El crédito cooperativo: su papel en la financiación de los proyectos de inserción sociolaboral en el ámbito del desarrollo local y rural.

Autor:Joan Ramón Sanchis Palacio
Cargo del Autor:Profesor Titular de Universidad IUDESCOOP de la Universitat de València
Páginas:243-261
RESUMEN

1. Introducción: financiación de las Iniciativas de Inserción Sociolaboral en el marco del Desarrollo Local y Rural. 2. Las Entidades de Crédito Cooperativo como financiadoras de las Iniciativas de Inserción Sociolaboral a través de programas de microfinanciación. 3. El papel de las Cooperativas de Crédito como instrumentos de apoyo financiero al servicio de las Iniciativas de Inserción... (ver resumen completo)

 
ÍNDICE
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1. Introducción: financiación de las iniciativas de inserción sociolaboral en el marco del desarrollo local y rural

Las Iniciativas de Inserción Sociolaboral (IIS) en el ámbito del Desarrollo Local y Rural (DLR) se manifiestan de múltiples formas, destacando por su importancia las estructuras técnicas locales y la constitución y desarrollo de empresas locales y, muy especialmente, el fomento del emprendedurismo a través de la gestión de proyectos de inserción sociolaboral1.

Una de las principales limitaciones que tienen las IIS es la dificultad para obtener fuentes de financiación adecuadas a las necesidades y prioridades de las acciones que se llevan a cabo. No es fácil para estas iniciativas obtener fondos apropiados, por lo que el finware o financiación del desarrollo local adquiere una dimensión estratégica clave dentro de este proceso de inserción sociolaboral2.

Tradicionalmente, el máximo responsable en la financiación de las IIS dentro del ámbito del DLR han sido las Administraciones Públicas. Sin embargo, este modelo clásico de financiación del DLR, que tiene sus orígenes en el modelo de financiación autonómica surgido de la Constitución Española de 1978 y su posterior desarrollo legislativo y en las políticas procedentes de la Unión Europea a través de las Iniciativas Comunitarias y los Fondos Estructurales, presenta importantes inconvenientes, como son:

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La escasez e insuficiencia de recursos financieros disponibles para cubrir las expectativas de las distintas acciones que se requieren, sobre todo en el ámbito local, dado que aunque las Administraciones Locales han ido asumiendo cada vez mayores responsabilidades en la prestación de servicios, éstas no han ido unidas a una mayor disponibilidad financiera3.

La dependencia política de los fondos recibidos, lo que hace que los resultados políticos (beneficios a muy corto plazo y vistosos) primen sobre los resultados sociales (beneficios a largo plazo y efectivos). La financiación de las acciones del DLR dependen de la discreción de los políticos locales y autonómicos y está supeditada a resultados electorales.

El carácter temporal y coyuntural de la financiación de las acciones de inserción sociolaboral, ya que los fondos utilizados están asociados a deter-minados proyectos limitados en el tiempo, de manera que cuando finaliza el proyecto, los fondos desaparecen. A menudo, el propio puesto de trabajo de los profesionales que se encargan de implementar dichas acciones depende también de la duración del proyecto que se está gestionando4.

Los fondos financieros procedentes de las Administraciones Públicas suelen ser inadecuados e inapropiados para las IIS, ya que proceden de convocatorias oficiales rígidas y pensadas desde un ámbito microeconómico (y no macroeconómico) y central (y no local). De esta manera, los proyectos que se gestionan y a través de los cuales se implementan las IIS han de adaptarse a las condiciones y los requisitos establecidos en las convocatorias oficiales para la obtención de fondos financieros, cuando debería ser al contrario, lo que limita los resultados y, lo que es peor, los supedita a los objetivos políticos centralizados.

En definitiva, el modelo tradicional de financiación del DLR ha quedado obsoleto, lo que obliga a replantear desde una perspectiva estratégica (global e integrada) la manera de obtener financiación para implementar las IIS.

Creemos que el nuevo modelo propuesto, partiendo del carácter endógeno del DLR, debería basarse en dos pilares fundamentales:

  1. La descentralización de la financiación, que ha de ir unida a una dotación de fondos más realista hacia las Administraciones Locales, para que éstas puedan financiar los servicios y las actividades que vienen asumiendo durante los últimos años. Desde diferentes ámbitos se propone incrementar la capacidad recaudatoria de los Ayuntamientos, posibilitar el acceso a los

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    mercados de capitales y asegurar mecanismos para la superación de los desequilibrios territoriales.

  2. La búsqueda de fuentes de financiación alternativas entre la iniciativa privada, mediante la implementación de una estrategia de cooperación en red que favorezca y potencie la colaboración entre los diferentes agentes, públicos y privados, implicados en las acciones de DLR, entre ellos las entidades de crédito en sus ámbitos locales.

    Ahora bien, la procedencia de la financiación para llevar adelante acciones de inserción sociolaboral en el ámbito del DLR puede ser complementaria y diferente según el tipo de acción de que se trate. Así, diferenciando entre tres niveles de financiación del DLR, a saber, financiación de las grandes infraestructuras, financiación de los equipamientos locales y de las estructuras técnicas locales y financiación de las actuaciones empresariales y emprendedoras, se puede establecer una red de relaciones entre los diferentes tipos de entidades e instituciones implicadas en el proceso, tomando como base los siguientes criterios5. En primer lugar, todas aquellas acciones vinculadas a las grandes infraestructuras del desarrollo (telecomunicaciones, transportes, soporte del territorio, etc.) han de estar financiadas en gran medida por las Administraciones Públicas superiores (Unión Europea, Administración Central y Administraciones Autonómicas) en colaboración con grandes empresas y con las entidades de crédito (bancos, cajas de ahorro y cooperativas de crédito).

    En segundo lugar, las acciones de los equipamientos locales y de las estructuras técnicas locales deberán ser financiadas de manera coparticipada por distintos agentes públicos y/o privados próximos al territorio o comunidad donde se llevan a cabo las acciones, en cuyo caso la Administración Local deberá asumir un papel protagonista.

    Por último, las acciones relacionadas con las empresas locales y la gestión de proyectos, acciones que están muy ligadas al propio desarrollo económico y social del territorio, se han de financiar a partir de la cooperación y el consenso de los diferentes agentes públicos y privados que intervienen en el proceso. En este caso es muy importante conseguir fuentes de financiación propias, independientes de las decisiones políticas, adecuadas al contexto en el cual se van a llevar a cabo y no coyunturales. En este caso, el compromiso de las entidades de crédito, principalmente de aquellas que de alguna mane-ra están vinculadas a la Economía Social (cooperativas de crédito y en menor medida cajas de ahorro), puede ser un elemento determinante en el éxito de las estrategias de financiación del DLR para la consecución de IIS.

    Tanto las cooperativas de crédito como las cajas de ahorro pueden jugar un papel primordial en la financiación del Desarrollo Local: las cooperativas

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    de crédito por ser entidades cooperativas privadas vinculadas, desde sus orígenes, a las necesidades sociales de determinados colectivos con grandes dificultades de acceso a los fondos de financiación (pequeños y medianos agricultores, trabajadores autónomos, ...); y las cajas de ahorro por la existencia de una Obra benéfico-social, que precisamente ha de estar dirigida al desarrollo de este tipo de iniciativas6.

2. Las entidades de crédito cooperativo como financiadoras de las iniciativas de inserción sociolaboral a través de programas de microfinanciación

Durante los últimos años, numerosas entidades de crédito, fundamental-mente cooperativas de crédito y cajas de ahorro, se están sumando a las iniciativas propias de los programas de microfinanzas o microfinanciación, los cuales incluyen todo tipo de servicios de crédito y ahorro dirigidos a colectivos desfavorecidos que tienen grandes dificultades para acceder a préstamos, créditos, seguros, transferencias de fondos y otros instrumentos financieros necesarios para implantar y consolidar sus proyectos empresariales. Estos programas incluyen los microcréditos, aunque no exclusivamente.

Los programas de microcréditos y de microfinanzas son especialmente adecuados para financiar proyectos de inserción sociolaboral en el ámbito del DLR, dado que una gran parte de estas iniciativas toman la forma de microempresas, las cuales están constituidas por personas con escasos recursos financieros y con pocas posibilidades de obtenerlos en los mercados bancarios tradicionales.

En la actualidad, algunos Ayuntamientos están llegando a acuerdos de colaboración con determinadas entidades de crédito privadas, bien de forma directa o bien indirectamente por medio del Instituto de Crédito Oficial (entidad pública7) con el objeto de desarrollar programas de microfinanzas dirigidos al apoyo de iniciativas cuya acción principal es la creación de pequeñas empresas locales. De esta manera, se obtienen nuevas fórmulas de financiación de las IIS mucho más flexibles y adaptadas a las necesidades concretas de los colectivos hacia los cuales se dirigen8.

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También es posible movilizar a otros agentes locales en la búsqueda de fuentes de financiación alternativas, mediante la creación de redes de cooperación en las que participen activamente los diferentes actores que intervienen en el proceso del Desarrollo Local. En este sentido, el papel de las asociaciones empresariales también puede ser determinante9.

En otros casos son las propias entidades de crédito las que toman la iniciativa de iniciarse en los programas de microfinanzas...

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