El contrato de seguro ante los avances en medicina y tecnología sanitaria

Autor:Félix Benito Osma
Cargo:Doctor en Derecho. Prof. de Derecho Mercantil en la Universidad Carlos III de Madrid. Abogado
Páginas:539-573
 
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EL CONTRATO DE SEGURO ANTE LOS AVANCES
EN MEDICINA Y TECNOLOGÍA SANITARIA
FÉLIX BENITO OSMA
Doctor en Derecho. Prof. de Derecho Mercantil en la Universidad Car-Doctor en Derecho. Prof. de Derecho Mercantil en la Universidad Car-
los III de Madrid. Abogado. Secretario General de SEAIDA.los III de Madrid. Abogado. Secretario General de SEAIDA.
SUMARIO: 1. La salud electrónica, telemedicina y salud móvil. 2.
Las innovaciones y aplicaciones tecnológicas aplicadas a la medicina y la
salud. 3. Su impacto en el de seguro de salud. 3.1. En el objeto del seguro
y en los deberes de declaración del riesgo. El cuestionario. 3.2. La información
de datos de salud- genética-. 3.3. La cobertura y exclusiones. 4. La práctica
judicial a efectos de cobertura por las nuevas técnicas en diagnóstico
y terapia aplicadas en el seguro de salud. 4.1. La cirugía robótica. 4.2.
Diagnóstico precoz (BRCA 1 mutado). 5. Los escenarios de riesgo, res-
ponsabilidad y seguro. 5.1. Análisis de los riesgos. 5.2. Seguros de res-
ponsabilidad civil. 5.3. Seguros de salud, vida y dependencia. 6. Conclu-
siones. 7. Bibliografía.
1. LA SALUD ELECTRÓNICA, TELEMEDICINA Y SALUD MÓVIL
En este apartado debemos plantearnos que la salud electrónica no es
identificable con la telemedicina o la salud a distancia (p. ej. la telemoni-
torización en el control y seguimiento de los enfermos crónicos1). La tele-
1 Puede verse en las enfermedades neurodegenerativas como el párkinson que obliga a los pacientes a
convivir con temblores, rigidez corporal y pérdida de la calidad de vida progresiva. La idea es que un
dispositivo especie de “holter” pueda determinar y cuantificar con precisión los síntomas asociados al
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medicina es una modalidad de prestación sanitaria a distancia, cuyas inter-
venciones, diagnósticos, tratamientos están basados en datos, documentos
y otra información transmitida a través de sistemas de telecomunicación.
Estamos presentes ante dos situaciones que, aunque tienen suficientes pa-
ralelismos, ofrecen, por el contrario, una diversidad de servicios tanto para
el operador como para el paciente asegurado en sus diferentes estadios de
la enfermedad.
Sin embargo, podemos aglutinarlo en el uso de las TIC en la salud, prin-
cipalmente, en el acceso, comunicación y prestaciones en cualquier tiempo y
lugar geográfico.
Recientemente, hemos pasado sin darnos demasiada cuenta de la salud
electrónica2 a la salud móvil que se manifiesta con la prestación de servicios
sanitarios mediante dispositivos móviles, como teléfonos móviles inteligen-
tes, dispositivos de seguimiento de pacientes, asistentes digitales personales
(PDA) y otros dispositivos inalámbricos. Incluyen aplicaciones que pueden
conectarse a dispositivos médicos o sensores. En particular, los avances en
las tecnologías, e-health y m-health, se basan en dispositivos y aplicaciones
móviles de información y comunicación médico- paciente, centro asisten-
cial y aseguradora. Son servicios prestacionales de autogestión sanitaria a
distancia (cita online, acceso al cuadro médico, acceso a datos clínicos, etc).
Todos estos dispositivos inteligentes procesan datos personales sobre la sa-
lud, como un gran volumen de información sobre el bienestar y el estilo de
vida del individuo.
Tanto en la UE3, como en España4, se encuentran dentro de sus agendas
de política social la puesta en marcha de manera paulatina de la salud electró-
nica y móvil, tanto a nivel nacional como regional, de acuerdo con el sistema
de descentralización política y administrativa que ha adoptado España tras la
aprobación de su texto constitucional como Estado autonómico. Cada Comu-
nidad Autónoma se encuentra inmersa en uno u otro estadio más o menos
sistema motor para monitorizar la progresión de la enfermedad. Es decir, que recoja toda la información
posible sobre la enfermedad y sus síntomas. Todo ello, ayudaría a interpretar los eventos y facilitar al
médico el seguimiento de la evolución del paciente, sin necesidad de que éste pase por la consulta de
forma continuada.
2 Comunicación de la Comisión al Parlamento Europeo, al Consejo, al Comité Económico y Social
Europeo y al Comité de las Regiones. Plan de acción sobre la salud electrónica 2012-2020: atención
sanitaria innovadora para el siglo XXI COM (2012), 736 de 6 de diciembre de 2012.
3 Libro Verde sobre sanidad móvil COM (2014), de 10 de abril. También, Conclusiones del Consejo
sobre la crisis económica y la atención sanitaria C 217, de 10 de julio de 2014. Resumen de conclusiones
del dictamen del Supervisor europeo de protección de datos sobre <<sanidad móvil>>; Reconciliar la
innovación tecnológica con la protección de datos (DOUE C 232, de 16 de julio de 2015).
4 RD 81/2014, de 7 de febrero, por el que se establecen normas para garantizar la asistencia sanitaria
transfronteriza, y por el que se modifica el RD 1718/2010, de 17 de diciembre, sobre receta médica y
órdenes de dispensación (BOE nº 34, de 8 de febrero de 2014).
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ambicioso, que se ha intentado armonizar desde el Estado con una normativa
unitaria con un claro guiño a la denominada “asistencia sanitaria transfronteriza
y receta electrónica“.
Las dificultades no son tantas como parecen. El problema no es la téc-
nica sino más bien la disponibilidad de los recursos, ya sean personales y
técnicos, como de gestión y sostenibilidad del gasto público presupuestario.
Igualmente, la diversidad de sistemas de información heterogéneos que dan
cobertura a diferentes ámbitos y de organización de atención sanitaria en
cualquier territorio.
Los condicionantes financieros y geográficos aludidos pueden verse supera-
dos con los sistemas de salud electrónica, para mejorar las desigualdades sani-
tarias así como la falta de coordinación a escala nacional o transfronteriza de la
prestación sanitaria.
Sin embargo, esa desigualdad sanitaria geográfica puede extenderse si no se
mejora el acceso de los ciudadanos a la red de alta velocidad a medida que se
expanden los servicios y las herramientas de salud electrónica. Serán necesarias
inversiones en investigación y desarrollo como también de mecanismos de con-
trol y evaluación para garantizar los sistemas de salud electrónica y móvil.
Los profesionales sanitarios deben recibir formación técnica y profesional
continuada incluso permanente en la utilización de las TIC aplicadas al sistema
y servicio sanitario. También, los pacientes y los profesionales no sanitarios.
Deben no sólo recibir ayuda o colaboración en el uso de tales aplicaciones sino
lo más importante y prioritario que conozcan de su existencia y de su eficacia,
para subsanar la falta de conocimiento y confianza en el servicio.
Estamos en presencia de un sistema electrónico de participación activa y
múltiple. Necesita el desarrollo de herramientas accesibles y de uso fácil que
permita el intercambio de datos, prácticas y experiencias entre los profesionales
y los pacientes. Por ello, la información, la confianza y la participación activa
del ciudadano son piezas clave para el desarrollo del sistema. También, precisa
la colaboración de los proveedores de servicios sanitarios con la estandarización
técnica y la interoperabilidad de los sistemas sanitarios.
A ello, debemos añadir otra problemática relacionada con la complejidad
práctica de su implantación para el paciente con la privacidad, confidenciali-
dad y protección de los datos de la historia de salud electrónica (hse) donde
se almacena y registra en formato digital toda la información personal rela-
cionada con la salud y enfermedad del ciudadano en todo su ciclo vital. Para
que tanto los profesionales como los ciudadanos confíen en las aplicaciones
de salud electrónica se debe proporcionar seguridad jurídica. Por ello, hay que
garantizarse el acceso, su uso, sus beneficios y utilidad práctica. Y, por último,
la seguridad.
La digitalización de la salud abre paso a la atención sanitaria personalizada y
preventiva que afronte los grandes retos actuales del S. XXI derivados del enveje-

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