Consideraciones Generales

Autor:M.ª Ángeles Fernández Scagliusi - Juan Pablo Murga Fernández
Cargo del Autor:Profesora de Derecho Administrativo. Universidad de Sevilla - Contratado Postdoctoral FPU de Derecho Civil. Universidad de Sevilla
Páginas:243-245
 
EXTRACTO GRATUITO

Page 243

En un mundo en el que el crecimiento económico, tecnológico y científico de las naciones está impulsado en gran medida por la creatividad y el ingenio de sus gentes, la eficacia y, por ende, la protección del sistema de propiedad intelectual deviene fundamental (MONTESINOS GARCÍA, 2013: 4).

La propiedad intelectual es una herramienta de la que se dota a la sociedad para proporcionar a los autores el sustento económico necesario, que les permita desarrollar un proceso de creación sin injerencias, lo cual sirve para enriquecer el patrimonio cultural, beneficiando así el interés general (FARRÉ, 2008: 70).

En sentido genérico, puede definirse, siguiendo a LÓPEZ BELTRÁN DE HEREDIA, como «el derecho que tiene el autor sobre la obra de carácter literario, artístico o científico, fruto de su ingenio»; así se desprende igualmente del art. 1 del Real Decreto Legislativo 1/1996, de 12 de abril, por el que se aprueba el Texto Refundido de la Ley de Propiedad Intelectual, regularizando, aclarando y armonizando las disposiciones legales vigentes sobre la materia (en adelante, TRLPI) (LÓPEZ BELTRÁN DE HEREDIA, 2001: 221).

Dicha propiedad intelectual se cifra en dos elementos claramente diferenciados: de un lado, un aspecto personalísimo, denominado «derecho

Page 244

moral de autor», y, de otro, un aspecto patrimonial, que atribuye al autor la plena disposición y el derecho exclusivo a la explotación económica de la obra, sin más limitaciones que las establecidas en las leyes (LÓPEZ BELTRÁN DE HEREDIA, 2001: 222).

Pues bien, hecha esta breve introducción sobre lo que se entiende por propiedad intelectual y las facultades que ésta integra, nula eficacia tendrían si se contase sólo con una declaración programática por parte de la Ley de su existencia; se necesita además contar, al igual que ocurre con todo derecho subjetivo, con específicas vías de tutela y defensa de tales facultades. Si entendemos según la concepción de IHERING al derecho subjetivo como «un interés jurídicamente protegible», va de suyo que la protección debe existir.

Y esta protección es aún más necesaria en la actualidad por dos motivos: por un lado, debido al valor estratégico que para España tiene la industria de la cultura y, en consecuencia, los derechos de autor percibidos por los creadores españoles, autores, compositores, escritores, etc.; por otro, debido a los cambios a los que ha tenido que enfrentarse la propiedad intelectual en estos últimos tiempos. BAUTISTA...

Para continuar leyendo

SOLICITA TU PRUEBA