades propiciar un marco que promueva sanas prácticas en esta área.

En América Latina se han dado algunos avances en esta materia, particularmente a través de nuevas regulaciones, pero todavía no existe una preocupación generalizada en los distintos actores del mercado en la región respecto de esta temática, en los niveles que ocurre por ejemplo en el sector bancario. Prueba de ello es también el reducido número de publicaciones sobre este tema en América Latina, tanto oficiales como de instituciones empresariales o académicas. Más aún, no hemos podido encontrar estudios que aborden empíricamente este problema a nivel regional, siendo así este trabajo novedoso al respecto. Por ello, es necesario concienciar aún más en nuestra región para así poder estar mejor preparados a medida que nuevos estándares o regulaciones desarrollados en los principales mercados se vayan introduciendo en nuestros marcos normativos.

A nivel general, la literatura considera principalmente dos conflictos de interés en la compañía: por un lado, los que surgen en el modelo de capital disperso o atomizado entre la gerencia y los accionistas, y, por otro lado, los que surgen en el...

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