La conservación iuspublicista del patrimonio inmueble como categoría administrativa. Una manifestación de la protección jurídica de la estética

Autor:Almudena Fernández Carballal
Cargo del Autor:Profesora Titular de Derecho Administrativo
Páginas:345-361
 
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LA CONSERVACIÓN IUSPUBLICISTA DEL
PATRIMONIO INMUEBLE COMO CATEGORÍA
ADMINISTRATIVA. UNA MANIFESTACIÓN DE LA
PROTECCIÓN JURÍDICA DE LA ESTÉTICA
Almudena Fernández Carballal1
Profesora Titular de Derecho Administrativo
Universidade da Coruña
1. NOTA PREVIA
La elección de este tema para un libro homenaje tan especial como es el
reconocimiento y la celebración académica de los XXV años de acceso a la
Cátedra de Derecho Administrativo del Profesor Jaime Rodríguez-Arana, se
debe, ni más ni menos, a mi vinculación con la disciplina del Derecho Urba-
nístico en la que Jaime tuvo tanto que ver. Primero, en mi relación con la
Escuela Gallega de Administración Pública en los años 1993 y 1994 cuando
el Presidente Fraga le pidió al Profesor Jaime Rodríguez-Arana su puesta en
marcha. Me abría el horizonte para compartir el conocimiento del Derecho
Urbanístico con muchos Profesores con los que hoy me une una fuerte unión.
Desde entonces y hasta el año 2017, año en que regresé a la Facultad,
veinticinco años después, nunca pude imaginar que el Profesor al que dedica-
mos este libro se volvería a cruzar en mi camino para compartir tantos y tan
buenos proyectos académicos y profesionales. Con una pequeña parte de la
generosidad con que Jaime me recibió en la Facultad, pretendo aportar a esta
obra el conocimiento de una categoría jurídica general del Derecho Adminis-
1 Profesora Titular de Derecho Administrativo. Directora ejecutiva de Ius Publicum Inno-
vatio. Coordinadora de Estudios del Foro Iberoamericano de Derecho Administrativo. Directora
ejecutiva de REDOEDA. Miembro de la AIDA.
LOS DESAFÍOS DEL DERECHO PÚBLICO EN EL SIGLO XXI
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trativo y central en el Derecho Urbanístico articulada en torno a los tres prin-
cipios de Buena organización de la ciudad.
Mi estudio del derecho a la ciudad desde hace más de dos décadas, me ha
llevado al entendimiento que, más allá de los distintos enfoques jurídicos y
concepciones de esta realidad (la ciudad humana, la ciudad inteligente, la
ciudad verde, la ciudad global, etc.) existen instituciones que lo conforman,
lo estructuran y articulan desde el origen de la realidad ciudad y de su orde-
nación y protección por el Derecho.
La ciudad no debe ser solo un espacio político. Es un espacio de Derechos
organizado desde el Derecho Urbanístico y la Ciencia Urbana sobre los pilares
de la Buena Administración. Un espacio colectivo, participativo y solidario
que se organiza en torno a tres principios: la seguridad pública, la salud pública
y la estética u ornato público…
La perspectiva de la estética urbana se aborda en este estudio a partir del
origen y la evolución del deber básico de conservación urbana como límite
interno del derecho de propiedad y de su papel como verdadera institución de
todo el Sistema jurídico.
La necesidad de encontrar soluciones reales desde la ciencia jurídica que
permitan dar efectividad a ciudades inclusivas y entornos urbanos sostenibles
reclama ordenaciones urbanas innovadoras con estrategias públicas para el
crecimiento equitativo e inclusivo así como y modelos de crecimiento partici-
pativo y alternativo de las ciudades en el marco de la nueva gobernanza
multinivel basada en el principio de la buena administración y, por ende, en
la excelsa dignidad humana.
El derecho a la ciudad expresa en el espacio urbano análisis procedentes
de diversas disciplinas, múltiples enfoques y construcciones de movimientos
sociales. Su tratamiento y estudio desde una dimensión jurídico-administra-
tiva resulta esencial dado el papel que juega el Derecho en las relaciones
individuales y en la forma de hacer justicia.
La elaboración del derecho es una tarea convocada precisamente a resol-
ver problemas sociales. El Derecho Administrativo y el Urbanístico muy
particularmente deben desplegar sus técnicas para la mejora de las condicio-
nes de vida de los ciudadanos, fomentando el libre y solidario desarrollo de
cada persona. Y esa calidad pivota sobre estándares racionales en cantidad
y calidad, sobre ordenaciones responsables, sobre el tránsito actual de la
mercantilización del suelo por su uso y ocupación sostenible, pero también
por conseguir ciudades amables, decorosas, en la que una mirada a su esté-
tica nos permita comprobar que estamos ante una ciudad comprometida con
la dignidad del ser humano a través de la garantía del ejercicio de los dere-
chos fundamentales, individuales y sociales.

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