Balance y perspectivas de la cooperación universitaria al desarrollo en España

Autor:Rafael Hernández Tristán
Cargo:Vicerrector de relaciones institucionales y cooperación de la Universidad Complutense de Madrid y presidente de la comisión de cooperación al desarrollo CEURI-CRUE.
Páginas:178-191
RESUMEN

El principal papel de las universidades como actores de desarrollo debe enmarcarse en los ámbitos de la investigación, la formación y la transferencia tecnológica. Se analiza la situación de la Investigación para el Desarrollo (I>D) en los países del CAD y las perspectivas que se abren para el sector en el III Plan Director de la Cooperación al Desarrollo 2009-2012. Se señalan los objetivos y actividades que caracterizan la cooperación universitaria al desarrollo (CUD), as&iacu... (ver resumen completo)

 
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Las universidades: actores necesarios para el desarrollo

Existe un amplio consenso en atribuir a la universidad un papel de actor relevante en la cooperación para el desarrollo; esta apreciación se fundamenta tanto en su papel de institución dotada de recursos técnicos y humanos altamente cualificados como en su potencialidad como espacio para la sensibilización y la educación para el desarrollo.

Las universidades son instituciones dedicadas a la preservación, ampliación y transmisión de conocimientos, y esta característica es la que les confiere unPage 179papel específico y diferenciado en relación con otros actores porque la investigación y el acceso al conocimiento constituyen elementos relevantes en los procesos de desarrollo.

Las brechas existentes en la generación de ideas y conocimiento son carencias tanto o más importantes para el progreso de la economía en los países pobres que las propias carencias en capital físico. La sostenibilidad del crecimiento a largo plazo depende de actividades como la investigación, el desarrollo y la innovación (I+D+i), que son, a su vez, factores determinantes del desarrollo tecnológico de los países y de los procesos de aprendizaje y acumulación de capital humano. Pero, además, lo importante es que estas actividades si se generan, transfieren y aplican adecuadamente, tienen un altísimo potencial para la lucha contra la pobreza, la satisfacción de necesidades y el desarrollo humano.

La existencia de una significativa brecha tecnológica y del conocimiento que separa las desiguales capacidades de investigación, generación de conocimiento y capacidad de aprendizaje entre los países desarrollados y los países en desarrollo (PED) justifica el diseño de políticas de cooperación internacional específicamente orientadas a promover el progreso científico y tecnológico, en general, y la Investigación para el Desarrollo (I›D) en particular. Es necesario analizar las características específicas de la cooperación científica y tecnológica implicadas en la cooperación al desarrollo, una especificidad que no viene determinada tanto por la naturaleza misma de los procesos y modalidades de la cooperación como por sus motivaciones y por el énfasis en los objetivos, enfoques, resultados e impactos1. Es en este contexto en el que debe incardinarse el principal papel de las universidades como actores de desarrollo, ya que es en ese terreno en donde pueden aportar con mayor claridad un valor añadido a sus actividades de cooperación.

La AOD destinada a investigación en los países del CAD

No existe unanimidad entre los expertos a la hora de definir las actividades de investigación que deben de incluirse en la AOD de los países donantes, pero en general se integran en ellas las que tienen por objetivo:

• generar un mayor y mejor stock de conocimiento acerca de los procesos de desarrollo,

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• elaborar análisis diagnósticos sobre la problemática del desarrollo que sirvan para guiar el diseño de las políticas de cooperación,

• crear y fortalecer las capacidades de investigación –humanas e institucionales– de los países socios, y

• facilitar el acceso y la absorción del conocimiento, y la aplicación productiva del mismo.

Para algunos expertos las dos primeras modalidades podrían englobarse en los Estudios sobre el Desarrollo (EsD) y las dos últimas en Investigación para el Desarrollo (I›D); este es el criterio seguido en el III Plan Director de la Cooperación Española 2009-2012. Por su parte, las políticas de investigación ligadas al desarrollo de los países donantes del CAD se inscriben en un ámbito más general de actuación: la cooperación científico-tecnológica.

Las universidades encuentran en las modalidades citadas un espacio muy apropiado para sus intervenciones de desarrollo, ya que cuentan con las capacidades científicas y tecnológicas necesarias tanto en capital humano especializado como en la experiencia en la aplicación de las metodologías y la disponibilidad de los equipamientos imprescindibles para su implementación.

Pueden identificarse nueve sectores específicos a donde se dirige la ayuda destinada a la investigación para el desarrollo en los países del CAD: médica, educación, energía, agricultura, silvicultura, pesca, I+D tecnológica, medio ambiente e investigación-instituciones científicas (genérica).

Existen algunas limitaciones para el estudio de las cifras de AOD destinadas a financiar actividades de I›D, ya que no todos los donantes del CAD las definen y contabilizan de la misma manera, pero aceptando estas limitaciones y a falta de estimaciones más exactas, la información disponible identifica que, en promedio, los países del CAD destinaron un 0,86% (4.385,24 millones de dólares) de su presupuesto de AOD neta a financiar I›D entre 2001 y 2006. España se ubica en el decimosegundo puesto con un 0,54% (92,13 millones de dólares)2.

No existen datos sistemáticos suficientes sobre la participación de las universidades españolas en esos programas, lo que representa una limitación importante a la hora de establecer una diagnosis sobre el peso específico real del sistema universitario español en el ámbito de la I›D. Los responsables del sistemaPage 181oficial de cooperación español deberían impulsar sin demora la realización de ese estudio, lo que permitiría establecer las bases de partida de una acción persistente y rigurosa de las universidades en I›D, un sector en el que pueden aportar el valor añadido que necesita la cooperación española para alcanzar los mayores niveles de eficacia y calidad en sus intervenciones.

El ámbito científico y tecnológico en el III Plan Director de la Cooperación Española 2009-2012

Desde la perspectiva de la presencia de la Universidad como actor de la cooperación española, el III Plan Director presenta algunas novedades de gran interés3. La consideración de la Educación para el Desarrollo, la Investigación, Innovación y Estudios sobre el Desarrollo, y las Capacidades Institucionales y Humanas como ámbitos estratégicos de la cooperación española, son aspectos muy positivos sobre los que venían insistiendo las Universidades en los últimos tiempos y que seguramente redundarán en fortalecer la calidad y eficacia de la cooperación al desarrollo.

Como ya se ha comentado, el fortalecimiento de las capacidades científicas y tecnológicas de un país determina, en gran medida, el grado de sostenibilidad de su modelo de desarrollo y la capacidad de adaptación de su economía. La Cooperación Española ya ha venido apoyando programas de formación científica y técnica que, ahora más que nunca, deben ir encaminados a consolidar las capacidades endógenas de los países y orientarlas hacia sus objetivos de desarrollo.

El III Plan Director declara que el objetivo general de la Cooperación Española en el ámbito de la investigación, la tecnología y la innovación es favorecer los procesos de generación, apropiación y utilización del conocimiento científico y tecnológico para mejorar las condiciones de vida, el crecimiento económico y la equidad social. Para apoyar la afirmación anterior, el propio Plan Director señala que, en la declaración final de la Cumbre Mundial de Naciones Unidas de 2005, la ciencia y la tecnología desempeñan una función crítica en la consecución de los Objetivos de Desarrollo del Milenio (ODM) y, por tanto, la cooperación internacional en este terreno resultará fundamental para que los países en desarrollo se beneficien de los adelantos tecnológicos y puedan utilizarlos para la consecución de los citados Objetivos.

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Por otro lado, el Plan Director también nos recuerda que en la determinación de la ventaja comparativa de un país donante respecto a otro en un sector determinado influirá la capacidad de generar, gestionar, transferir y aplicar el conocimiento, en definitiva, su capacidad en I›D aplicada a la resolución de los problemas críticos para el desarrollo...

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