Sobre el congreso «I filosofi e il diritto» (Facultad de Derecho de la Universidad de Catania, 8-10 de febrero de 2000)

Autor:Antonio Giménez Merino
Páginas:651-656
 
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El actual proceso de mundialización de las relaciones sociales ha arrastrado al pensamiento social y político hacia una aguda «crisis de fundamentos». ¿Por dónde ha de moverse, en la época de Internet y de la experimentación biotecnológica, la reflexión acerca de los fundamentos, los métodos y las perspectivas del enorme saber teórico y práctico acumulado por la humanidad? ¿Puede el derecho, con unos estados sometí-dos a la presión de poderosos actores económicos supraestatales, poner límites reales a la peligrosidad ontológica de las nuevas tecnologías? ¿Puede la teoría política seguir operando bajo el presupuesto moderno de que la «esfera privada» carece de relevancia pública?

Interrogantes de este género ponen de relieve la dificultad de afrontar lo que podemos «pensar» y «hacer» en el presente, tal como se expresa en los documentos de presentación del congreso «I filosofi e il diritto». Este congreso tuvo su origen en la iniciativa del profesor Pietro Barcello-na1 de someter a un grupo de destacados pensadores italianos a un diálogo pluridisciplinar sobre los grandes problemas de nuestro tiempo2. ParaPage 652 ello se tomó como punto de partida la crisis de la idea de Estado nacional como único detentador legítimo de la fuerza o, si se prefiere, la insuficiencia de los derechos públicos estatales para gobernar democráticamente la actual transformación del mundo. Se trataba, con esto, de reexaminar el compromiso del estado moderno de dar garantías de igualdad, libertad y protección a sus subditos en vista del creciente poder que acumulan los grandes conglomerados económicos extraestatales.

Aparte de la importancia del tema y de los participantes, el primer mérito a destacar de este encuentro es haber intentado responder a la vieja exigencia de interdisciplinariedad entre la reflexión político-jurídica y la reflexión moral y social. Se buscó, sobre todo, reencontrar algún tipo de lenguaje común entre derecho y filosofía que permitiera echar luz sobre la creciente opacidad del poder contemporáneo. En segundo lugar, reexaminar la cuestión del «fundamento posible» de un ordenamiento jurídico en el período de la mundialización. En tercer lugar, caracterizar las líneas fundamentales de dicho período a partir de los nexos entre los diversos aspectos de la experiencia cotidiana y de la normativa. Y, por último, buscar nuevos puntos de referencia y criterios de orientación y de interpretación de tales tendencias.

También es destacable el método dialógico ideado por la organización: un tema general (la posibilidad de limitar jurídicamente los efectos indeseables de la «globalización»), dividido en subtemas, debía ser discutido públicamente en mesas redondas a partir de una presentación de perfil metapositivo. Se pretendía, con esto, interpelar a una serie de juristas sobre las grandes cuestiones filosófico-morales que suscita la mundialización económica. Así, a la discusión primera sobre el tema general abierta por E. Severino, se sucedieron otras sobre la configuración social del deseo (R. Bodei), la biotecnología (E. Mazzarella), el dolor (S. Nato-li), la tensión entre derecho y comunidad (R. Espósito) y el impacto de las nuevas tecnologías de la comunicación sobre la democracia (C. Sini). En lo que sigue, se tratará de resumir las líneas fundamentales de las discusiones, de indudable interés iusfilosófico.

Severino, en un discurso introductorio muy discutido, se refirió a la peligrosidad ontológica de la tecnociencia contemporánea como la consecuencia ulterior de la «alianza» del hombre con la técnica sellada en el pensamiento moderno. Para el decano de la filosofía italiana, el «defecto» de construcción de la modernidad consistiría en la sustitución del inmanentis-mo teológico característico...

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