Continuo desplazamiento, espejo geográfico: la América española

Autor:Enrique San Miguel Pérez
Páginas:119-136
 
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9. CONTINUO DESPLAZAMIENTO, ESPEJO
GEOGRÁFICO: LA AMÉRICA ESPAÑOLA
Decía Steven Runciman que “el torrente de la Historia fl uye
de modo inexorable y no hay dique que lo detenga” cuando, al
comienzo de La caída de Constantinopla, negaba al asalto fi nal
de los otomanos a la milenaria capital imperial el 29 de mayo de
1453 el carácter de un acontecimiento determinante para un cam-
bio de época130. Y, siguiendo el mismo razonamiento torrencial, la
corriente que inundó decisivamente el alba del segundo milenio
fue el descubrimiento de América. Acontecimiento, porque se
produjo de manera eminentemente concreta, se convirtió en un
instante creador, abrumó, sorprendió y maravilló a la humanidad.
Y lo hizo, además, decisivamente. La historia humana, hasta
entonces limitada en el espacio y en la conciencia, adquirió defi -
nitiva entidad universal y de pensamiento. Por primera vez resultó
posible entender al mundo, y no a fragmentos que se consideraban
a sí mismos como ese mundo, y todo él. Por muchos conceptos,
la historia recomienza, y para siempre, el 12 de octubre de 1492.
El acontecimiento decisivo fue obra de la Corona de Castilla.
Una sólida entidad política europea incardinada dentro de la re-
construcción y puesta en acción de un proyecto político milenario:
el hispánico. Un proyecto del que, desde entonces, formará parte
integrante su dimensión americana y universal, pero partiendo
de un planteamiento inequívoco: la integración de las tierras
recién descubiertas dentro de un sistema jurídico e institucional
de naturaleza integral, que aplica las mismas soluciones políticas
en ambas riberas del Atlántico. Y, con las soluciones políticas,
las académicas o culturales. Un proyecto integral en sus luces y
en sus sombras.
130 RUNCIMAN, S.: La caída de Constantinopla. Madrid. 1973, p. 11.
ENRIQUE SAN MIGUEL PÉREZ
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Pero el realismo político, o la vocación de continuidad y
consolidación de las instituciones, no representan motivaciones
sufi cientes para explicar la transformación de un espacio de ci-
vilización en la forma en que se produjo en el tránsito de la Edad
Media a la Modernidad. En Los perros del paraíso, Abel Posse
dirige su atención hacia las penalidades de las sociedades bajome-
dievales europeas, a calamidades como los constantes confl ictos
bélicos, pandemias, o pugnas por el poder, para detectar en los
europeos el ansia de trascender más allá de su propio espacio y
como rezará casi una década después el subtítulo de la película de
Ridley Scott, proceder a la conquista de ese paraíso:
“La caída de Constantinopla en poder del Turco había sido
un golpe decisivo. El pontífi ce Sixto IV lo anunció sombría-
mente a todos los príncipes de Occidente: ‘el mundo cristiano
y occidental queda amenazado por una espesa cortina de
cimitarras que se extiende desde el Cáucaso hasta el sur de
nuestra querida España...
Los Berardi, los Ibarra, Van der Dine el dinámico ejecutivo
de Amberes, los Negri, Cattáneo, Spínola, los Buddenbrok
de Lübeck, los armadores de las ciudades hanseáticas, los
tejedores catalanes encabezados por Puig; se rebelaban ante
la inmovilidad. Se sentían capacitados para mucho más. Acu-
saban a los marinos de cobardes, a los astrónomos de ineptos,
a los reyes de sórdidos y ociosos entreguistas. La nobleza
feudal era vituperada. ‘¡Queremos espacios! ¡Maderas pre-
ciosas! ¡Mercados! ¡Especias y marfi les de Oriente! Basta de
turquescos en el Mare Nostrum!’
Occidente, jadeaba, ansiaba su sol muerto, su perdido ner-
vio de vida, la fi esta soterrada. Tanteaba en la oscuridad del
sótano conventual la estatua de la diosa griega...
Occidente, vieja Ave Fénix, juntaba leña de cinamomo para
la hoguera de su último renacimiento.
Necesitaba ángeles y superhombres. Nacía, con fuerza
irresistible, la secta de los buscadores del Paraíso”131.
131 POSSE, A.: Los perros del paraíso. Barcelona. 1983, pp. 12-13. Vid. también
GARCÍA-GALLO, A.: Estudios de Historia del Derecho Indiano. Madrid. 1972,
pp. 663 y ss.

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