La cooperación triangular México-Japón

Autor:Carlos Uscanga
Cargo:Profesor e Investigador del Centro de Relaciones Internacionales de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM)
Páginas:83-93
RESUMEN

Palabras clave: México; Japón; Cooperación triangular; Cooperación Internacional para el Desarrollo.La cooperación triangular entre México y Japón es una innovadora modalidad de colaboración en el marco de sus respectivas estrategias internacionales. Esto ha generado nuevas áreas de trabajo en donde el gobierno mexicano puede tener la oportunidad de reinsertarse de nuevo, bajo la colaboración ... (ver resumen completo)

 
ÍNDICE
EXTRACTO GRATUITO

Page 84

Introducción

Desde el establecimiento de las relaciones diplomáticas entre México y Japón en 1888, los nexos económicos y políticos bilaterales se han caracterizado por su dinamismo, dependiendo el contexto histórico que se trate -con diferentes niveles de intensidad- donde ambos países han logrado construir lazos de amistad y cooperación.

La posguerra generó el clima propicio para normalizar los flujos de comercio e inversión, así como reactivar las acciones de colaboración entre ambos Estados, mismas que durante el periodo de entre guerra se habían desarrollado de manera modesta bajo la perfil del intercambio académico, visitas de intelectuales, artistas y deportistas, además de algunos esfuerzos para explorar acciones de colaboración empresarial. En 1954 se firma un Convenio Cultural entre ambos países, siendo el que sentó las bases para la negociación de posteriores instrumentos de cooperación en diferentes áreas y modalidades.

La rápida transformación de Japón como donante en el sistema de cooperación internacional consolidó su interés para insertar ese hecho como un activo importante en su política exterior frente a las diferentes regiones del mundo. En ese sentido, ni América Latina en lo general ni México en lo particular fueron la excepción, donde los apoyos a través de Asistencia Oficial para el Desarrollo (AOD) japonesa se multiplicaron, al mismo tiempo en que Tokio buscaba fortalecer su posición y presencia entre los principales países oferentes.

En este contexto, Japón tenía claridad sobre sus estrategias de cooperación internacional orientada al desarrollo mediante la cual innovaba y adaptaba modalidades de acuerdo con sus propios intereses y en función de los cambios dentro de las estructuras de un régimen de colaboración en consolidación. Por el otro lado, simultáneamente, México tuvo una reacción más tardía para comprender su proceso de abandono de la posición como receptor neto hacia un actor con un triple papel en la Cooperación Internacional para el Desarrollo (CID), con nuevas responsabilidades y con una posición distinta que marcaba su nivel de desarrollo económico1.

Considerando lo anterior, el presente artículo tiene como objetivo explorar ese doble proceso de transición a la luz de visualizar cómo México se ha integrado a las iniciativas de cooperación triangular planteadas por Japón en el marco de

Page 85

su posición de país de renta media y bajo su identificación, ya no exclusivamente como beneficiario2 sino como socio dentro de las estrategias japonesas de cooperación. Para tal efecto, se realizará una breve referencia de los alcances de la cooperación triangular, para después esbozar cómo esta actividad se ha instrumentado al interior de las relaciones entre México y Japón, para tras ello hacer referencia al impacto que previsiblemente tendrá la conformación de la Agencia Mexicana de Cooperación Internacional para el Desarrollo (AMEXCID) para reforzar el perfil de México en esta creciente modalidad de colaboración.

Japón en la cooperación triangular

Es un hecho que las acciones triangulares3 están ganando un espacio de suma importancia dentro de la CID. Se trata de una modalidad de colaboración donde se han podido hacer más tangibles las acciones de la cooperación Sur-Sur, permitiendo, con el apoyo de un primer oferente tradicional, generar un esfuerzo de mayor horizontalidad, aportando iniciativas localizadas con mayor eficiencia que ponen en relieve los esfuerzos de complementariedad entre los actores participantes4.

En medio de esa discusión para mejorar las formas de operación, su visión y efectividad, Japón se ha convertido en uno de los principales países que han optado por la cooperación triangular como un instrumento central en sus estrategias de colaboración exterior. ¿Cómo se produjo ello? En 1954 en el marco del Plan Colombo, Japón inicia su contribución a las acciones de cooperación internacional. 20 años después funda la Agencia de Cooperación Internacional de Japón (JICA, por sus siglas en inglés)5 como parte de un esfuerzo para sistematizar los programas de ayuda de ese país en su perfil como donante emergente. En el año de 1974 inician las operaciones del Programa de Entrenamiento para Terceros Países (TCTP, por sus siglas en inglés)6 dentro de la nueva Agencia siendo el antecedente más directo de sus actuales estrategias de cooperación triangular.

Page 86

Es interesante ese hecho debido a que para los años setenta el proceso sostenido de desarrollo nacional le había permitido a Japón convertirse en la segunda potencia económica capitalista a nivel mundial, momento en que las corporaciones de ese país aceleraron su proceso de internacionalización. Asimismo, en aquellos años este país asiático había superado ya a Gran Bretaña como proveedor de AOD y finalizaba su primera etapa (1954-1976 ) en su trayectoria como oferente dominado por un patrón asistencialista e utilitario7.

Esta etapa estuvo caracterizada inicialmente con alto contenido de ayuda atada donde al final de ese periodo se observaban tendencias de mayor cuidado en el diseño y ejecución de proyectos e cooperación bajo los nuevos principios (mayor condicionalidad, eficacia y rendición de cuentas) que los principales donantes estaban adoptando. La estrecha vinculación de las acciones de cooperación de Japón con la iniciativa privada, así como el énfasis en la cooperación técnica permitió el nacimiento del TCTP como un instrumento de formación y capacitación de recursos humanos, donde algunos de ellos pudieran ser contratados por las empresas japonesas.

El agotamiento de la visión utilitaria o mercantilista de la ayuda provista por Japón generó un cambio importante en sus estrategias de cooperación a principios de la década de los noventa. En primer lugar, en 1992 se pusieron en marcha nuevos instrumentos y criterios para el diseño de los programas de cooperación financiados vía AOD; en segundo, se profundizó en la adopción de las normas establecidas por el régimen global de cooperación internacional, a fin de eliminar su imagen de "animal económico" con criterios muy elásticos8 para la asignación de sus iniciativas de cooperación, hacia un perfil más cercano respecto a los nuevos temas de la agenda (promoción al desarrollo sustentable, cambio climático, etc.), mientras que también se avanzó hacia mayor vinculación con la sociedad civil.

En agosto de 2003, el Gobierno japonés adopta la Nueva Carta de la AOD9, la cual plantea la necesidad de ajustar la estructura operacional de su cooperación internacional de acuerdo a sus renovados objetivos, a efecto de estar en mejor capacidad de contribuir a la paz y al desarrollo de la comunidad inter-nacional, así como a la propia seguridad y prosperidad de Japón10. Además,

Page 87

se busca fortalecer la estructura institucional para atender a las nuevas priori-dades de la política exterior de este país y en el plano multilateral procurando apoyar el cumplimiento de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM)11.

La Carta promueve aumentar la eficiencia y transparencia en los programas de cooperación al desarrollo de Japón, así como estimular una mayor participación ciudadana y de la sociedad civil en la evaluación y seguimiento de los proyectos de cooperación internacional en un contexto de transformaciones profundas en el entorno global ligado a la permanencia y emergencia de nuevos problemas para promover desarrollo y seguridad. El tema de la Seguridad Humana12 se erige como un eje central para la AOD japonesa, en particular en los temas de la atención de los conflictos, desastres naturales y combate a la propagación de enfermedades infecciosas. Asimismo, se enfatiza la agenda a favor del combate a la pobreza extrema y en pro de los sectores socialmente más vulnerables, además de promover los temas de igualdad de género.

...

Para continuar leyendo

SOLICITA TU PRUEBA